miércoles, 17 de julio de 2019

L'escola catalana i el personal docent. La escuela catalana y el personal docente.


Una vez más aprovecho para decir que no invertir lo necesario y un extra en educación es la mejor manera de condenar a un país a su más absoluta decadencia.

Dicho esto y confirmando la decadencia en que vivimos, hoy voy a dedicar unas líneas al famoso decreto de plantillas que impera en la escuela catalana.

Hasta hace muy poco los equipos directivos de los centros escolares completaban sus plantillas con personal docente que le llovía del cielo, según un criterio administrativo que respondía al tiempo trabajado: más tiempo trabajado, más posibilidad de seguir trabajando. A veces la cosa iba bien, otras no tanto.

Se decidió otorgar cierta capacidad de decisión a la dirección en la confección de sus plantillas, al menos en lo que a personal docente contratado se refiere, bajo el pretexto de poder así conformar proyectos de centro con personal más acorde a las líneas de actuación de los mismos.

Hasta aquí, y más allá de críticas oportunistas o populistas, la cosa parecía que no pintaba mal. 

¿Pero, cuál ha sido la realidad? Sería estúpido e injusto pensar que no ha resuelto problemáticas a las que antes estaban abocados los directores por gracia divina. Pero claro, no todo acaba aquí.

Como era de temer, lo que podía pasar, pasó. Demasiados centros son víctimas de un proceso paulatino y continuo -hoy sigue gestándose sin hacer mucho ruido- en el que NO se hace una selección del personal con criterios todo lo lúcidos que la situación requiere.

Desde luego antes el proceso no era especialmente lúcido, pero al menos no había una voluntariedad manifiesta y desleal para esta falta de discernimiento cabal y necesario. O dicho en lenguaje directo y claro: hoy demasiados centros completan sus plantillas por afinidades que poco tienen que ver con la excelencia en la práctica docente o la idoneidad para ocupar la plaza.

La complacencia de unos regada por la adulación interesada de otros, pasa por encima y sin complejos de criterios argumentados o sólidos que justifiquen la elección del personal docente idóneo en demasiadas ocasiones.

La solución para que los equipos directivos no caigan en tentaciones desafortunadas es muy sencilla: el criterio que debe guiar la elección debe responder SIEMPRE a los intereses de los realmente interesados, es decir, A LOS INTERESES DEL ALUMNADO, única y exclusivamente. Desaparece así, de un plumazo, todo compadreo indeseable, estéril y tóxico en la confección de las plantillas de nuestros centros escolares.

Soy consciente que cualquier equipo directivo justificará su elección esquivando rotundamente lo que aquí digo. Seguramente estoy totalmente equivocado...era un ironía o deseo imposible; no estoy equivocado para la desgracia de nuestra sociedad. 






1 comentario:

  1. En mi centro los criterios para que te confirmen son capacidad de peloteo, sonrisa sumisa, ser preferiblemente català o por lo menos hablar català siempre que esté la dire delante (sobre todo no hablar castellano!), no ser extranjero, llevar el lacito amarillo y ser de derechas o por lo menos tradicional. También se valoran piropos hacia la dire.
    Un saludo!


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