El anunciado otoño caliente en Cataluña parece que no le va a sacar las castañas del fuego a los independentistas, puede que hasta se les quemen antes del 1N.
Si el President no apoya al Presidente en sus presupuestos es muy posible que se convoquen elecciones generales. Y que puede pasar? Pues que se podría configurar un gobierno en Madrid mucho menos tibio y permisivo que el actual. Además, ERC terminaría de romper definitivamente su ya de por si débil relación con la directiva en el poder catalana, ese tándem Torra-Puigdemont Puigdemont-Torra, que se empeña, contra viento y marea, en mirar hacia otro lado cuando se ofrece diálogo desde Madrid y desde las filas republicanas se pide hablar y comenzar a hacer politica. Parece que la ANC tiene mucha más fuerza que sus socios republicanos en este terrible entuerto provocado por unos gobernantes ya víctimas de sus manidos argumentos vacíos y decimonónicos.
Si, de diferente manera, deciden apoyar al gobierno de Sánchez, el desgaste día a día irá haciendo mella en su principal argumento: el rechazo a un Estado autoritario y antidemocrático.
Lo obvio se irá haciendo patente y se desesmascarara la gran mentira del procés, que irá descubriendo el verdadero talante antidemocrático de un secesionismo retrógrado.
Para colmo de males de nuestro President, desde Madrid han empezado a contrarrestar la enorme y fructífera campaña independentista que denigraba a España hasta límites que convertían el discurso en caricatura. Se han puesto manos a la obra y con argumentos contrastados y reconocidos, se va a decir alto y claro lo obvio, que no por sabido y conocido, debe pasarse por alto. De hecho, este fue el grandísimo error del señor Rajoy: menospreciar la enorme repercusión mediática del discurso secesionista, tanto dentro como fuera de Cataluña, además de no defender con argumentos y todos los medios disponibles a una de las democracias más reconocidas del mundo. Estúpidamente, dejó esa defensa en manos de los jueces y dió alas a los argumentos de un secesionismo que crecía apoyándose en tiempos pasados, en la España de Franco.
Y sí, muchos se lo creyeron, no tanto por los argumentos de los pregoneros de semejante insensatez, sino por la inaccion y silencio sobre los que recaía este disparate, a la postre, motivo justificativo injustificado cuando las leyes se vieron obligadas a actuar.
No obstante, en un pais decente, no se debería confundir acción obligada de la ley con separación de poderes, otro de los mantras justificativos de tanta mentira secesionista.
Los dias 6 y 7 de septiembre todos vimos en el Parlament como fueron avisados por activa y por pasiva ante lo terrible que se les avecinaba. Aún así, hicieron caso omiso y se enfrentaron no a Rajoy, sino a la propia Ley que ellos mismos representaban. Es algo inaudito en un Estado moderno y democrático.
Los republicanos encarcelados deberían, de una vez por todas, reconocer que paso lo que nunca debería haber sucedido. Esto no es renunciar a sus legítimos anhelos, más bien sería sentar las bases de un nuevo comienzo. Los independentistas que no fueron engañados se lo merecen.