Además de todo lo que hoy, día después del
referéndum en el Reino Unido, se está diciendo sobre lo sucedido en la consulta,
existe otra posible lectura que el tiempo irá elucidando sobre su validez o
sentido.
Sin dejar de tener presente lo que significa
el Reino Unido para Europa, lo que no deja de ser cierto es que la
"tibieza" de la Unión Europea en todos sus ámbitos algo tenía que ver
con el efecto "ancla", aunque solo sea emocional, que ha representado
siempre su participación en el proyecto europeo.
Quizás ahora que las posiciones quedan
mejor definidas, que el Estado más escéptico de la propuesta europea se ha
desmarcado con rotundidad, sea el momento de redefinir dónde estamos y hacia dónde
vamos con menos indiferencia o de una manera más categórica y contundente.
Normalmente los periodos de crisis nos
enseñan muchísimo más que las etapas de tranquilidad o normalidad. Esta es una
crisis lo suficientemente considerable como para afianzar las posiciones de aquellos
que tengan claras sus posturas al respecto.
Una forma mucho más sencilla de visualizar
lo que aquí digo o planteo como otra lectura, sería considerar que habría
pasado si el resultado del referéndum hubiese sido inverso pero igual de
ajustado. Es decir, ¿seguiría todo igual sabiendo que el Reino Unido sigue
dentro de la Unión Europea pero con más de un 48% de su población en contra?
Intuyo que seguiría todo igual pero afianzándose la tibieza, más aún si cabe,
que señalaba más arriba.
Es difícil encajar la pérdida de un buen y
potente aliado, pero más costoso resulta aún a largo plazo mantenerla si
prevalece el potente sobre el aliado.
Se abren ahora nuevos horizontes es los
que la apatía, desinterés o desgana en el propósito común tendrán menor cabida,
eso seguro.
O, también puede repensarselo...
O, también puede repensarselo...

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