miércoles, 14 de diciembre de 2016

Hablemos de sexo...que siempre da risa

Enciendes la TV, ojeas el diario o escuchas la radio y te dan ganas de llorar. Mejor hablemos de sexo, un poquito y para reirnos...

No deja de sorprenderme algo tan natural o habitual como el sexo. Cada vez que hablo con alguien sobre el tema me cuenta algo que desconozco relacionado con el más común y necesario de los quehaceres humanos,…y desde siempre. Que si con temperatura elevada el orgasmo es más intenso, que si somos más listos cuanto más lo practicamos, que si los polacos la tienen…bueno, mil y una historias para no dormir, en la cama…


Está claro que si Freud le dedicó tanta atención –aunque si somos honestos él hablaba de sexualidad, en un sentido más general- es porque tiene mucho por descubrirse sobre el tema.

A mí personalmente me parece algo tan maravilloso que incluso sobrepasa lo natural. Me explico. Parece que está claro que la naturaleza, en su inmensa sabiduría, concibió el acto sexual como algo que garantizaría la perpetuidad de las especies. Pero claro, si al mismo tiempo eres un poco seguidor del señor Darwin, y piensas como él que fue una selección natural la que nos permitió evolucionar: ¿dónde se dio el paso evolutivo que nos catapultó al sexo como garantía de vida? ¿Hubo seres no sexuales y por mejor adaptación al medio apareció un amante del sexo que triunfó y desterró a aquellos? –ahora que escribo esto le estoy poniendo cara y todo a semejante espécimen, jajaja…- ¿seguiremos evolucionando hasta que aparezca un ser que sin sexo prolifere más satisfactoriamente?


Sea como sea, se abren tantas preguntas al respecto que no sé yo si la naturaleza estará para tantos trotes.


Es por esto por lo que decía lo de sobrenatural. Imaginemos ahora que no se trata de la naturaleza, sino de un algo creador. Aquí no quisiera ofender a ningún creyente ni religioso, nada más lejos de mi intención. No pienso en ningún Dios ni nada por el estilo de los conocidos y venerados. Merecen todos mis respetos.


Me refiero más bien a la idea de un jefe que tuviese que ocuparse de garantizar que los seres humanos, conociéndonos, tuviésemos que hacer algo para no extinguirnos. Si os fijáis, nos hartamos de casi todo y somos terriblemente vagos: en realidad sólo hacemos las cosas por necesidad, no nos engañemos. Si para perpetuarnos tuviésemos que hacer incluso lo que más nos guste por los siglos de los siglos, descontando el acto sexual y comer, estaríamos listos, no lo dudéis. Bueno, mejor dicho hace ya mucho tiempo que no estaríamos aquí.


Me parece imposible que nuestra torpeza, sumada a la ausencia total de acuerdo cuando hay más de dos personas,  hubiese dado con la tecla de esto del sexo: es algo que hacemos incansablemente desde tiempos inmemoriables; simplemente maravilloso. Y si somos el más listo de los seres: ¿quién se ocupó de inventar el tema?...

Pues eso, ese supuesto Jefe fue increíblemente listo. Ideo el acto sexual, que repetimos durante toda la vida, y todos¡¡¡¡ o casi, y luego además pensó que hasta el próximo encuentro, que sería más pronto que tarde, fuésemos comiendo algo para no aburrirnos demasiado. Todo un crack. De hecho, yo no he tenido ni un solo jefe que se le asemeje ni remotamente.

Fijaos que entre comidas y sexo anda el juego; si alguien quiere completar la faena, te invita a cenar y luego...pleno¡¡¡


Quizás se debería analizar la cuestión desde una visión a lo Iker Jiménez, quien sabe, parece que cada vez está más claro que la vida proviene de fuera…¿nos estarán haciendo proliferar y engordar?...

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