Sobre educación se escriben mil y un artículos
y se llevan a cabo casi tantas reformas educativas en nuestro país.
Es todo bastante
más sencillo.
Basta con un
profesor o profesora, un grupo de alumnos, motivación y creación de
conocimiento.
Esta receta tan
sencilla la llevan a cabo los maestros y las maestras cargando además con la
mochila de las imposiciones, casi siempre estériles, de unos programas
impuestos desde arriba.
La lástima es que
demasiados docentes se quedan solo en la mochila y no son capaces de lograr
motivar a sus alumnos y hacerles partícipes y co-creadores del conocimiento que deberían decubrir día a día.
No se trata ahora
de buscar culpables: gobiernos, administraciones, presupuestos, curriculums,
docentes, ratios, grupos-clase... se trata de averiguar que se puede hacer
desde abajo, es decir, dentro de las aulas con lo que tenemos. Al fin y al
cabo, ahí es donde se cuece lo maravilloso del disfrute de aprender...
Así que, queridos
docentes, sois vosotros los que mejor sabéis que debéis hacer dentro de
vuestras aulas, sorteando el temporal de la imposición de turno que os toque,
pero no dejéis que ésta disminuya ni un ápice vuestras capacidades para
conseguir que vuestro grupo se motive y sea en verdadero protagonista de las
aulas. El conocimiento no es algo que esté ahí y se pueda coger y transmitir,
más bien es algo que se hace, que se crea con la ayuda, inexcusable, de buenos
docentes. Ánimo. Sabéis hacerlo mejor que nadie.
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