miércoles, 23 de septiembre de 2015

Comienza el curso...y algo más


Un año más nos encontramos de nuevo con el nuevo curso escolar. Este año se presenta en Cataluña  de la mano de unas elecciones que pretenden solucionarlo todo apostando por nada. Ya veremos.

Pero vayamos al caso y empezaré con un ejemplo culinario. Imaginemos que queremos preparar un buen plato, para el caso da igual cual, y por supuesto pretendemos que nos salga sabroso y apetecible. Lo primero que tendremos que hacer es elegir bien nuestros ingredientes y en las proporciones oportunas. Luego la maña y el buen hacer harán el resto. Traspasando ahora el ejemplo a la educación que tanto preocupa pero de la que nadie se ocupa, vemos claramente que los ingredientes fallan y las proporciones, si cabe, todavía más.


Si perdemos un segundo de nuestro preciado tiempo y miramos a nuestro alrededor buscando que hacen por ahí, lo primero que observamos es que los ingredientes que conforman el guiso educativo son muy diferentes de los que tenemos en nuestras despensas. Y estos ingredientes, no lo perdamos de vista, son la propia y total ciudadanía. 
En materia de educación cargar las culpas contra profesorado, administración, inversión, alumnos, padres o lo que sea por separado es tremendamente erróneo. Éste, el educativo, es un proyecto integral en el que hacemos aguas por todos los frentes y atacarlos unilateralmente, como normalmente hacemos, es tarea estéril y nada más ayuda a esconder las propias vergüenzas.   

No es casualidad que en Finlandia las familias visiten en masa las bibliotecas los fines de semana, su departamento de educación elija a lo más granado y mejor para desarrollar la labor docente y la Administración considere absolutamente prioritaria la educación para el desarrollo social y económico del país. Todos forman parte del sistema educativo y se responsabilizan de manera activa en su desarrollo hasta convertirlo en la espina dorsal de su sociedad. Esto es lo que tenemos que copiar de su hacer; no el cómo lo hacen, sino por qué lo hacen. Seguramente tenemos aquí personal cualificado para encontrar la manera de darle buen gusto y sabor a la educación, pero para ello todo el mundo debe aportar sus ingredientes indispensables. Me podría extender aquí al respecto, pero creo que ya hay en estas cuatro líneas carga suficiente como para preocuparnos, aunque la mayoría ni tan sólo llegaría a sonrojarse. Será por el Sol, que nos tiene curtidos... creo que más bien es porque siempre hay otro al que poder echar la culpa...aunque sea el mismo Sol.

Si estas cuatro letras hablasen del peinado de un futbolista o de la manera de vestir de algún personaje de la televisión masiva, por poner algún ejemplo, seguramente tendrían muchísimo más eco del que tendrán por hablar de educación. Para ello creo que no me quedaría más remedio que subirme en pelotas a la Sagrada Familia y vociferar lo que aquí digo incansablemente; quizás entonces, cuando todo el mundo se cansara de verme, empezarían a escuchar lo que digo y alguien se pondría las pilas. Ojalá que, -sin esta parafernalia en la que sinceramente no me veo- estas letras levantaran ampollas a su favor o en su contra, para el caso daría igual, pero seguramente como mínimo serviría para que nos empezáramos a preocupar de lo verdaderamente importante, señores y señoras votantes, señores y señoras votados.




lunes, 14 de septiembre de 2015

Fútbol Base en Cataluña...me da que pensar

En más de una ocasión nos encontramos con medidas que atentan contra el sentido común pero que perduran porque nadie las cuestiona: se convierten en norma por la sencilla razón de que siempre ha sido así...ya nos vale.

El caso que quiero hoy poner sobre el tapete es un poco diferente, pero simplemente porque es la antesala de lo que menciono más arriba.
La temporada pasada la Federació Catalana de Futbol se sacó de la manga un pago de 10 euros(o algo más) por afiliado en concepto de gestión de la nueva página del federado del fútbol base. Se oyeron voces (incluso de políticos) reclamando el sentido y justificación de algo tan anómalo y extraño, pero no pasó de ahí. Si se hacen números se verá que es un dineral, -hablamos de millones de euros-, que poco tienen que ver con la potenciación de actividades deportivas. Simplemente había una posibilidad magnífica de conseguir dinero fácil y se puso en marcha. Miles de niños y niñas juegan a fútbol es igual a aprovechemos la ocasión y saquemos tajada, sin más.

En la temporada que ahora empieza el tema se ha refinado un poquito más: ahora no se pagan gastos de gestión, claro que no, ahora se paga la afiliación al futbol.cat y son más de 12 euros. Magnífico. Ole, ole y ole... ya está instaurado un pago que recoge cerca de 10 millones de euros y que irá subiendo y que nadie se atreverá a cuestionar por la sencilla razón de que es ASÍ...YA NOS VALE.

Pero lo que más me llama la atención no es que algunos se aprovechen mientras pueden, eso lo vengo viendo desde que aprendí a conjugar el verbo aprovechar, sino la impasibilidad total del pelotón. Eso sí, se vocifera en las gradas o bares de los clubs de fútbol sobre el tema, pero se paga cual corderitos entran al matadero, todos en sus casitas delante del ordenador, tarjeta en mano y robo consentido.


De todas formas, seguramente estoy profundamente desinformado y alguien tendrá la gentileza de informarme y ponerme al corriente de este nuevo pago, supongo que irrenunciable e incuestionable. Doy las gracias por anticipado...mientras pago si quiero que mi hijo juegue. Alguien habló de chantaje?

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Tribunal PPcional

Lo menos importante es que se intente "dotar" al Constitucinal de una mayor operatividad, lo grave es la actitud de un formación política que día tras día aumenta el sentir independentista de muchos habitantes de Cataluña. No somos hijos de la tierra, somos el resultado de todo un proceso madurativo de luchas y muertes, de avances y sufrimentos de muchos que pronto olvidamos y culmina en lo que llamamos Estado de Derecho. Que no se les llene la boca de memeces a cuatro desautorizados con poder por defender algo que no tienen ni la más remota idea de su significado y trascendencia.
Y por Dios, la virgen o la Santa Inquisición, más cerca hoy que nunca de todos nostros, que alguien modere a un señor Albiol y tantos otros que se convierten en el estandarte de la decadencia política más profunda que nos rodea.

Si la autoridad se reconoce y se respeta, desde Madrid se gana el gobierno el desprecio con medidas de poder que sólo sirven para fortificar el doliente independentismo catalán.

No existe mayor mal y desprecio hacía un Estado que parte del mismo no desee formar parte de él. Es como el padre que ve como parte de su familia desea estar cuanto más lejos, mejor. No me siento independentista, o lo siento en la medida que otros de otras parte de España se sientan avergonzados de sus vergonzantes mandatarios. Con medidas como estas, -y repito no por ellas en sí mismas sino por las formas que rezuman-, es por lo que incluso un extremeño podría terminar deseando la independencia. Que triste señorías...indignas.