jueves, 16 de junio de 2016

Escola Nova 21...ja la tenim¡¡¡

Parece que por fin se están tomando medidas más o menos "burocráticas" para llevar a cabo lo obvio desde hace ya demasiado tiempo. 

No voy aquí y ahora a repasar todo lo que define o sustenta esta forma de entender la educación de la que tanto se comienza a hablar y que remito a la persona de Eduard Vallory para conocerla si aún se tiene alguna duda o desconocimiento.

Simplemente pretendo apuntar hacía una idea y romper una lanza con toda la fuerza que sea capaz hacía un segmento de la educación en nuestro país. Cuando digo "...ja la tenim" me refiero al modo de hacer y vivir la educación de los 0 a los 6 años en nuestras aulas. Por supuesto que es interesante mirar hacia sistemas educativos que tengan muy claras las ideas desde hace décadas sobre cuál es el mejor modelo educativo para su ciudadanía, todo suma. Pero no por ello podemos obviar una magnífica manera de hacer que llevan a cabo aquí, en nuestras aulas, un gran número de docentes que entienden la educación de una manera muy similar a como ahora se pretende extender al resto de la educación primaria y secundaria a través de Escola Nova 21.

Solo basta que en nuestros centros educativos se mire hacia abajo, hacia los más pequeños, hacía los que curiosamente no forman parte hoy de la enseñanza obligatoria, pero que de hecho y de alguna forma lo es por inmensamente mayoritaria. 

Quizás por no verse sometidos de una manera tan rotunda al "corsé" de notas, libros, contenidos y tantos otros que luego son olvidados y adormecen a los alumnos y a las alumnas, han podido desarrollar de una manera natural, y como no puede ser de otra manera, una forma de hacer y entender la educación que buscaba por encima de todo que esas personillas llegasen a serlo tal y como ahora pretende este aparentemente novedoso proceder educativo del que tanto se habla.

A medida que los niños y niñas de nuestras aulas iban creciendo y a partir sobre todo del momento en el que la lectura se confirma y aparecen los libros, el deterioro es constante y creciente. La desmotivación del alumnado crece en la medida que decrece su funcionalidad en el aula hasta convertirse en alumnos "florero", condenados a escuchar las peronatas de sus maestros-conferenciantes de un público que cada día los quiere oír menos.
Y a todo esto, se sumaba la preocupación de unos padres que en demasiada medida reclamaban impacientes el aprendizaje de la lectura en sus hijos e hijas -casi siempre comparándolo con el retraso con tal o cual otra escuela- o lo que es lo mismo, el tránsito del buen hacer con los pequeños al anunciado, y hasta reclamado, fin de la buena y verdadera educación que hasta entonces habían recibido.

Pues eso. A los maestros y maestras de primaria y secundaria (si ahora de verdad el Departament os lo permite) os recomendaría que perdieseis  un poco de tiempo hablando y observando el proceder de vuestros compañeros y compañeras en las aulas de los más pequeños. Y a vosotros y vosotras, que de manera natural habéis hecho lo que razonada y racionalmente toca en materia educativa, gracias por estar ahí con vuestras charlas con los más pequeños, atención hacia sus intereses, acompañamiento real en su proceso madurativo, guías de sus inquietudes y descubridores a través de sus ojos del mundo que les rodeaba. Trabajando así la motivación estaba servida. Gracias.


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