La filosofía simplemente trata de dilucidar la mejor manera de transitar por la vida. Y la mejor manera es preguntando. Así de simple o así de difícil, como ustedes quieran.
Un día cualquiera me dispongo a cocinar arroz con pollo y como tengo arroz pero no pollo me voy a comprarlo. Si queremos saber si el pollo es caro o barato, preguntamos su precio. Luego, si somos un poquito cuidadosos, podremos preocuparnos por su calidad. Esto lo haremos utilizando todas las técnicas que conozcamos, que básicamente son dos. Preguntas internas que nos hacemos y nos contestamos, a saber: miraremos su piel buscando que sea lisa y húmeda, le miraremos a los ojos para ver si son brillantes (y aprovecharemos para pedirle perdón), y cuantas otras argucias conozcamos para asegurarnos de hacer una buena compra. Después de nuestras preguntas internas, si somos osados y pensamos que es necesario, haremos las preguntas externas, las preguntas al tendero, vamos. Podremos preguntar su procedencia, por su alimentación e incluso por la forma de cocinarlo, por eso de hacer el pollo como la señora María, riquísimo.
La cuestión es que así y solo así al final tendremos más sabiduría sobre los avatares del maltrecho pollo, sobre si nos interesa comprar o no ese dichoso pollo. Pero ojo, sólo tendremos eso, nunca tendremos la certeza de haber comprado el mejor pollo. Pero desde luego si tendremos algo más de conocimiento que si lo hubiésemos comprado sin más.
Se extraen dos consideraciones importantes de la filosofía del pollo.
La primera es que nos comunicamos. Nos comunicamos con lo que ya sabemos y con lo que queremos saber. Y la segunda es que esta comunicación siempre es mejorable, es decir, que ni lo que ya sabemos ni lo que aprendamos es la panacea, ni de lejos. Siempre será mejorable. Y señores esta es la mejor (o única) enseñanza de la filosofía: el buscar la sabiduría sabedora de que su territorio se encuentra en el camino hacía ella. ¿Y yo me pregunto? hay algo más cercano que la filosofía. Como todo es cuestión de músculo. Unos lo ejercitan más...y por desgracia otros se olvidan hasta de preguntar.
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