El Partido Socialista Obrero Español está muerto.
Después de desmantelarse ante la mirada atónita del Partido Popular, se rinde a
sus pies por una cuestión “táctica” o de “responsabilidad nacional”.
Si su cuestión “táctica” se resume en la poca
confianza que tienen en sí mismos ante unas posibles terceras elecciones,
deberían retirarse todos en bloque por una cuestión de responsabilidad.
Si la “responsabilidad nacional” pasa por
decapitarse sin que nadie se lo pida y desmembrarse sin medida, tienen un
sentido de lo que se supone es táctica política absolutamente nulo.
La responsabilidad de formar gobierno la tiene
el partido más votado. Y la corresponsabilidad posterior el resto de los
partidos del hemiciclo, sin excepción. Se puede suponer que en orden de votos,
pero ésta es ya una cuestión menor, que además en este caso sitúa a Podemos muy
cerca del PSOE. Si la “familia” socialista ha pensado en algún momento que
tenían más responsabilidad que otros, además de hacer un flaco favor a lo que
significa democracia, ponen de manifiesto su falta de libertad e independencia de
tiempos pasados…y poca democracia es esa.
Lo han hecho mal en fondo y forma.
Empezaré por la forma porque ha sido una
aventura de payasos que no veía desde hace muchísimo tiempo, vamos, desde que
era niño y endulzaba mis tardes con un trozo de chocolate y los payasos de la
tele. Estas aventuras a las que hago referencia basaban su guion en una
situación que era llevada al absurdo con la intención de hacer reír a los niños
y a los que no lo eran tanto. Magnífico. Esta aventura del PSOE seguramente ha
hecho caer alguna lágrima pero no de risa precisamente, sino más bien de
tristeza y vergüenza. Desde luego ha sido absurda hasta límites inconfesables y
todavía hoy, cuando escribo estas letras, la aventura sigue…
El fondo de todo este zipizape se remonta a
unos años atrás. Los dirigentes socialistas españoles son verdaderos presos de
sus propios argumentos, que cargados de intereses soterrados y seguramente
inconfesables, se resisten a entender que la verdadera política no se vende en
los escaparates como si de zapatos o bolsos se tratase.
Han presumido ante diestro y siniestro de ser
una formación que rezumaba debate interno confundiéndolo, lamentablemente, con
debacle interna. Es gracioso que ahora pidan comportarse como un bloque en la
investidura de Mariano Rajoy cuando han sido un collage nacional de
conspiraciones y mentiras.
La sombra de la sospecha hacia Pedro Sánchez ha
pesado como una daga envenenada hacia el PSOE, hasta que se ha transformado en bomba
y ha lanzado a todos por los aires.
La figura del primer secretario elegido por
los militantes y quitado de un plumazo por aquellos que se otorgan el poder de
hacerlo, sin lugar a duda pasará a la historia como un acto más que
cuestionable y deshonroso. Y más allá de la legitimidad legal que pueda tener -según
parece estos días el tema ha sido llevado a los tribunales- este hecho deja en
un lugar muy frágil la de por sí ya frágil imagen de un partido que como “asociación
política estable apoyada en una ideología afín…” dejaba muchísimo que desear.
Como mínimo el señor Sánchez, además de otras virtudes que permítanme yo le veo, fue coherente hasta el final, cosa que otros…
El pobre Platón que se cansó de buscar su
filósofo-rey y terminó escribiendo unas Leyes ante la falta de candidatos
preparados y capacitados, se sonrojaría al ver la categoría de los dirigentes que
conforman nuestra política…o ahora que lo pienso un poco mejor, nos recordaría
que esto de la democracia solo tenía entonces un problema: requería una categoría
ciudadana de la que emanasen los dirigentes lejísimos de la pobre y corrompida realidad
que le rodeaba; de la nuestra…menos mal que no estás Platón…