Existen
multitud de cosas obvias que por su evidencia pasan desapercibidas como poco
importantes, hasta el punto de desvirtualizarlas enormemente y tragárnoslas
como inevitables.
Es obvio que no debemos dejar al perro hacerse caca en la
calle sin recoger sus heces, y lo hacemos. Es obvio que debemos preocuparnos
todos un poco más por nuestra educación, y no lo hacemos. Es obvio que el que
roba impunemente debe ser castigado, y no lo es. Es obvio que si un
representante público nos miente y engaña debe ser relegado de su cargo, y
sigue y sigue. Es obvio que la justicia debe ser justa y ecuánime, y no lo es.
Es obvio que los ciudadanos debemos ser algo más que seres con intereses
individualistas, y no lo somos. Es obvio que lo social debe prevalecer sobre lo
personal, y ocurre lo contrario. Es obvio que la tolerancia es un ejercicio que
se debería practicar más, y se usa con cuentagotas. Es obvio que los intereses
que no son compartidos provocan luchas, y casi nunca lo son. Es obvio que si la
sociedad no es cooperante las cosas difícilmente van bien, y se coopera lo
mínimo. Es obvio que nadie debería morir de hambre, y cada día mueren miles de
personas. Es obvio que la mujer debe recibir el mismo trato en el mundo
laboral, y no es así. Es obvio que todos los niños deben recibir educación,
pero muchos trabajan o van a la guerra. Es obvio que la discriminación social
es injusta, y se da a raudales. Es obvio que la riqueza debe compartirse, y
cada vez se comparte menos. Es obvio que después de ver la noticias mientras cenamos se nos debería cortar la digestión, y seguimos con el postre tranquilamente. Es obvio que es más importante el ser que el tener,
pero la realidad del día a día nos muestra lo contrario. Es obvio que no
podemos quitarle la vida a nadie, y cada día institucionalmente o no lo
hacemos...
ES OBVIO QUE NO RESPETAMOS LO OBVIO.
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