jueves, 28 de abril de 2016

Albert Rivera


Ante la inevitable convocatoria de nuevas elecciones al Parlamento por falta de diálogo auténtico, nos encontramos que entre la marea de políticos que tanto nos cuestan al bolsillo de los contribuyentes, solo uno de ellos ha sido capaz de mantenerse a flote , el señor Albert Rivera, político que no representa precisamente a mi más cercana ideología.

Fíjense que la mayor virtud de todo dialogo es su intencionalidad. Y no debemos ahora confundir intencionalidad con interés, ya que éste es arma perfectamente afilada, conocida y abusada por la inmensa mayoría de representantes de nuestras cortes.

Cuando hablo de intencionalidad me refiero al último suspiro que debe gobernar toda conversación, discusión o debate, a saber; la sana intención de llegar a un acuerdo o solución dialogada.

Pues bien, visto lo visto durante estos meses, el único político al que se le vio una intención más allá del puro y vano interés fue al señor Albert Rivera. Aunó en sus discursos principios sólidos y flexibilidad muy por encima del resto de sus, por decirlo de alguna manera, interlocutores que no llegaron a locutores de feria, siempre estos con la misma cantinela interesada y desleal.

Dadas las circunstancias, sólo espero dos cosas:

La primera es que los medios dejen de hablar con políticos que poco o nada tengan que aportar al escenario social, sean del partido que sean y ocupen la posición que ocupen. Quizás sería la mejor manera de sacudir el lastre que mantenemos en nuestra clase política, pero me da la impresión que esto es pedir demasiado a nuestros medios...


Y la segunda sería simplemente que el señor Albert Rivera viera recompensada como merece su labor durante este tiempo de travesía por el desierto. Algo merece sacar de provecho de tantos meses de esfuerzo de conciertos con tanto político sordo a su alrededor. Y repito que no es su ideario es más cercano al mío, aunque si su proceder, que no es poco. 
Lo iré siguiendo.

martes, 26 de abril de 2016

21 días para siempre / 21 days forever



21 días PS pretende ser un sencillo ejercicio destinado a aquellas parejas que deseen mejorar su relación.

Sirve tanto para parejas que disfruten de una relación sana y estable como para aquellas que, por decirlo suavemente, no estén pasando por su mejor momento.

Sea como sea, nada será igual después de experimentar los cambios y nuevas sensaciones que provoca en toda relación de pareja, por supuesto para mejor.

Pero vamos al lío sin más preámbulos.

Para empezar me dirijo a ti que estás leyendo estas letras o a ti también, que tu pareja ha insistido en que las leas. Si has llegado hasta aquí, permítete el lujo de perder unos minutos, pueden ser tremendamente provechosos.

Pues bien, se trata sencillamente de proponer a nuestra pareja algún cambio en su persona: de comportamiento, físico… Es decir, siempre desde el respeto y la consideración, proponerle algo que no necesariamente será de su agrado en un principio, pero que de forma inexcusable deberá cumplir durante como mínimo 21 días.

Podría poner un millón de ejemplos, pero serían solo eso y deberá ser cada miembro de la pareja el que decida que le gustaría cambiar de su media naranja, o mejor dicho, que le gustaría ver, sentir, escuchar, hacer, que le hicieran…

El único límite de las propuestas está en el respeto mutuo, pero ojo, no confundir respeto mutuo con no querer hacer algo que en principio, si se te pide, es porque no lo hacías y seguramente no te hará demasiada ilusión ahora. Y por supuesto no vale todo, está sería la mayor prueba de falta de consideración y respeto hacia tu pareja. Pero poco a poco veréis como los sucesivos retos propuestos abrirán nuevos horizontes inexplorados. A modo de divertimento, se pueden hacer propuestas de forma periódica si vemos que estamos un poco aburridos o más tristes de lo normal. Ya lo iréis viendo y valorando.


Si durante los 21 días cumplimos ambos a rajatabla nuestros compromisos adquiridos, será ahora el momento de evaluar los resultados. Y es éste amigos el momento de la verdad, el momento en el que las sintonías o discrepancias entre ambos deben salir a flote. Conoceremos mejor a nuestra pareja, pero lo que será más sorprendente aún, será que nos conoceremos mejor a nosotros mismos, de lo que somos capaces de hacer y de la importancia de nuestra relación en nuestras vidas, que demasiadas veces dejamos a un lado por cuestiones, por decirlo otra vez suavemente, ridículas. No lo dudéis.

21 días PS refresca las relaciones, les da un nuevo aire, chispa, pasión y sano entendimiento. El único límite está en vuestra imaginación y deseos.


Os invito a todos a contarnos vuestras propuestas, vuestras experiencias y los resultados obtenidos. Seguro que será sano y divertido para todos compartirlo y seguir aprendiendo.

Un abrazo para todos y todas.


domingo, 24 de abril de 2016

Política sin Juego de Tronos

Nuestros políticos vuelven, una vez más, a poner sobre la palestra su indefinición como tales.  No son capaces, ninguno, de ver más allá de la inmediatez de sus propósitos siempre sesgados, incompletos o resumido en una palabra que no figura en sus vocabularios, mejorables.

El Poder se impone de forma maquiavélica sobre la Autoridad, ésta hoy más que nunca huérfana del talante político que la sustente y cultive. La Autoridad se reconoce, el Poder se impone. Esta zaga que hoy de forma mediocre nos intenta gobernar nada más entiende el lenguaje del Poder, de las mayorías que aplastan y poco o nada tienen que ver con la tan deseada a deseable Autoridad que todo pueblo debería conceder a sus gobernantes.

Todo esto da pie a una serie incontable de artimañas “políticas” sucias y mezquinas que por repetitivas se convierten en ley y pan de cada día. Si el Poder no lo alcanzan a través del sufragio se pone en marcha toda la maquinaria política que deberá, a costa de lo que sea y como sea, garantizar el mayor grado de éxito en la consecución de unos fines más que cuestionables.

No es extraño así que ante un mismo hecho constatable las lecturas puedan llegar a ser absolutamente contradictorias. Dónde unos ven blanco, otros verán negro. Y lo malo del asunto no es que esto ocurra, si no que se justifique, normalice y santifique “porque esto forma parte de la política”. Ya son tantos los ejercicios al respecto que aquí el hábito sí que hizo al político.

La Política en democracia no es defender mi posición a costa de lo que sea, sino mejorarla con la ayuda del otro, que también existe aunque no se le quiera ver.

Curiosamente el pueblo ha puesto a prueba a la clase política y ésta ha perdido la partida porque no tenía los suficientes ases para ganarla.
Ahora más que nunca necesitaban un as llamado diálogo que no han sabido utilizar por irreconocible. Han jugado con una carta que no sabían utilizar, atrincherándose en dogmatismos que deberían estar más que superados en un siglo XXI en el que no se sabe ni Jugar a los Tronos.