Desde mi cómoda posición del que no milita en ningún
partido político y sabedor de que estas líneas las leerán no más de dos docenas
de personas, hoy dedicaré mi terapia personal a hablar del (o al)señor Pedro
Sánchez y lo que queda del partido socialista.
Digo lo que queda por que si aún se mantiene en el
panorama político español es por lo que representó durante la moderna
democracia posterior a la dictadura. Su bajada es en picado y sin freno, pero
lo que aún me llama más la atención es la tenacidad con la que sus representantes
se empeñan en que así sea. Quieren seguir viviendo de un pasado que ya han
extenuado hasta la saciedad.
Señor Sánchez, me encantaría que leyese estas líneas,
aunque no dudo que si así fuera seguramente les daría una importancia ínfima
como no podría ser de otra manera, al fin y al cabo que sabré yo...
De todas formas, déjeme que le diga que están errando
el tiro de una manera abismal; no solamente no aciertan en la diana, si no que
colocan ésta en la posición más inadecuada posible. Esto es legítimo que no lo
comparta, pero lo que no me podrá negar es que algo falla, bueno, algo para
usted, para mí, todo.
Empecé diciendo que no milito en ninguna formación,
pero eso no quiere decir que no tenga mis preferencias ideológicas y déjeme que
le diga que la situación me duele.
Pues bien, acaba de empezar la campaña electoral y la
maquinaria ya se ha puesto en marcha y supongo que ya no hay quien la pare. Me
refiero a sus estrategias de cara a las eminentes elecciones, claro está, y eso
es lo profundamente preocupante.
De todas maneras, siempre está a tiempo de coger la
diana, situarla en la posición acertada y tensar su arco para afinar la
puntería sin que le tiemble el pulso...ahhh, claro, sólo si es un verdadero
político de Estado.
Para ello, desde mi comodísima posición del que habla
o escribe sin todo lo demás que a usted rodea y seguramente yo desconozco,
debería:
- Olvidarse por completo de sus contrincantes políticos y centrarse en
el PSOE, es decir, hablar desde el que construye sin necesidad de apoyarse
en el intento de destruir al adversario. ¡No se da cuenta que el pueblo
está cansado, que digo, cansadísimo de esta manera de hacer política!
- Entender que la realidad política requiere miras de altura más allá de
las siglas, más allá de los sillones, más allá de las alianzas de siempre,
señor Sánchez.
- Y por último, y enlazando con el punto anterior, partir de acuerdos de
mínimos pero necesarios, quizás no suficientes, pero que con un talante de
diálogo permitan desarrollar durante la legislatura nuevos acuerdos en
principio imposibles.
Si a esto que le dice este pobre iluso suma un verdadero acuerdo en materia
educativa que esté muy por encima de ideologías y siglas, es decir, un sistema
educativo ideado y consensuado por los que realmente saben de educación en este
país, que los hay, quizás se conseguiría refundar esta triste España desde
arriba hasta abajo, que dicho sea de paso, buena falta le hace.
Muchas gracias, señor Sánchez. Ha sido usted muy amable, a pesar de
todo...o nada.

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