La enseñanza hoy anda muy mal encaminada, pero se atreve incluso a señalar
a las familias desestructuradas como las eficaces causantes
del fracaso en muchos centros escolares, o a la falta de inversión o a la
propia sociedad, irrespetuosa y malcriada, ocultando o maquillando la realidad
de un sistema educativo que es sin lugar a dudas torpe, ineficaz y trasnochado,
y que poco o nada quiere hacer por reconocer sus propias miserias.
Es la enseñanza
la que falla, por:
- es la
que sigue enseñando lo que no interesa ni vale para nada
- es la
que olvida enseñar lo básico para perderse en lo superfluo
- es en
la que se invierte sin valorar lo que se invierte: es el gasto más
necesario y menos eficiente de nuestra sociedad
- es la
que etiqueta a los alumnos dentro y fuera del sistema de enseñanza:
- dentro
cuando los cataloga y condena, bajo el pretexto de "salvarlos"
- fuera
cuando les da Títulos que solo son la bandera del propio fracaso educativo, y la sociedad sufre la enfermiza y pandémica titulitis
- es la
que enseña pero en la que muy pocos aprenden (de verdad)
- es la
que se queda en la antesala del verdadero aprendizaje; aprender requiere, por encima de todo, hacer; no escuchar incansablemente ni reproducir mecánicamente
- es la que intenta llenar de contenidos y se olvida de los contenededores, de la formación integral de los alumnos, por mucho que digan o hablen de capacidades, habilidades...sobre el papel
- es la
que se reforma repetida e incansablemente para seguir siendo más de lo
mismo, o peor. Me voy a parar en este punto porque es el que pone
de manifiesto de manera diáfana e incuestionable todo lo que aquí digo.
Tanta reforma superflua tiene un mérito incuestionable: el del
diagnóstico. Es sabedora de su situación lamentable, aunque no se acierte
en las soluciones. Una vez más, como en nuestras escuelas y universidades,
se habla mucho y se hace muy poco,… y esto es una pista, señores míos, de
hacía donde debería encaminarse cualquier sistema educativo…aún no lo ven...