Desde hace ya demasiados años vemos
como la enseñanza pública en Catalunya sufre recortes en beneficio de la
concertada. Aparecen números y porcentajes continuamente que así lo confirman.
Pero esta manera de mostrar este expolio continuo tiene muy poco impacto en la
opinión pública. Las noticias pasan desapercibidas aunque son demoledoras y
muestran, descaradamente, como se pretende favorecer un sistema muy definido de
enseñanza que nada tiene que ver con la intención de potenciar una enseñanza
pública de calidad en Catalunya.
Hoy
es ya una realidad que todos conocemos el hecho de que muchas familias, que por
su situación social se lo puedan permitir, matriculan a sus hijos en escuelas
concertadas. Y esto no es ni malo ni reprochable; cada cual tiene derecho a
matricular a sus hijos allá dónde considere más oportuno. Lo importante de la
cuestión es por qué lo hacen en la mayoría de las ocasiones: para garantizar
que sus hijos e hijas disfruten de las mejores condiciones posibles en lo que a
su educación obligatoria se refiere. Y esto, absolutamente respetable, lo
menciono ahora para poner de manifiesto que es una derivada de la situación que
padece la escuela pública catalana. La población de la escuela pública catalana
cada día se resiente más de este trasvase continuo, adornado con medidas que
únicamente intentan disimular lo obvio y palpable día a día.
Si
una sociedad tiene la obligación de efectuar recortes por las razones que sean,
del último lugar que debe hacerlo es de su educación pública. Lo puedo decir
más alto, pero no más claro. Llevar a cabo estos recortes es una auténtica
aberración social, y tanto desde un punto de vista económico como ético.
Y
ahora, después de esta rápida introducción para situarnos, quiero denunciar un
hecho concreto que está ocurriendo en una escuela pública catalana. Solo se han
ofertado 10 plazas en P3 con la intención de poder agrupar dos grupos, P3 y P4.
En un principio, inspección se comprometió abiertamente a no fundir P3 y P4 si
se llegaba a 12 matriculaciones en P3. Parece apuntar la situación a que esto
es muy posible. ¿Qué han hecho desde el Departament d'educació? Han puesto un
tope de 10 posibles matriculaciones para acertar el tiro. ¿Intenciones? Cuantas
menos escuelas públicas, mejor.
Cuando
en la escuela pública se han abarrotado las clases hasta llegar a 29 alumnos,
los maestros y las maestras han tirado del carro como tocaba. Si ahora un aula
tiene 12 alumnos, mejor para todos. Alegrémonos de ello pues los resultados no
tardaremos en recogerlos y pagarán con creces cada céntimo destinado en la
educación obligatoria de esos niños y niñas.
La escuela pública acabará siento un
espacio marginal, perdón, marginado (existe una intención manifiesta) cuya
misión será solo garantizar que todo niño tenga derecho a una educación obligatoria,
sea como sea, pues parece que eso es lo único relevante. Realidad deleznable en
un país de corrupción política continua y gestión desastrosa de los recursos
públicos. Absolutamente inaceptable.
Desde aquí, y con este pequeño gesto, denuncio
abiertamente la situación y me gustaría contribuir a que la Escola Montnegre
de Sant Celoni, así como cualquier otra que pase por un trance motivado por
las mismas intenciones, sufra lo que insensatamente proponen desde las altas esferas.
No podemos tolerar ni un segundo más esta humillación de lo más sagrado que
tenemos, nuestra escuela pública.
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