Crisis es la palabra de moda en tertulias, reuniones familiares,
medios de prensa e incluso desbanca a las rápidas conversaciones de ascensor
sobre el tiempo. Y es un síntoma de que algo no funciona, de que lo agudo se
hace crónico instalándonos en un terreno pantanoso y que cada día huele peor.
Es preferible "morir de crisis que vivir en ella" dijo alguien o digo
yo.
Dentro de este desaguisado, aparecen voces
que intentan cambiar "lo político" por ser pernicioso en su
desarrollo; en lugar de favorecer con su labor el inevitable (y natural) choque
de voluntades encontradas en toda sociedad, mal-utiliza estas voluntades para
favorecer su status amén de enriquecerlo. Estas voces, como decía, intentan
poner un poco de orden sacando los colores de los Instalados. Éstos se
retuercen en sus asientos al ver su culo peligrar. Como mínimo está bien y es
un buen reflejo de que no van aquellos mal encaminados cuando los
Acomodados, de ideologías sumamente dispares, pero todos ellos Acondicionados,
se unen a la hora de vilipendiar a los hostigadores. Está bien, está bien; pero
vayamos o poquito más allá.
Qué pasa con el resto. Cuando digo el resto me refiero a la ciudadanía en su conjunto, al resto de los mortales que no forman parte de esa Clase o llámese como se quiera. Pues bien, al igual que existe un potaje mal cocinado entre aquellos, el puchero del resto no es mucho mejor que aquel.
Cualquiera que se pare a reflexionar un poco sobre los ciudadanos que le rodean, y sobre uno mismo por supuesto, podrá llegar a la conclusión sin demasiado esfuerzo que nos falta mucho para ser lo que predicamos que nos gustaría encontrar en los "otros". Pero esos otros somos nosotros mismos, no hay nadie más en el puchero, más que nos pese. Que existen buenas acciones no me cabe la menor duda, pero que el resultado medio del ciudadanio medio es insuficiente, tampoco.
¿Que somos mejores que tiempo atrás? No lo sé; pero desde luego no me parece razón suficiente para contentarme con lo que tenemos.
Y bien, ante este panorama...
Hoy por hoy solo se me ocurre una solución y ésta es poco atractica por su falta de inmediatez, amén de estupideces y falta de miras de unos que mandan mal sobre otros que obedecen peor.
Esta solución se llama Educación.
Puedo llegar a entender que nadie, ni el mismo Estado o Estado de los Estados (porque hoy nadie sabe donde acaba esto), pueda interferir en la educación que cada familia cuece en sus hogares. Vale. Pero lo que es inexcusable que no lleve a cabo ese Estado es poner todas sus energías en conseguir una educación institucional de máximo nivel, cuidada y mimada. Pero claro, quizás es pedir mucho a unos que mandan en una sociedad como la nuestra.
Curiosamente a los que mandan tampoco les ha ido tan mal, ergo la educación no es tan mala, pensarán (además de flotar sobre un poder que los transforma en semidioses ajenos a lo que pasa a su alrededor). O quizás salvaguardan su talón de Aquiles al provocar o mantener un status quo que no les viene nada mal. Vete tú a saber.
Sea como sea, lo que está claro es que también hace falta alguien o "alguienes" que metan el dedo en la ciudadanía y les saque los colores, les presente sus monstruos a fin de intentar que, paralizados por el miedo, resuciten como si por acción de un desfribilizador se tratase, y un nuevo latido más limpio y claro redefina la situación que nos rodea.
Es esto ciencia-ficción...quien sabe.
Cualquiera que se pare a reflexionar un poco sobre los ciudadanos que le rodean, y sobre uno mismo por supuesto, podrá llegar a la conclusión sin demasiado esfuerzo que nos falta mucho para ser lo que predicamos que nos gustaría encontrar en los "otros". Pero esos otros somos nosotros mismos, no hay nadie más en el puchero, más que nos pese. Que existen buenas acciones no me cabe la menor duda, pero que el resultado medio del ciudadanio medio es insuficiente, tampoco.
¿Que somos mejores que tiempo atrás? No lo sé; pero desde luego no me parece razón suficiente para contentarme con lo que tenemos.
Y bien, ante este panorama...
Hoy por hoy solo se me ocurre una solución y ésta es poco atractica por su falta de inmediatez, amén de estupideces y falta de miras de unos que mandan mal sobre otros que obedecen peor.
Esta solución se llama Educación.
Puedo llegar a entender que nadie, ni el mismo Estado o Estado de los Estados (porque hoy nadie sabe donde acaba esto), pueda interferir en la educación que cada familia cuece en sus hogares. Vale. Pero lo que es inexcusable que no lleve a cabo ese Estado es poner todas sus energías en conseguir una educación institucional de máximo nivel, cuidada y mimada. Pero claro, quizás es pedir mucho a unos que mandan en una sociedad como la nuestra.
Curiosamente a los que mandan tampoco les ha ido tan mal, ergo la educación no es tan mala, pensarán (además de flotar sobre un poder que los transforma en semidioses ajenos a lo que pasa a su alrededor). O quizás salvaguardan su talón de Aquiles al provocar o mantener un status quo que no les viene nada mal. Vete tú a saber.
Sea como sea, lo que está claro es que también hace falta alguien o "alguienes" que metan el dedo en la ciudadanía y les saque los colores, les presente sus monstruos a fin de intentar que, paralizados por el miedo, resuciten como si por acción de un desfribilizador se tratase, y un nuevo latido más limpio y claro redefina la situación que nos rodea.
Es esto ciencia-ficción...quien sabe.
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