jueves, 12 de septiembre de 2019

Enseñanza desestructurada

La enseñanza hoy anda muy mal encaminada, pero se atreve incluso a señalar a las familias desestructuradas como las eficaces causantes del fracaso en muchos centros escolares, o a la falta de inversión o a la propia sociedad, irrespetuosa y malcriada, ocultando o maquillando la realidad de un sistema educativo que es sin lugar a dudas torpe, ineficaz y trasnochado, y que poco o nada quiere hacer por reconocer sus propias miserias. 

Es la enseñanza la que falla, por: 
  • es la que sigue enseñando lo que no interesa ni vale para nada
  • es la que olvida enseñar lo básico para perderse en lo superfluo
  • es en la que se invierte sin valorar lo que se invierte: es el gasto más necesario y menos eficiente de nuestra sociedad
  • es la que etiqueta a los alumnos dentro y fuera del sistema de enseñanza:
    • dentro cuando los cataloga y condena, bajo el pretexto de "salvarlos"
    • fuera cuando les da Títulos que solo son la bandera del propio fracaso educativo, y la sociedad sufre la enfermiza y pandémica titulitis 
  • es la que enseña pero en la que muy pocos aprenden (de verdad)
  • es la que se queda en la antesala del verdadero aprendizaje; aprender requiere, por encima de todo, hacer; no escuchar incansablemente ni reproducir mecánicamente
  • es la que intenta llenar de contenidos y se olvida de los contenededores, de la formación integral de los alumnos, por mucho que digan o hablen de capacidades, habilidades...sobre el papel
  • es la que se reforma repetida e incansablemente para seguir siendo más de lo mismo, o peor. Me voy a parar en este punto porque es el que pone de manifiesto de manera diáfana e incuestionable todo lo que aquí digo. Tanta reforma superflua tiene un mérito incuestionable: el del diagnóstico. Es sabedora de su situación lamentable, aunque no se acierte en las soluciones. Una vez más, como en nuestras escuelas y universidades, se habla mucho y se hace muy poco,… y esto es una pista, señores míos, de hacía donde debería encaminarse cualquier sistema educativo…aún no lo ven...


De víctimas a verdugos

Ni son todos víctimas ni luego tampoco verdugos, pero sí demasiados.


Muchisomos niños y niñas padecen hoy el mal de los padres ausentes, es decir, de los padres que ejercen como tales pero más bien son malos hermanos mayores de sus propios hijos.


Esto tiene consecuencias en los menores, y graves. Primero son víctimas de esta situación patética para luego, sin poder ya evitarlo, convertirse en verdugos de sus propios padres y de la sociedad en general que los vio crecer, desde la barrera.