Dentro de unos días estamos llamados a votar y vista le desgana de demasiados a ejercer su derecho ante el panorama de esta España, me gustaría lanzar una reflexión al respecto.
La Política es en última instancia el caldo de cultivo del que emanan nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos; no es la representación de demasiados señores y señoras, que dicen llamarse señorías, y no llegan ni a mequetrefes.
Con esto lo único que intento es evitar que caigamos en la poco sensata postura del desinterés por lo político. La política nos configura en nuestras relaciones como ciudadanos y le debemos el máximo interés. Confundirla con sus malos representantes nos hace un flaco favor a todos.
Personalmente iré a votar sin duda, lo contrario sería dejarme llevar por la corriente y pensar que todas las aguas están sucias. Hoy mi ideología, visto lo visto, es la decencia y la honradez. ¿Existen políticos honestos? Sin duda, proporcionalmente tantos como ciudadanos. Aquí todos estamos en el ajo.
Prescindir de votar nos aleja de nuestra mejor opción por contribuir a mejorar y mejorarnos. La implicación masiva en lo político de una ciudadanía denota su madurez democrática y compromiso. Sólo así las malas hierbas podrán ser estirpadas, al ser mayoritarías las consciencias honestas y cooperativistas frente a las interesadas y mezquinas.
Si consigo que con estas cuatro letras un solo demócrata desencantado aún crea en la política me daré por satisfecho. Si además decide ir a votar, le doy las gracias.
Hastahora

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