Señores Políticos,
Parece que no han entendido ustedes del
todo bien el mensaje recibido en las últimas elecciones. Normal, pues requiere
un cambio de mentalidad, pero Señorías, es lo que toca.
Más allá de izquierda, derecha o centro
con todas las combinaciones que se les ocurra, están las ideas concretas que
solucionan los problemas, vamos, esas cosas que nos traen de cabeza a los
ciudadanos de a pie. No pretendo ni tengo ganas de hacerles aquí una lista de
todas y cada una de las preocupaciones que nos quitan el sueño... saltan a la
vista.
Lo que si voy a hacer, con su permiso, es
anunciarles que las cosas con el tiempo cambian, y menos mal. Se acabó la
España de dos colores, eso creo que lo saben, y las mayorías del
"rodillo".
Y esto, por qué? se preguntaran. Pues verán,
los ciudadanos ya no nos fiamos de nadie y la única forma que hemos encontrado
de paliar el problema es obligándoles a hacer algo que por lo que parece no
saben: dialogar (normal, la filosofía es nuestras aulas es anecdótica, pero esa
es otra historia)
Más allá de grandes alianzas y otras
historias cargadas de mentira amén de burla, concéntrense en hacer pactos de
gobierno sobre mínimos y a partir de aquí empiecen a legislar, dialogando.
Cuando sometan un proyecto de ley a votación parlamentaria, olvídense de donde
proviene y analícenlo con la mirada amplia. Les pondré un ejemplo, por si se han
perdido:
Yo me declaro de ideología de izquierda, pero
les aseguro que en algunas cuestiones concretas me siento más cercano a
propuesta de los supuestos partidos de derechas o centro, y lo que tengo aún
más claro es que no cegará mi "ideología" mi razón.
Se acabó, Señorías, la política de
trincheras. Ahh... y cuando digo Señorías me gustaría sumar aquí también a los
sabios políticos, que tanto saben de Política, pero que no la ejercen al tiempo
que las critican o ensalzan más cegados aún que aquellos. Si cabe, son todavía
más...mezquinos, por decirlo de una forma suave.
No digo con esto, como supongo que alguno
estará pensando, que todo sea un caos donde todo valga (de hecho, esto es lo
que pasa ahora), sino más bien que defendiendo tus principios y tu forma de
pensar, te permitas la "osadía" (pues eso parece) de dialogar de
verdad, más allá del maquillaje. Este dialogo compartido debe regirse por
principios gobernados por la razón y el sentido común. Se hará hasta donde se
pueda, habrá enfrentamientos y en muchas cuestiones será muy difícil llegar a
una conclusión compartida, está claro. Pero si se hace de una manera honesta
más allá de los sucios intereses de partido o de conservar un culo pegado a una
silla, iremos por buen camino.
El NO como principio de dialogo por tu
peinado, forma de vestir, gustos culinarios, número de calzado o PARTIDO
POLÍTICO, es una tremenda estupidez. Ustedes mismos, Señorías.
Hastahora
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