viernes, 24 de junio de 2016

Otra lectura del Brexit...

Además de todo lo que hoy, día después del referéndum en el Reino Unido, se está diciendo sobre lo sucedido en la consulta, existe otra posible lectura que el tiempo irá elucidando sobre su validez o sentido.

Sin dejar de tener presente lo que significa el Reino Unido para Europa, lo que no deja de ser cierto es que la "tibieza" de la Unión Europea en todos sus ámbitos algo tenía que ver con el efecto "ancla", aunque solo sea emocional, que ha representado siempre su participación en el proyecto europeo.

Quizás ahora que las posiciones quedan mejor definidas, que el Estado más escéptico de la propuesta europea se ha desmarcado con rotundidad, sea el momento de redefinir dónde estamos y hacia dónde vamos con menos indiferencia o de una manera más categórica y contundente.

Normalmente los periodos de crisis nos enseñan muchísimo más que las etapas de tranquilidad o normalidad. Esta es una crisis lo suficientemente considerable como para afianzar las posiciones de aquellos que tengan claras sus posturas al respecto.

Una forma mucho más sencilla de visualizar lo que aquí digo o planteo como otra lectura, sería considerar que habría pasado si el resultado del referéndum hubiese sido inverso pero igual de ajustado. Es decir, ¿seguiría todo igual sabiendo que el Reino Unido sigue dentro de la Unión Europea pero con más de un 48% de su población en contra? Intuyo que seguiría todo igual pero afianzándose la tibieza, más aún si cabe, que señalaba más arriba.

Es difícil encajar la pérdida de un buen y potente aliado, pero más costoso resulta aún a largo plazo mantenerla si prevalece el potente sobre el aliado. 

Se abren ahora nuevos horizontes es los que la apatía, desinterés o desgana en el propósito común tendrán menor cabida, eso seguro.
 O, también puede repensarselo...


jueves, 23 de junio de 2016

Entrevista a Bruno Cofloca. Educar hoy

Por dónde empezar a hablar de educación...

Es sencillo si empezamos hablando de lo que esperamos de ella...

Entonces, ¿qué esperamos de una buena educación?

Si miras a tu alrededor lo primero que ves son otras personas con las que necesariamente interactúas y hoy, incluso, aunque estés escondido en el último rincón del planeta; estamos más conectados que nunca. De este modo quizás lo que esperamos de una buena educación sea la mejor convivencia posible en este pequeño planeta.

Habla así de conseguir ser, a través de la educación, un buen ciudadano

Sería una forma rápida de decirlo. La palabra ciudadano alberga muchos matices que cuando es acompañada por el "buen" que le pusiste delante se convierte en una fórmula bastante potente. Fíjate, cuando leo el Quijote me quedo con el interés que pienso tenía éste por convertir a Sancho en un "buen" ciudadano en las largas charlas que ese "loco" tan cuerdo le soltaba llenas de honorabilidad, sensatez, juicio, respeto, principios...que tanto faltaban (igual que ahora) en los tiempos de Cervantes. Éste tuvo una vida lo suficientemente ajetreada como para percibirlo...

Entonces hemos avanzado poco en todos estos siglos

Bueno...más bien diría yo que hemos conseguido seguir estando aquí a pesar de estar más apretaditos, mejor comunicados -con todo lo que ello conlleva- y con más posibilidades de auto aniquilarnos que en los tiempos de Cervantes, que no es poco. Pero de ahí a decir que no quede camino por recorrer en la dirección que apuntaba en sus discursos el famoso Hidalgo...hay un mundo por mejorar...

Empecemos por lo cercano. ¿Cómo ve la educación de nuestras escuelas?

Te responderé primero como veo la educación de nuestra sociedad y en líneas generales, te diré que mal. La educación es algo que nos concierne a todos y que se asimila en todos los ámbitos; en casa, en la calle, en las escuelas... de esta manera, todos debemos contribuir a que sea lo más "perfecta" posible teniendo muy claro que siempre la podremos mejorar...

Y ahí es donde los políticos deben preocuparse y ponerse en marcha...

Básicamente sí. Las instituciones no pueden ni deben ir a tu casa a decirte como debes educar a tus hijos. No pueden sentarse cada día en tu mesa y mostrarte de que manera debes hablarle a tus hijos, relacionarte con ellos o crear unos vínculos tan necesarios -aunque en muchas ocasiones sería deseable-,...asiente con la cabeza... Son derechos y deberes básicos que hemos adquirido como sociedad aunque quizás en demasiadas ocasiones no seamos conscientes de la responsabilidad que conllevan. De diferente manera, lo que si pueden y deben hacer las instituciones es ocuparse y preocuparse mucho más de lo que lo hacen -al menos en nuestro país, como en muchos otros- de la educación que se imparte en nuestros colegios. Cuando hablo ahora de educación me refiero en el sentido amplio del término, en todo lo que está palabra implica más allá de lo estrictamente "académico"...

Es decir, además de conocimientos también conductas...

Desarrollo integral de la persona, del ciudadano...pero las cosas no van bien. Si empezamos fijándonos en la pura instrucción vemos que nuestra educación hace aguas y va a la deriva. El conocimiento no es una mercancía que se almacene en los libros ni en las mentes de maestras y maestros, no es algo que te encuentres encima de una mesa y debas o puedas transmitir a la mesa de los alumnos para que lo recojan y lo hagan suyo, generalmente hasta el día del examen y luego caduque. Nuestro sistema, nuestra metodología en las aulas está superada hace mucho tiempo, casi te diría desde el momento que superamos el analfabetismo masivo. Las aulas deben pasar a ser un espacio vivo, donde los profesores sean capaces de hacer "detonar" la explosión de ideas que recorre la mente de un niño o una niña para que creen conocimiento por asociaciones de las mismas y movidos por la motivación que ello conlleva. Se debe abandonar el mercantilismo del saber; es una completa aberración pensar que los conocimientos son una mercancía evaluable a través de exámenes que solo miden eso, una mercadería en decadencia desde el momento que los alumnos y alumnas la interiorizan como si de almacenes se tratará. Se deben potenciar máquinas productoras de saber, no almacenes inertes de conocimiento...

Uff...dicho así suena muy bien, pero llevarlo a cabo supongo que no será tarea fácil. ¿Qué cree que piensa nuestro profesorado de todo esto?

Así es. Tal y como señalas requiere mucho trabajo y dedicación, sobre todo por que precisa de una nueva mirada y no solo del profesorado, si no de la sociedad en general. 
A tú pregunta supongo que habrá de todo: desde escepticismo hasta entusiasmo, pasando por los que incluso lo tengan ya asumido y de alguna forma, dentro de las posibilidades que el sistema les otorga, hagan la suya.
Quisiera aprovechar para señalar la enorme consideración que me merece la labor docente y el tremendo respeto que siento hacia todos los maestros y las maestras de nuestras escuelas. Su labor es tremendamente complicada y de una trascendencia que, lamentablemente, nuestra baja clase política no alcanza a vislumbrar. De todas formas, y volviendo a lo apuntado más arriba, al profesorado le diría que si consiguen percibir lo que los alumnos sienten, empatizar a través de su mirada, este cambio metodológico estará servido. Soy consciente de los pasos que se están dando en esta dirección y todo lo que un cambio implica, sobre todo de esta importancia, pero simplemente con empatizar y de una manera intergeneracional, desde las sensaciones que perciben a sus edades, toda la tarea será mucho más fácil y llevadera, más allá de toda la palabrería que la acompañe institucionalmente. Por otra parte, y no menos importante, me parece un momento absolutamente seductor para todo docente...

¿También seducirá a alumnos y alumnas?

Sin duda alguna. En este escenario aparecen tres actores que jugarán cada uno su rol y están plenamente definidos. Padres, profesores y alumnos. Estos últimos, como primeros protagonistas sin lugar a dudas, abrazarán la nueva manera de entender la educación reglada casi como un regalo. Tenemos ejemplos que así lo atestiguan fuera de nuestras fronteras y aprovecho para decir alto y claro que también dentro. Nuestra Educación Infantil, la de los más pequeños hasta que precisamente aprenden a leer y las aulas se trasforman, día a día, curso a curso, en lugares más propios de salas de conferencias que de aulas educativas escolares, practica hoy con tremendo éxito la metodología adecuada, proceder que se abandona lamentablemente. Invito a los profesores de primaria y de la ESO a desviar su mirada a Infantil y empezar a tomar nota.
Los profesores, como decía, se enfrentan a un momento difícil por lo que representa todo cambio pero apasionante y que, sin lugar a dudas, será plenamente gratificante en muy poco tiempo.
Y en cuanto a los padres, intuyo que se deberán explicar las cosas muy bien para que no se produzca un rechazo viral por desconocimiento o banalización. Al fin y al cabo es un cambio que ellos (nosotros) no vivimos en su momento y puede provocar cierto escepticismo: evaluación continua (real), trabajar por competencias (real), desaparición progresiva de las materias tal como las concebimos hoy...con la pedagogía necesaria no debería  representar ningún problema más allá del de la temporalidad (comprensible) en sus inicios.

Entonces tendremos además de una nueva manera de entender el saber, el conocimiento, o su aprendizaje, algo que también tiene que ver con nuestra educación integral...

Correcto. Como dije no basta con tener, es necesario crear. La información corre a raudales y lo provechoso para todos es que seamos capaces de interpretarla, reflexionar sobre ella, crear conocimiento, tener criterio propio, sentido de lo que implica ser un ciudadano, "buen" ciudadano como dijo usted al principio, con todas las consecuencias y responsabilidades que ello implica. Y eso no está en ningún libro ni en ninguna biblioteca, si no en el corazón de las personas que sepan recibir "inputs" de manera constante y tengan interiorizadas las habilidades y competencias reales para conseguir reeducarse día a día, en dos palabras, se trata de aprender a aprender incansablemente y nuestras escuelas deben alumbrar a nuestros hijos para ello.

Entonces, ¿esto es una nueva reforma educativa, otra más…?

No es una reforma educativa si se entiende como imposición desde arriba, más bien debe tratarse y entenderse como un proceso que por la autoridad que le confiere la validez que tiene en sí mismo, vaya extendiéndose de una manera racional y organizada. Lo que se reconoce así es incontestable y llega a buen puerto, sin duda.


Por último, póngame un ejemplo de cómo se debe enseñar según esta “nueva mirada” como usted dice…

¿Le gusta el arroz?

¿Cómo dice?...sí, claro…

Pues te diré que cocino un arroz riquísimo del que te podría explicar la receta…o si lo prefieres, te invito a que lo cocinemos juntos y tus posibilidades de éxito para igualarlo o mejorarlo serán, seguro, mayores…

Ok. Acepto. ¿Cuándo y dónde?

(Ríe...)









jueves, 16 de junio de 2016

Escola Nova 21...ja la tenim¡¡¡

Parece que por fin se están tomando medidas más o menos "burocráticas" para llevar a cabo lo obvio desde hace ya demasiado tiempo. 

No voy aquí y ahora a repasar todo lo que define o sustenta esta forma de entender la educación de la que tanto se comienza a hablar y que remito a la persona de Eduard Vallory para conocerla si aún se tiene alguna duda o desconocimiento.

Simplemente pretendo apuntar hacía una idea y romper una lanza con toda la fuerza que sea capaz hacía un segmento de la educación en nuestro país. Cuando digo "...ja la tenim" me refiero al modo de hacer y vivir la educación de los 0 a los 6 años en nuestras aulas. Por supuesto que es interesante mirar hacia sistemas educativos que tengan muy claras las ideas desde hace décadas sobre cuál es el mejor modelo educativo para su ciudadanía, todo suma. Pero no por ello podemos obviar una magnífica manera de hacer que llevan a cabo aquí, en nuestras aulas, un gran número de docentes que entienden la educación de una manera muy similar a como ahora se pretende extender al resto de la educación primaria y secundaria a través de Escola Nova 21.

Solo basta que en nuestros centros educativos se mire hacia abajo, hacia los más pequeños, hacía los que curiosamente no forman parte hoy de la enseñanza obligatoria, pero que de hecho y de alguna forma lo es por inmensamente mayoritaria. 

Quizás por no verse sometidos de una manera tan rotunda al "corsé" de notas, libros, contenidos y tantos otros que luego son olvidados y adormecen a los alumnos y a las alumnas, han podido desarrollar de una manera natural, y como no puede ser de otra manera, una forma de hacer y entender la educación que buscaba por encima de todo que esas personillas llegasen a serlo tal y como ahora pretende este aparentemente novedoso proceder educativo del que tanto se habla.

A medida que los niños y niñas de nuestras aulas iban creciendo y a partir sobre todo del momento en el que la lectura se confirma y aparecen los libros, el deterioro es constante y creciente. La desmotivación del alumnado crece en la medida que decrece su funcionalidad en el aula hasta convertirse en alumnos "florero", condenados a escuchar las peronatas de sus maestros-conferenciantes de un público que cada día los quiere oír menos.
Y a todo esto, se sumaba la preocupación de unos padres que en demasiada medida reclamaban impacientes el aprendizaje de la lectura en sus hijos e hijas -casi siempre comparándolo con el retraso con tal o cual otra escuela- o lo que es lo mismo, el tránsito del buen hacer con los pequeños al anunciado, y hasta reclamado, fin de la buena y verdadera educación que hasta entonces habían recibido.

Pues eso. A los maestros y maestras de primaria y secundaria (si ahora de verdad el Departament os lo permite) os recomendaría que perdieseis  un poco de tiempo hablando y observando el proceder de vuestros compañeros y compañeras en las aulas de los más pequeños. Y a vosotros y vosotras, que de manera natural habéis hecho lo que razonada y racionalmente toca en materia educativa, gracias por estar ahí con vuestras charlas con los más pequeños, atención hacia sus intereses, acompañamiento real en su proceso madurativo, guías de sus inquietudes y descubridores a través de sus ojos del mundo que les rodeaba. Trabajando así la motivación estaba servida. Gracias.


viernes, 10 de junio de 2016

PSOE



Desde mi cómoda posición del que no milita en ningún partido político y sabedor de que estas líneas las leerán no más de dos docenas de personas, hoy dedicaré mi terapia personal a hablar del (o al)señor Pedro Sánchez y lo que queda del partido socialista.

Digo lo que queda por que si aún se mantiene en el panorama político español es por lo que representó durante la moderna democracia posterior a la dictadura. Su bajada es en picado y sin freno, pero lo que aún me llama más la atención es la tenacidad con la que sus representantes se empeñan en que así sea. Quieren seguir viviendo de un pasado que ya han extenuado hasta la saciedad.

Señor Sánchez, me encantaría que leyese estas líneas, aunque no dudo que si así fuera seguramente les daría una importancia ínfima como no podría ser de otra manera, al fin y al cabo que sabré yo...

De todas formas, déjeme que le diga que están errando el tiro de una manera abismal; no solamente no aciertan en la diana, si no que colocan ésta en la posición más inadecuada posible. Esto es legítimo que no lo comparta, pero lo que no me podrá negar es que algo falla, bueno, algo para usted, para mí, todo.

Empecé diciendo que no milito en ninguna formación, pero eso no quiere decir que no tenga mis preferencias ideológicas y déjeme que le diga que la situación me duele.

Pues bien, acaba de empezar la campaña electoral y la maquinaria ya se ha puesto en marcha y supongo que ya no hay quien la pare. Me refiero a sus estrategias de cara a las eminentes elecciones, claro está, y eso es lo profundamente preocupante. 
De todas maneras, siempre está a tiempo de coger la diana, situarla en la posición acertada y tensar su arco para afinar la puntería sin que le tiemble el pulso...ahhh, claro, sólo si es un verdadero político de Estado. 
Para ello, desde mi comodísima posición del que habla o escribe sin todo lo demás que a usted rodea y seguramente yo desconozco, debería:
  • Olvidarse por completo de sus contrincantes políticos y centrarse en el PSOE, es decir, hablar desde el que construye sin necesidad de apoyarse en el intento de destruir al adversario. ¡No se da cuenta que el pueblo está cansado, que digo, cansadísimo de esta manera de hacer política!
  • Entender que la realidad política requiere miras de altura más allá de las siglas, más allá de los sillones, más allá de las alianzas de siempre, señor Sánchez.
  • Y por último, y enlazando con el punto anterior, partir de acuerdos de mínimos pero necesarios, quizás no suficientes, pero que con un talante de diálogo permitan desarrollar durante la legislatura nuevos acuerdos en principio imposibles.
Si a esto que le dice este pobre iluso suma un verdadero acuerdo en materia educativa que esté muy por encima de ideologías y siglas, es decir, un sistema educativo ideado y consensuado por los que realmente saben de educación en este país, que los hay, quizás se conseguiría refundar esta triste España desde arriba hasta abajo, que dicho sea de paso, buena falta le hace.

Muchas gracias, señor Sánchez. Ha sido usted muy amable, a pesar de todo...o nada.