domingo, 30 de septiembre de 2018

El lado bueno de las cosas...conflicto catalán y traidores





En el conflicto catalán las posiciones absolutamente irreconciliables hace solo unos meses, ahora parece que empiezan a tener puntos de contacto que, como mínimo, nos harán salir de una situación rota y estancada desde hace demasiado tiempo.



Pero aún mejor son las declaraciones de defensores notables de un lado y otro que también empiezan a poner de manifiesto los errores cometidos en sus propias filas. A nadie se le debería escapar que los conflictos enquistados solo encuentran solución cuando se cede y se deja paso al otro.



Y la razón que justifica esto es la aparición de las facciones más radicalizadas que ante los nuevos aires de cambio se revelan. Cuando se respira en el ambiente cierta distensión, se incomodan aquellos que no quieren perder su status quo de los últimos años, lanzándose de forma desmedida al alboroto que termina siendo su propia tumba por ir contracorriente de los nuevos tiempos que se avecinan.


Este es el verdadero momento de la política con mayúsculas que debe apaciguar los ánimos incontrolados durante demasiado tiempo. El mundo intelectual también tiene el deber de situarse a la altura que se le exige y empezar a desterrar posturas intransigentes o propagandísticas y de cortas miras, a las que penosamente nos han acostumbrado también durante demasiado tiempo.

Por todo ello, dentro de este panorama es fácil que empiece a sonar cada día con más fuerza la palabra traidores. Estos ejemplifican ese nuevo sentir abierto a las posiciones y demandas del otro, que no por ello se desentienden de las propias pero que son capaces de situarse en un terreno en el que no solo lo suyo vale o cuenta. El traidor se mueve entre dos aguas, en un principio turbulentas, pero que a la postre siempre se terminan calmando. Y es en esta calma donde se materializa ya la cesión de cada una de la partes y en la justa proporción de la demanda desmedida que cada una de ella mantuviese. No existe una verdad pura, más bien la verdad compartida.

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