Señorías:
Dejen de marear la perdiz que no está el
horno para bollos. No estamos en situación de meternos de nuevo en unas
elecciones que a la postre solo ayudarán a alargar lo inexcusable: dialogar.
Dialogar a dos aficionados de un mismo
equipo resulta fácil al tiempo que aburrido e insulso. La acalorada
conversación entre dos adversarios, si existe respeto y algo de empatía,
siempre añade nuevos horizontes a los contertulios si tienen y hacen un buen
uso de la razón.
Al fin y al cabo, Señorías, de eso se
trata. Pero aquí, entre ustedes, se ven pocas ganas de conceder cancha al
equipo contrario. El egoísmo se esconde o ampara en siglas o definiciones
ideológicas difíciles de mantener más allá de mensajes populistas o de cerrajón
rancio y trasnochado.
Hay problemas y se necesitan soluciones,
que perdónenme ustedes, mis Señorías, no son éstas exclusivas de ninguna de las
fuerzas que representan.
No estaría mal que entendiesen la
importancia de lo que supone estar ahí sentaditos, a salvo de la mayoría de los
males reales que azotan a muchísimas personas de mil y una maneras, y esto no
es un cuento.
Pónganse de acuerdo aunque solo sea en una
cosa, la decencia política, y pacten renunciando pero con miras a construir un
proyecto compartido: todas las fuerzas políticas tienen algo positivo que
aportar y mucho negativo si gobiernan, hoy, solas.
Nuestra democracia, o mejor dicho la
representación en el congreso de nuestra democracia, es decir, ustedes Señorías,
están a años luz de entender lo que significa en realidad gobernar en mayoría
escuchando a las minorías.
La solución del pueblo ha sido
tremendamente sabía: gobiernen ustedes en minorías, sobre planteamientos
mínimos pero inquebrantables, y a partir de ahí dialoguen, si es que saben.
Y si llegado el caso, no saben dialogar, quítense
del medio que a buen seguro irán apareciendo otros que entiendan donde estamos
y las maneras y nuevas formas que demanda la sociedad.
Acaso no se han parado a pensar que muchas
personas han sido incondicionales de Podemos, se han ido escorando hacía el
PSOE y han terminado votando a C's o quien sabe a quién. De igual manera y en
sentido contrario ha ocurrido lo mismo. Ese dialogo interno, Señorías, responde
ni más ni menos que al anhelo de un buen grupo de ciudadanos, preocupados e implicados en la política, que no se casan con
siglas ni ideologías y han puesto en la picota al congreso por
pillarlo con el paso cambiado.
Reaccionen de una vez, mis Señorías, aún.
Hastahora
