jueves, 12 de noviembre de 2015

El Mas más Absoluto

El señor Mas se ha convertido por imposición propia en el absolutista que debe gobernar un pueblo de plebeyos. Seguramente habrá leído con profunda simpatía obras de Maquiavelo en la cama que le habrán acompañado hasta justo antes de dormirse, abocándolo a sueños que cuando despierta le siguen guiando para la desgracia de todos.

Señor Mas, cuando Maquiavelo elogió la figura del Absolutista no dude que lo hizo en un contexto muy determinado. Le tocó vivir unos años en los que la frustración se apoderó de él al ver una sociedad con una cultura mediocre, por no decir inexistente, masivamente. Por si esto no fuese bastante, la degeneración y el envilecimiento moral campaban a sus anchas y a los cuatro vientos. Nos habló, viendo lo que veía y como no podía ser de otra manera, de Príncipes y Súbditos, siendo estos últimos es más fiel reflejo de los borregos nietzscheanos. Apoyo sus reflexiones políticas en la figura del Príncipe. 

El asunto estaba cantado: más vale un Príncipe que no tenga que discutir con borregos o el camino será corto para el Príncipe y muy largo y penoso antes de encontrarse la más mínima Justicia. De este modo, su Príncipe separó Ética y Política porque la primera necesita una cierta dosis de cordura entre los que dialogan que en esos momentos brillaba por su total ausencia. Su Política entendía poco de empatía porque empatizar era mal asunto en los tiempos que corrían.

La situación realmente ha cambiado, y sí, le reconozco que somos demasiado corruptos y de cultura muy mejorable, pero las cosas, le repito, han cambiado señor Mas. Y estoy bien seguro que los postulados de un Maquiavelo aquí y ahora también lo harían. Pero Ud. no ha entendido nada y sigue anclado en su cúspide, en su trono, creyéndose rodeado sólo de borregos, que por otra parte, en eso no le llevaré la contraria, desde luego los hay, pero por favor no confunda la parte con el todo.

Le repito, no es Ud. el Príncipe (ni de lejos) que necesitaba Maquiavelo dadas las circunstancias de entonces, ni los demás somos todos los borregos que le acompañaban. 
Para colmo se habla de República Popular Catalana con un pseudoMonarca que se empeña en afianzarse a la inexistente posible futura corona...y entendiéndose con la CUP, desde luego, MÁS imposble

Haga el favor de bajarse del burro y deje paso a nuevos vientos.


Hastahora

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