viernes, 12 de enero de 2018

Intentando encontrar razones

Llevo bastantes meses intentando encontrar razones que me acercan a las posturas de los que defienden el proceso independentista en Catalunya. Por favor, no pasen por alto que he dicho el proceso independentista llevado a cabo hasta la fecha, no el independentismo.

Todas las argumentaciones que encuentro terminan siendo totalmente superadas por otras razones mucho más sólidas y fundamentadas. No me voy a entretener en hacer un listado, pero resulta muy sencillo recorrer la red para darse cuenta en pocas horas de esta incuestionable realidad.


Lo cierto es que los que defienden la secesión unilateral terminan siempre intentando mostrar su fortaleza denigrando al que consideran contrario a sus intereses. Es decir, se ha de respaldar la independencia porque no hacerlo es poco menos que reaccionario o facha. Y yo que creía que el fascismo se basaba en una doctrina política de carácter nacionalista y totalitario, que precisamente me recuerda a los que legitiman su posición intentando mostrar su fortaleza denigrando al que consideran contrario a sus…, (como me fastidia repetirme).
Es también como si la bondad de Dios se legitimase en la maldad del Diablo, no en sus verdaderos y fundamentados principios o razones. Y Dios se justifica por pasión, no por razón. Y si las pasiones son las encargadas de disolver Estados de derecho democráticos, por favor, sustituyan el parlamento por confesionarios; aunque pensándolo bien no sería mala idea, pecados no faltan…

Luego está el famoso dret a decidir. Pero claro, no aclaran donde empieza o donde acaba este derecho. Si todos tenemos derecho a decidir quizás deberían apostar por una forma de gobierno autárquica, es decir, aquella en la que se da una ausencia total de estructura gubernamental de Estado y en la que cada cual decide según su criterio no sometido a pacto alguno, que dicho sea de paso, ya me gustaría a mí si fuésemos los humanos mucho más humanos de lo que somos. Pero la realidad nos ha enseñado que nos falta muchísimo camino por recorrer. Mientras tanto, si el derecho a decidir está por encima de todo los demás, olvídense de República o cualquier otra forma de Estado: todas estarán abocadas a su muerte prematura. Sobre esto un consejo: establezcan una forma de Estado con fecha de caducidad no superior a la de los yogures. Y voy a ser prudente y no señalar eso de que queremos decidir para ser mejores personas, más libres y en un mejor Estado...uhyy, lo he dicho, me cachis.

Sobre temas legales mejor no hablar. Bueno sí, una cosa. Intentar hacer pasar la legalidad por subterfugios legalistas dados a hundir aspiraciones del procés legitimas y acordes a la ley, es...es...bueno no sé bien ni lo que es.

Y una última cosa. Decir que España no es un verdadero Estado de derecho democrático o confundirlo con un gobierno (que recuerdo fue elegido en la urnas, nos guste más o menos) para así enfrentar al Estado con parte del mismo (que no es otra cosa que Catalunya), me parece de una bajeza político, intelectual, moral y racional poco menos que descomunal. Si eres independentista y afín al procés, te ruego vuelvas a leerte las últimas seis líneas.

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