miércoles, 26 de octubre de 2016

El PSOE ESTÁ MUERTO



El Partido Socialista Obrero Español está muerto. Después de desmantelarse ante la mirada atónita del Partido Popular, se rinde a sus pies por una cuestión “táctica” o de “responsabilidad nacional”.  

Si su cuestión “táctica” se resume en la poca confianza que tienen en sí mismos ante unas posibles terceras elecciones, deberían retirarse todos en bloque por una cuestión de responsabilidad.

Si la “responsabilidad nacional” pasa por decapitarse sin que nadie se lo pida y desmembrarse sin medida, tienen un sentido de lo que se supone es táctica política absolutamente nulo.


La responsabilidad de formar gobierno la tiene el partido más votado. Y la corresponsabilidad posterior el resto de los partidos del hemiciclo, sin excepción. Se puede suponer que en orden de votos, pero ésta es ya una cuestión menor, que además en este caso sitúa a Podemos muy cerca del PSOE. Si la “familia” socialista ha pensado en algún momento que tenían más responsabilidad que otros, además de hacer un flaco favor a lo que significa democracia, ponen de manifiesto su falta de libertad e independencia de tiempos pasados…y poca democracia es esa.


Lo han hecho mal en fondo y forma.
Empezaré por la forma porque ha sido una aventura de payasos que no veía desde hace muchísimo tiempo, vamos, desde que era niño y endulzaba mis tardes con un trozo de chocolate y los payasos de la tele. Estas aventuras a las que hago referencia basaban su guion en una situación que era llevada al absurdo con la intención de hacer reír a los niños y a los que no lo eran tanto. Magnífico. Esta aventura del PSOE seguramente ha hecho caer alguna lágrima pero no de risa precisamente, sino más bien de tristeza y vergüenza. Desde luego ha sido absurda hasta límites inconfesables y todavía hoy, cuando escribo estas letras, la aventura sigue…

El fondo de todo este zipizape se remonta a unos años atrás. Los dirigentes socialistas españoles son verdaderos presos de sus propios argumentos, que cargados de intereses soterrados y seguramente inconfesables, se resisten a entender que la verdadera política no se vende en los escaparates como si de zapatos o bolsos se tratase.
Han presumido ante diestro y siniestro de ser una formación que rezumaba debate interno confundiéndolo, lamentablemente, con debacle interna. Es gracioso que ahora pidan comportarse como un bloque en la investidura de Mariano Rajoy cuando han sido un collage nacional de conspiraciones y mentiras.


La sombra de la sospecha hacia Pedro Sánchez ha pesado como una daga envenenada hacia el PSOE, hasta que se ha transformado en bomba y ha lanzado a todos por los aires.

La figura del primer secretario elegido por los militantes y quitado de un plumazo por aquellos que se otorgan el poder de hacerlo, sin lugar a duda pasará a la historia como un acto más que cuestionable y deshonroso. Y más allá de la legitimidad legal que pueda tener -según parece estos días el tema ha sido llevado a los tribunales- este hecho deja en un lugar muy frágil la de por sí ya frágil imagen de un partido que como “asociación política estable apoyada en una ideología afín…” dejaba muchísimo que desear. Como mínimo el señor Sánchez, además de otras virtudes que permítanme yo le veo, fue coherente hasta el final, cosa que otros…


El pobre Platón que se cansó de buscar su filósofo-rey y terminó escribiendo unas Leyes ante la falta de candidatos preparados y capacitados, se sonrojaría al ver la categoría de los dirigentes que conforman nuestra política…o ahora que lo pienso un poco mejor, nos recordaría que esto de la democracia solo tenía entonces un problema: requería una categoría ciudadana de la que emanasen los dirigentes lejísimos de la pobre y corrompida realidad que le rodeaba; de la nuestra…menos mal que no estás Platón…


jueves, 13 de octubre de 2016

Sale el Sol en las escuelas catalanas

Por fin parece que sale el Sol en las escuelas catalanas. Más de 30 años de democracia han servido de muy poco para avanzar de manera consistente en materia educativa. No dudo que los contenidos se hayan adaptado a nuestra nueva realidad, pero me permito dudar mucho que lo hayan hecho la manera de impartirlos, la forma o metodología en las aulas. Se ha ganado algo, sí, pero poco, demasiado poco.

Pero lo mejor de esta bonita historia es la manera en que se está introduciendo en las escuelas este nuevo proyecto. Hasta hora los cambios o reformas educativas venían desde arriba, impuestos por unos señores encorbatados que expresaban más su deseo de innovar que realmente conseguir cambiar las cosas introduciendo novedades reales e interesantes. De esto nada o bien poco.
Pues sí, ahora sí que hay auténticas modificaciones que a buen seguro llevarán a nuestra educación reglada a mejor puerto. Pero insisto, lo maravilloso del tema es como las están introduciendo. Verán.

La verdadera educación se podría expresar en una frase: despertar la motivación a través de la curiosidad en los alumnos para que piensen por sí mismos. Aquí ni una sola palabra sobra y cada una de ellas carga de contenido lo que debemos entender por educación. Es fácil expresarlo y quizá no tanto llevarlo a cabo, pero aquí está la gracia de esta historia y el verdadero motivo de estas letras.

Este nuevo proyecto ha conseguido ya despertar la motivación y curiosidad de los docentes, de las mismas escuelas al completo, que se han lanzado en masa a emprender su desarrollo. Esto no había pasado nunca. Los artífices de este magnífico propósito lo ejecutan sutilmente predicando con el ejemplo, maravilloso. Primero consiguen cautivar a los docentes -lo que estos deberán hacer luego con sus alumnos- con la intención de conseguir que despierten y piensen por sí mismos (en realidad, son los que más saben de educación) para, ahora sí, innovar la educación con las herramientas adecuadas. Los artesanos, no lo olvidemos, son ellos, los docentes. Y desde luego que se va a extender como una mancha de aceite...
Así se hace.

Ya el ilustrado Platón nos decía que la sociedad es reflejo de su educación así como ésta lo es también de su sociedad. Han conseguido salir de este bucle simplemente haciendo con los docentes lo que estos luego harán con sus alumnos: curiosidad-motivación-generación de pensamiento, y ahora sí, con contenidos que no caerán en saco roto condenados al más triste de los olvidos. Chapo.




martes, 4 de octubre de 2016

La tostada del PSOE

Esta vez la tostada se ha quemado y no sé si rascándola se podrá salvar algo. El varapalo que el PSOE se ha pegado a si mismo ha sido descomunal y marcará su historia, sin lugar a dudas.

Dentro de este caos aparece Pedro Sánchez como máximo responsable para algunos de este tremendo desaguisado.
Además de todo lo que se quiera decir, no cabe duda que actuo siguiendo sus principios. Es entonces cuando debemos preguntarnos si los llevó demasiado lejos, si no midió bien el alcance de las consecuencias que podía deparar su inamovible postura ante Rajoy y el PP. 

Ya alguien mucho más sabio que nosotros nos advirtió del peligro al que nos exponían nuestras convicciones si éstas no atendían adecuadamente a sus posibles consecuencias. Pero todo tenía un límite: llegado el caso, los resultados fruto de nuestros convencimientos más profundos eran irremediables. Los principios debían así mantenerse firmes y asumiendo las consecuencias, legítimas y respaldas por aquellos.

Y ahí veo yo a Pedro Sánchez, más allá del ansía de poder o la falta de perspectiva política. El ansía se la concedería más a otras, así como, a otros, la ausencia de perspectiva.

Sus principios estaban aposentados en la total legitimidad de los mismos, es decir, contrastados sin lugar a dudas a la luz del panorama al que hacían referencia. 
Si su principal compromiso era revertir unas políticas que no compartía y dejar fuera del espacio político la corrupción desmedida, ¿es posible que hiciera de comparsa de una función que se desacretidaba en si misma? Es preferible morir con las botas puestas...

Algunos dirán que era la mejor medida entre las malas o, dicho de otra manera, la que no ahogaría más en la ciénaga al PSOE ante los votantes. Señores, la situación del PSOE no era la que era por denunciar lo absolutamente denunciable o negarse a conceder más crédito a quien no se lo merecia: el Partido Socialista Obrero Español se bañaba en barro para esconder sus caras, pues tenía demasiadas. Era -y es- un proyecto collage difícil de ver, y todavía más difícil de votar, si lo que buscas es seguridad en tiempos nublados. 

Quizás su error no fue ser demasiado duro con los de fuera, si no blando con los de dentro.

Ese fue el mal con el que tuvo que batallar el secretario general dentro de su partido y que lo condena a ser espectador hoy de un destino de la formación incierto, mal encaminado y del que no es, en absoluto, responsable.