El régimen totalitario Chino cada día
se parece más a una dictadura pura y dura. Por otras latitudes la situación no
es muy diferente y vemos como a Nicolás Maduro también se le tacha de dictador
sin tapujos.
Cada
día me da más la impresión que nuestras nobles democracias modernas, desde la norteamericana
representada por Trump hasta las Europeas, que cada día se escinden más entre
ellas y dentro de ellas, ofrecen una imagen muy pobre y poco seductora para
aquellos que deberían avanzar en la dirección que hicieron estas.
Somos
nosotros, los que ostentamos la categoría de demócratas, los que debemos
empezar a mejorar y depurar nuestra forma de gobierno, y las relaciones entre
los mismos, si pretendemos convertirnos en la imagen a seguir por otros que,
visto lo visto, parece que empiezan a buscar otros ejemplos del pasado,
supuestamente superados, sin el menor complejo.
La
democracia debe reivindicarse con fuerza y con realidades que dejen de
torpedearla desde ella misma. Ser demócrata exige algo más que declararse como
tal: requiere un verdadero compromiso con los valores que representa más allá
de estúpidos partidismos o insensatas actuaciones delirantes que tan de moda están
en este comienzo del siglo XXI, para desgracia de todo el planeta.
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