Por dónde empezar a hablar de educación...
Es sencillo si empezamos hablando de lo que esperamos de ella...
Entonces, ¿qué esperamos de una buena educación?
Si miras a tu alrededor lo primero que ves son otras personas con
las que necesariamente interactúas y hoy, incluso, aunque estés escondido en el
último rincón del planeta; estamos más conectados que nunca. De este modo
quizás lo que esperamos de una buena educación sea la mejor convivencia posible
en este pequeño planeta.
Habla así de conseguir ser, a través de la educación, un buen
ciudadano
Sería una forma rápida de decirlo. La palabra ciudadano alberga
muchos matices que cuando es acompañada por el "buen" que le pusiste
delante se convierte en una fórmula bastante potente. Fíjate, cuando leo el
Quijote me quedo con el interés que pienso tenía éste por convertir a Sancho en
un "buen" ciudadano en las largas charlas que ese "loco"
tan cuerdo le soltaba llenas de honorabilidad, sensatez, juicio, respeto,
principios...que tanto faltaban (igual que ahora) en los tiempos de Cervantes.
Éste tuvo una vida lo suficientemente ajetreada como para percibirlo...
Entonces hemos avanzado poco en todos estos siglos
Bueno...más bien diría yo que hemos conseguido seguir estando aquí
a pesar de estar más apretaditos, mejor comunicados -con todo lo que ello
conlleva- y con más posibilidades de auto aniquilarnos que en los tiempos de
Cervantes, que no es poco. Pero de ahí a decir que no quede camino por recorrer
en la dirección que apuntaba en sus discursos el famoso Hidalgo...hay un mundo
por mejorar...
Empecemos por lo cercano. ¿Cómo ve la educación de nuestras
escuelas?
Te responderé primero como veo la educación de nuestra sociedad y
en líneas generales, te diré que mal. La educación es algo que nos concierne a
todos y que se asimila en todos los ámbitos; en casa, en la calle, en las
escuelas... de esta manera, todos debemos contribuir a que sea lo más
"perfecta" posible teniendo muy claro que siempre la podremos
mejorar...
Y ahí es donde los políticos deben preocuparse y ponerse en
marcha...
Básicamente sí. Las instituciones no pueden ni deben ir a tu casa
a decirte como debes educar a tus hijos. No pueden sentarse cada día en tu mesa
y mostrarte de que manera debes hablarle a tus hijos, relacionarte con ellos o
crear unos vínculos tan necesarios -aunque en muchas ocasiones sería
deseable-,...asiente con la cabeza... Son derechos y deberes básicos que
hemos adquirido como sociedad aunque quizás en demasiadas ocasiones no seamos
conscientes de la responsabilidad que conllevan. De diferente manera, lo que si
pueden y deben hacer las instituciones es ocuparse y preocuparse mucho más de
lo que lo hacen -al menos en nuestro país, como en muchos otros- de la
educación que se imparte en nuestros colegios. Cuando hablo ahora de educación
me refiero en el sentido amplio del término, en todo lo que está palabra
implica más allá de lo estrictamente "académico"...
Es decir, además de conocimientos también conductas...
Desarrollo integral de la persona, del ciudadano...pero las cosas
no van bien. Si empezamos fijándonos en la pura instrucción vemos que nuestra
educación hace aguas y va a la deriva. El conocimiento no es una mercancía que
se almacene en los libros ni en las mentes de maestras y maestros, no es algo
que te encuentres encima de una mesa y debas o puedas transmitir a la mesa de
los alumnos para que lo recojan y lo hagan suyo, generalmente hasta el día del
examen y luego caduque. Nuestro sistema, nuestra metodología en las aulas está
superada hace mucho tiempo, casi te diría desde el momento que superamos el analfabetismo
masivo. Las aulas deben pasar a ser un espacio vivo, donde los profesores sean
capaces de hacer "detonar" la explosión de ideas que recorre la mente
de un niño o una niña para que creen conocimiento por asociaciones de las
mismas y movidos por la motivación que ello conlleva. Se debe abandonar el
mercantilismo del saber; es una completa aberración pensar que los conocimientos
son una mercancía evaluable a través de exámenes que solo miden eso, una
mercadería en decadencia desde el momento que los alumnos y alumnas la
interiorizan como si de almacenes se tratará. Se deben potenciar máquinas
productoras de saber, no almacenes inertes de conocimiento...
Uff...dicho así suena muy bien, pero llevarlo a cabo supongo que
no será tarea fácil. ¿Qué cree que piensa nuestro profesorado de todo esto?
Así es. Tal y como señalas requiere mucho trabajo y dedicación,
sobre todo por que precisa de una nueva mirada y no solo del profesorado, si no
de la sociedad en general.
A tú pregunta supongo que habrá de todo: desde escepticismo hasta
entusiasmo, pasando por los que incluso lo tengan ya asumido y de alguna forma,
dentro de las posibilidades que el sistema les otorga, hagan la suya.
Quisiera aprovechar para señalar la enorme consideración que me
merece la labor docente y el tremendo respeto que siento hacia todos los
maestros y las maestras de nuestras escuelas. Su labor es tremendamente
complicada y de una trascendencia que, lamentablemente, nuestra baja clase
política no alcanza a vislumbrar. De todas formas, y volviendo a lo apuntado
más arriba, al profesorado le diría que si consiguen percibir lo que los
alumnos sienten, empatizar a través de su mirada, este cambio metodológico
estará servido. Soy consciente de los pasos que se están dando en esta
dirección y todo lo que un cambio implica, sobre todo de esta importancia, pero
simplemente con empatizar y de una manera intergeneracional, desde las
sensaciones que perciben a sus edades, toda la tarea será mucho más fácil y
llevadera, más allá de toda la palabrería que la acompañe institucionalmente.
Por otra parte, y no menos importante, me parece un momento absolutamente
seductor para todo docente...
¿También seducirá a alumnos y alumnas?
Sin duda alguna. En este escenario aparecen tres actores que
jugarán cada uno su rol y están plenamente definidos. Padres, profesores y
alumnos. Estos últimos, como primeros protagonistas sin lugar a dudas,
abrazarán la nueva manera de entender la educación reglada casi como un regalo.
Tenemos ejemplos que así lo atestiguan fuera de nuestras fronteras y aprovecho
para decir alto y claro que también dentro. Nuestra Educación Infantil, la de
los más pequeños hasta que precisamente aprenden a leer y las aulas se
trasforman, día a día, curso a curso, en lugares más propios de salas de
conferencias que de aulas educativas escolares, practica hoy con tremendo éxito
la metodología adecuada, proceder que se abandona lamentablemente. Invito a los
profesores de primaria y de la ESO a desviar su mirada a Infantil y empezar a
tomar nota.
Los profesores, como decía, se enfrentan a un momento difícil por
lo que representa todo cambio pero apasionante y que, sin lugar a dudas, será
plenamente gratificante en muy poco tiempo.
Y en cuanto a los padres, intuyo que se deberán explicar las cosas
muy bien para que no se produzca un rechazo viral por desconocimiento o banalización.
Al fin y al cabo es un cambio que ellos (nosotros) no vivimos en su momento y
puede provocar cierto escepticismo: evaluación continua (real), trabajar por competencias
(real), desaparición progresiva de las materias tal como las concebimos
hoy...con la pedagogía necesaria no debería representar ningún problema
más allá del de la temporalidad (comprensible) en sus inicios.
Entonces tendremos además de una nueva manera de entender el
saber, el conocimiento, o su aprendizaje, algo que también tiene que ver con
nuestra educación integral...
Correcto. Como dije no basta con tener, es necesario crear. La
información corre a raudales y lo provechoso para todos es que seamos capaces
de interpretarla, reflexionar sobre ella, crear conocimiento, tener criterio
propio, sentido de lo que implica ser un ciudadano, "buen" ciudadano
como dijo usted al principio, con todas las consecuencias y responsabilidades
que ello implica. Y eso no está en ningún libro ni en ninguna biblioteca, si no
en el corazón de las personas que sepan recibir "inputs" de manera constante
y tengan interiorizadas las habilidades y competencias reales para conseguir
reeducarse día a día, en dos palabras, se trata de aprender a aprender
incansablemente y nuestras escuelas deben alumbrar a nuestros hijos para ello.
Entonces, ¿esto es una nueva reforma educativa, otra más…?
No es una reforma educativa si se entiende como imposición desde
arriba, más bien debe tratarse y entenderse como un proceso que por la
autoridad que le confiere la validez que tiene en sí mismo, vaya extendiéndose de
una manera racional y organizada. Lo que se reconoce así es incontestable y
llega a buen puerto, sin duda.
Por último, póngame un ejemplo de cómo se debe enseñar según esta “nueva
mirada” como usted dice…
¿Le gusta el arroz?
¿Cómo dice?...sí, claro…
Pues te diré que cocino un arroz riquísimo del que te podría
explicar la receta…o si lo prefieres, te invito a que lo cocinemos juntos y tus
posibilidades de éxito para igualarlo o mejorarlo serán, seguro, mayores…
Ok. Acepto. ¿Cuándo y dónde?
(Ríe...)