lunes, 29 de diciembre de 2014

Os invito a ser más ciudadanos

Como me gustaría poder invitar a todos, los pocos, que leáis esto a brindar por lo que más nos concierne: nuestra educación.

Quiero ser cansino hasta que los dedos se me queden planos golpeando teclas y las pestañas se me quemen de mirar la pantalla de este ordenador, de la importancia que tiene nuestra educación si queremos ser algo más, por mejor, de lo que somos.

La sociedad educa y la sociedad, queridos conciudadanos, somos todos; son las escuelas, son las calles y son nuestras casas. Partiendo de esta idea básica me gustaría insistir en un matiz que muchas veces se pasa por alto. Es cierto que debemos instruirnos. Que padres no desean que sus hijos estén lo mejor preparados posible para afrontar con éxito los retos que la sociedad les presente. Pero como padres, además de esto tenemos que velar por que nuestros hijos sean además ciudadanos. 
Ciudadanos es algo más que el que habita. Habitantes en un lugar cualquiera los podemos contar sin temor a equivocarnos, es pura cuestión matemática. Lo de ciudadanos es ya otro cantar. 
Mientras se siga pensando que la preparación básica principalmente sirve para defendernos en el mundo laboral, los problemas de base nos seguirán azotando con furia y nuestras quejas caerán en saco roto por desoídas. 
Lo voy a decir bien claro y lo más alto posible que seáis capaces de oír mientras leéis.

La educación sirve para crear ciudadanos.

Luego estos serán barrenderos, abogados, lampistas, arquitectos, deportistas de élite o que se yo, pero luego y sólo luego. Bueno, corrijo. Más que serán se dedicarán  a... Lo importante es que aprendamos a no ser sólo habitantes, números de unas estadísticas, para atrevernos a ser ciudadanos de acto. Y ciudadanos son todos aquellos que se implican en todo lo que les rodea más allá de la inmediatez de su asunto laboral. Y entiendo que a todo el mundo le preocupe su trabajo, no soy tan estúpido como para pensar lo contrario, pero además debe preocuparnos este mundo que compartimos y en el que hemos elegido vivir en comunidad.
Nos han repetido hasta la saciedad eso de que el ser humano nace desnudo, sin nada, indefenso, pero con una capacidad de aprender descomunal que lo catapulta por encima del resto de los seres vivos, adelantándolos cuando iba último al nacer. No basta con tener conocimiento, sino que además debemos practicar el re-conocimiento. El verdadero sentido de la democracia es la del ser cooperativo. Hoy impera demasiado el “tonto el último” o el “mira por tu culo”, sin perdón.
Nacemos habitantes pero si no conseguimos convertirnos en ciudadanos sólo seremos un número más que provocará que el problema se resuelva mal.

Os invitos a ser más ciudadanos.

1 comentario:

  1. Pilardelgado1968@gmail2 de abril de 2016 a las 13:16

    No puedo estar más de acuerdo contigo. Lo que pasa es que hay demasiados intereses en esta sociedad capitalista a la que no le interesa tener ciudadanos formados,con criterio y poder de decisión, hay entra la educación,para quienes mandan es mejor una sociedad aborregada sin pensar demasiado. Bueno por lo menos nos queda la esperanza algunos de intentar con todas nuestras fuerzas cambiarlo.

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