viernes, 10 de junio de 2016

PSOE



Desde mi cómoda posición del que no milita en ningún partido político y sabedor de que estas líneas las leerán no más de dos docenas de personas, hoy dedicaré mi terapia personal a hablar del (o al)señor Pedro Sánchez y lo que queda del partido socialista.

Digo lo que queda por que si aún se mantiene en el panorama político español es por lo que representó durante la moderna democracia posterior a la dictadura. Su bajada es en picado y sin freno, pero lo que aún me llama más la atención es la tenacidad con la que sus representantes se empeñan en que así sea. Quieren seguir viviendo de un pasado que ya han extenuado hasta la saciedad.

Señor Sánchez, me encantaría que leyese estas líneas, aunque no dudo que si así fuera seguramente les daría una importancia ínfima como no podría ser de otra manera, al fin y al cabo que sabré yo...

De todas formas, déjeme que le diga que están errando el tiro de una manera abismal; no solamente no aciertan en la diana, si no que colocan ésta en la posición más inadecuada posible. Esto es legítimo que no lo comparta, pero lo que no me podrá negar es que algo falla, bueno, algo para usted, para mí, todo.

Empecé diciendo que no milito en ninguna formación, pero eso no quiere decir que no tenga mis preferencias ideológicas y déjeme que le diga que la situación me duele.

Pues bien, acaba de empezar la campaña electoral y la maquinaria ya se ha puesto en marcha y supongo que ya no hay quien la pare. Me refiero a sus estrategias de cara a las eminentes elecciones, claro está, y eso es lo profundamente preocupante. 
De todas maneras, siempre está a tiempo de coger la diana, situarla en la posición acertada y tensar su arco para afinar la puntería sin que le tiemble el pulso...ahhh, claro, sólo si es un verdadero político de Estado. 
Para ello, desde mi comodísima posición del que habla o escribe sin todo lo demás que a usted rodea y seguramente yo desconozco, debería:
  • Olvidarse por completo de sus contrincantes políticos y centrarse en el PSOE, es decir, hablar desde el que construye sin necesidad de apoyarse en el intento de destruir al adversario. ¡No se da cuenta que el pueblo está cansado, que digo, cansadísimo de esta manera de hacer política!
  • Entender que la realidad política requiere miras de altura más allá de las siglas, más allá de los sillones, más allá de las alianzas de siempre, señor Sánchez.
  • Y por último, y enlazando con el punto anterior, partir de acuerdos de mínimos pero necesarios, quizás no suficientes, pero que con un talante de diálogo permitan desarrollar durante la legislatura nuevos acuerdos en principio imposibles.
Si a esto que le dice este pobre iluso suma un verdadero acuerdo en materia educativa que esté muy por encima de ideologías y siglas, es decir, un sistema educativo ideado y consensuado por los que realmente saben de educación en este país, que los hay, quizás se conseguiría refundar esta triste España desde arriba hasta abajo, que dicho sea de paso, buena falta le hace.

Muchas gracias, señor Sánchez. Ha sido usted muy amable, a pesar de todo...o nada.









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