Tabarra: molestar insistentemente
pidiendo algo que se quiere conseguir. Pues sí, eso es precisamente lo que pone
al descubierto esta Tabarnia que, al fin y al cabo, no es otra cosa que un ser
virtual nacido como reacción a un ser muy real que azota a Cataluña y a España
entera.
Supondremos
que los principales sorprendidos (léase agredidos) serán los nacionalistas
independentistas catalanes que han servido de leitmotiv de
ésta, por ahora idea, que recorre e inunda las redes.
Voy
a intentar poner al descubierto las flaquezas de esta Tabarnia... a ver qué
pasa.
Quizás se la podría tachar de antidemocrática. ¿Qué clase de
ciudadano reclama ese derecho a decidir cuando forma parte de
un todo (léase Estado) que le ha permitido llegar a una nivel de vida nunca
antes conocido en su historia? Si entendemos la democracia como una forma de
convivencia social en la que sus miembros, libremente, establecen a través de
un determinado pacto su coexistencia basada en acuerdos, parece, es verdad,
poco democrático reventar este pacto (léase Estatuto, Constitución...) y
establecer un supuesto derecho al margen de lo convenido soberanamente por el
pueblo y recogido por la Ley. ¿Pero... ahora que pienso? Esto me recuerda a
algo. Sí, sin duda, pero con una única diferencia: Tabarnia añade al
independentismo catalán un aire de reacción ante precisamente lo aquí señalado.
Nace como repulsa, como rechazo o repulsión a un sentir que no comparte ni
quiere tolerar, con el único afán de restablecer un orden perdido y denunciar legítimamente lo intolerable.
Quizás se la podría tachar de antisocial. Tabarnia, como todos
ustedes sabrán, abraza ese territorio catalán generador de riqueza muy por
encima del resto de la región de la que pretende independizarse. Dicho así
suena realmente mal. Seguramente algo más que mal, pensarán ustedes. Pero
claro, ¿por qué una parte del territorio que produce mucho más que el resto
debe compartir solidariamente esa riqueza? Pues quizás por eso, por
solidaridad. Además, por muy pequeño, pequeñísimo que sea un trozo de tierra
donde cohabiten seres humanos, siempre, y siempre es siempre, una determinada
zona será más próspera que otra en un determinado momento. Concretamente, en mi
casa la zona más próspera es el salón, aunque últimamente la habitación de mi
hijo parece que está reclamando la cabeza...Eso es de perogrullo señores
míos. ¿Pero... ahora que pienso? Esto me recuerda a algo. Sí, sin duda, pero
con una única diferencia: Tabarnia añade al independentismo catalán un... (y lo
que sigue)
Quizás es un ataque en toda regla al Estado de derecho. ¿Pero qué es
eso del Estado de derecho del que tanto se habla? Una entelequia, un algo
irreal que nos mantiene maniatados sin poder ejercer nuestra soberanía y
libertad, dirán los futuribles tabernianos sin despeinarse. Pero quizás,
alguien que peine canas (o que sin peinarlas tenga dos dedos de frente), les
podría decir que ante la ausencia del Estado de derecho democrático la vida es
un pelín más complicada. También les podría recordar que para
conseguir semejante cosilla muchos, muchísimos dieron algo más
que un voto en una urna (quizás hasta su vida), y dicho sea de paso,
precisamente para conseguir que hubiesen urnas, derechos, obligaciones,
libertad, dignidad, democracia, convivencia, ciudadanía... Y lo que es todavía
más difícil de comprender: se pretende establecer un nuevo espacio territorial
fundamentado en la noble idea del Estado de derecho democrático
inquebrantable...pero demoliendo el Estado de derecho democrático del que se
procede. Incluso, alguno dirá que el problema radica en que no se vive en un
real Estado de derecho democrático...ahhh, vale. Si no me gusta lo democráticamente
establecido, fuera. Sí, muy democrático. ¿Pero... ahora que pienso? Esto
me recuerda a algo. Sí, sin duda, pero con una única diferencia: Tabarnia añade
al independentismo catalán un... (y lo que sigue)
Y
podría seguir mucho rato..., pero la verdad es que tengo sueño.
Pero,
como decía más arriba, ¿qué pasó al intentar desentrañar las flaquezas de
Tabarnia? Pues lo que era de esperar: se ponen al descubierto descarnadamente
las miserias de todo nacionalismo que solo puede engendrar odio, desprecio,
insolidaridad, egoísmo y tantas cosas más que no me las deseo ni a mí mismo en
los sueños de esta entrada noche.
Bona
nit a tothom¡¡¡
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