lunes, 23 de marzo de 2015

El tamaño si importa...de la cocina

Las cocinas, corazón de nuestras casas, han sido relegadas en los últimos años a un lugar que no les corresponde.

No podemos olvidar que en la cocina no sólo se cuecen los alimentos, razón ya suficiente para que tengan bastantes más metros de los que tienen, sino que se cuecen también gran parte de las conversaciones y decisiones que se toman en casa.

Cocinar y sentarse a comer han sido siempre motivo de reunión y celebración desde los tiempos de María Castaña. ¿Dónde están aquellas cocinas que tenían una gran mesa e incluso hogareña chimenea?
Siempre se ha dicho que comiendo se amansan las fieras, y esa era una lección que antes tenían muy bien aprendida y practicaban. Ahora ya no comemos, más bien nos comen todos los productos alimenticios que abarrotan nuestras cocinas. El elemento estrella es ahora el frigorífico. Terrible agresor de nuestros estómagos o puerta blanca o plateada de nuestra perdición culinaria. Por cada producto que requiere nuestra delicada e insuperable dedicación culinaria, hay trescientos de abre y come. Para que entonces tanta cocina, si nos cabe el frigorífico...

Las cocinas son una especie de tubo, en las que a lo sumo cabe una mesita para poner la caja de cerillas y el frutero. Tienen, eso sí, su parte positiva, no digo que no: es imposible pasar por ellas si alguien las ocupa sin el necesario roce, que a veces incluso anima al marido que trataba de llegar al cubo de basura sorteando a su esposa. Pero puestos a suponer, prefiero una gran cocina con una buena mesa central, que haga el deleite de comensales y sirva, llegado el caso, de improvisado lecho entre harinas y frutas...

Repartimos el espacio de una manera bien extraña en nuestras viviendas. He llegado a ver aseos que más parecían un panteón que un lugar que ocupamos al día un ratito y con prisas. Eso sí, menudo cuarto de baño para enseñar a las visitas y familiares. Mármol y cristal que cegaban los ojos del visitante al tiempo que la razón de los propietarios. Cosas de casa.

Pues esto. Necesitamos revalorizar el puesto que algún día ocuparon, con razón, las cocinas de nuestra casas. Si alguno de ustedes tiene la suerte o desgracia de leer estas letras mientras ojea el proyecto de su nueva casa o los planos de su nuevo piso, no lo dude, apueste por el que la tenga más grande...la cocina.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. No es fácil encontrar una cocina desahogada en la urbe...más suerte tiene el mundo rural.

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