Da igual todo lo que se especule a partir de ahora sobre esta
pandemia, importa muy poco. Está aquí con todos nosotros y en este momento solo cuenta lavarse las manos y ser
conscientes que está precisamente en nuestras manos acabar con ella. En
las manos de todos y cada uno de nosotros, con igual e idéntica
responsabilidad.
Pero quizás, en momentos de
reflexión forzosa como los actuales, deberíamos echar el freno y preguntarnos
que podemos sacar de todo esto.
En nuestra ajetreada realidad cotidiana, nos perdemos entre la
muchedumbre y nos dejamos arrastrar por esa marea que día a día, a golpe de
pito, configura nuestra vida ajena a problemas y cuestiones fundamentales.
Simplemente, parecen cosa de otros.
Ahora sentimos que todos
formamos parte de un mismo problema. Nadie puede mirar hacia otro lado. Nadie
está indemne. Esto es cosa de todos.
Pero esto, queridos amigos, es
así siempre, no solo ahora. Los grandes problemas de la humanidad nos
conciernen de igual manera a todos. O mejor dicho, su solución. Pensar que me
incumbe solo aquello que me afecta o puede afectarme es, sin lugar a duda, la
peor cara de una humanidad que podrá ser cualquier cosa, menos humana. Si
las soluciones dependen de todos, como ahora, a todos nos corresponde
responsabilizarnos.
Si salimos de esta trance
epidémico, como así será, lo habremos logrado por la sencilla razón de haber
remado todos en la misma dirección, forzados o no, pero siguiendo todos un
mismo rumbo.
Esto debería servirnos para
entender y asimilar, sin ningún temor a equivocarnos, que muchos de los grandes
problemas de nuestros tiempos tienen una solución real si todos nos
concienciamos de los mismos y nos ponemos manos a la obra en la búsqueda de su
solución.
El hambre en el mundo olvidado
o el problema ecológico, por citar algunos, desaparecerán de nuestras vidas
solo si nos concienciamos de que no es cosa de otros, sino responsabilidad de
todos y cada uno de nosotros. ¿Hará falta que todos pasemos hambre para
intentar buscar soluciones? Ese, queridos amigos, sería un escenario muy
dramático y terriblemente más complejo de erradicar que la terrible situación
real que se da hoy al respecto en ese mundo condenado a padecerla. Y a
padecerla ante la mirada ciega del resto.
Aprovechemos para
reflexionar ahora que la situación nos invita a ello. Aprovechemos luego para
hacer eso que parece cosa sólo...de otros.
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