lunes, 12 de junio de 2017

Túnel del terror...

En los últimos dos meses me he visto colapsado de trabajo, amén de cierta vagancia o despiste. Pero he de confesar que me faltaba algo; porque si normalmente escribo de forma moderada y público muy poco, durante este tiempo mi sequía ha sido total: ni una palabra. 

No quiere decir esto que no hayan pasado por mi cabeza mil intenciones o pretextos para sentarme delante del teclado. Pero, no sé bien porqué...

Como catalán que soy hay un tema que me preocupa especialmente y es de todos de sobra conocido. 

Hoy no quiero repetir lo que casi todo el mundo dice, bien sea por un lado o por otro. Únicamente haré un apunte para la reflexión de todos: es necesario todo esto.

Pueden parecer cuatro palabras ilusas, pero encierran dentro de sí un mundo de reflexiones personales, que a buen seguro, dejarían a más de uno despierto más de una noche.

Por lo que a mí respecta, creo que es un tema pasado de moda. Creo que no toca ya ni plantearse el hecho en la vieja Europa de los segregacionismos. Debería ser una cuestión superada en tiempos de unión. Tiene demasiados siglos la achacosa Europa como para no saber, respetando diferencias, convivir todos lo más unidos posible. La dirección me temo debería ser la contraria: esa es la verdadera manera de progresar y lo demás son guiños indeseables al pasado.

Pero basta, ni una palabra más al respecto.

Prefiero hoy hacer perder el valioso tiempo de las docenas de personas que lleguéis a leer estas letras contándoos algo mucho más simpático, que buena falta nos hace.

Pues bien. Este año nos toca a los papás preparar la fiesta de fin de curso de nuestros hijos, y a mí, concretamente, preparar junto a otros padres el Túnel del Terror, con el fin de recaudar fondos para el viaje de fin del curso.

Me apetece explicar la historia que he preparado para darle sentido a este humilde montaje que nos llevamos entre manos. Me parecía que con argumento nos resultaría a todos mucho más sencillo. Ahí va. Si es de noche, y estás solo o sola, te aconsejo dejar la lectura para mañana...jajajaja

Pues bien, aquí tenéis "La Historia jamás contada del Hospital Transfer".

Es un Hospital como otro cualquiera pero que, desgraciadamente, ostenta una estadística que lo hace dramáticamente único: todos los pacientes menores de 12 años fallecen inexcusable e inexplicablemente en la mesa de operaciones de la eminente Doctora Death.
Pero este desgraciado infortunio se sobrelleva mejor gracias al magnífico servicio de sepelios del Hospital. Justo al lado, hay un cementerio en el que un párroco se ocupa personalmente de oficiar las exequias sin demora y con una diligencia asombrosa.

Pero la realidad es bien distinta. Ni es un infortunio casual el de la Doctora ni el sacerdote es tan diligente como aparenta ser. Resultan ser dos hermanos de tres, que tuvieron una dura y difícil infancia en la que no conocieron familia alguna que los abrigara. 
Ahora, desde la mesa de operaciones, la Doctora se encarga de transformar a sus pacientes en zombies para que su hermano, el eclesiástico, les ofrezca cobijo en el cementerio. De esta manera, paulatinamente pero sin descanso, van conformando de una manera tétrica y terrible, la familia que nunca tuvieron.

Ahhh...y dije que eran tres hermanos. Pues bien, como en todo buen Hospital Infantil, el tercer hermano es el...payaso.

Buenas y terroríficas noches...estáis invitados a nuestro pasaje del terror.


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