Después de ver como la falta de humildad, decoro e inteligencia
campa a sus anchas por el hemiciclo de nuestras Señorías, añado unas letras con
pocas ganas.
Quizás el Sr. Sánchez haya fallado en las
formas, pero no en el fondo de su propuesta. El Sr. Aitor Esteban se lo explicó
claro y sucinto: si quiere un "mestizaje ideológico" céntrese en
mínimos, pero no por mínimos menos importantes, todo lo contrario, Sr. Sánchez.
Una vez más, Sr. Sánchez, le faltó valor.
El valor de todo político que sea algo más que un títere de no sé quién o qué. Comparto
con usted su principio, pero no su fin para conseguirlo. Las 60 famosas hojas
podrían perfectamente haber sido 6, pero que a la postre hubiesen pesado
muchísimo más a la hora de aunar sensibilidades encontradas en un recinto
parlamentario cegado por completo de empatía. A buen seguro no leerá estas
letras, estará demasiado ocupado en otros menesteres mucho más importantes...y
vacíos. Pero sepa esto: si hubiese sido capaz de formar gobierno dialogando, luego podría haber seguido dialogando para gobernar. No se empieza la casa por el tejado. ¿Acaso nunca tuvo la oportunidad de leer el proceder de Sócrates? Seguro que no. Y le aseguro que todos y cada uno de ustedes no le llegan ni a la suela de sus...sandalias.
Al resto, mayoritariamente, os doy un
cero. Dialogar implica por principio sentarse con la sana intención de
levantarse añadiendo algo a nuestro punto de partida, que quizás, no teníamos
en el guion antes de empezar. Aquí estaba todo escrito muchísimo antes de que empezase el...circo. La
última palabra del último implicado con poder para fomentar gobierno estaba ya
escrita hace semanas. Que triste tristes Señorías.
Alguien se imagina que suba algún político
y empiece diciendo:
- Después de oír su intervención, Señoría,
déjenos repensar nuestra postura y mañana, o luego o cuando sea, continuaré...Y punto, se baja y se va
a destilar nuevas ideas a la luz de lo oído, escuchado y tenido en cuenta.
De vez en cuando se veía algún destello de
lucidez, pero no precisamente de los que, como se dice, tienen la "sartén
por el mango".
Señorías, bájense un poquito los humos y
de sus principios de porcelana y empiecen a hacer lo que el pueblo les demanda:
dialogar.
Ahhh...estoy un poco tranquilo porque esta
tarde vi a mi hija, de diez años, dialogar con sus amigas de una manera
auténtica y real...espero que alguna de ellas algún día se dedique a la
política o, mejor aún, que esta forma de hacer y entenderse se extienda por
todos los niños de nuestra maltrecha España.
Hastahora

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