¿Qué es eso del sano juicio
compartido? Muy simple.
Cuando una sociedad ha madurado lo suficiente como para lograr toda ella
reivindicar lo evidente, podríamos decir que ostenta un sano juicio compartido.
Pero está muy claro que en nuestras Españas, porque para colmo parece que
hay más de dos o tres o yo que sé cuántas, esto ni se huele.
¿Qué ocurre?
Obvio. Nos las cuelan sin ni tan sólo preocuparse por que las paremos.
Bancos, autopistas, impuestos infames, irresponsabilidades con nombres y
apellidos...bueno, para que seguir, sería inacabable. Piénsenlo ustedes, que a mí
me da cierto vértigo.
Hasta que no entendamos que sólo la voz del pueblo unida callará lo que
haga falta, estamos vendidos.
Tengo una extraña sensación entre pena, asco y hastío que no termino de asimilar o digerir.
Cuando lo evidente e incuestionable no se ve...creo que no hay ya ni palabras.
Solo se me ocurre una cosa: todos o
demasiados somos iguales que los que mandan o que alguien me lo explique, por
favor.
Pero nada, a seguir contentos que según parece estamos más que
acostumbrados a este borreguismo superlativo. Y ojo, me pongo el primero, que
quizás sea lo que más me duela. Amén.
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