Ahora parece que el problema es saber si Puigdemont podrá o no gobernar desde la distancia, si podrá o no hacerlo con los medios del siglo XXI...y otra vez más volvemos a hacer el ridículo.
El único problema, el real, es si contemplamos como posible que un señor prófugo y perseguido por la justicia del Estado español pueda llegar a ser Presidente de una comunidad autónoma de España. Y ahí, en el mero hecho de contemplarlo, es donde una vez más se pone de manifiesto la ridícula política de nuestros políticos y la insensatez de un pueblo perdido, sin principios y víctima de sí mismo.
Bien dicho. Ole
ResponderEliminarBien dicho. Ole
ResponderEliminarQue venga el prófugo de la justicia que ha arruinado Cataluña, que presuntamente es un ladrón, como todos los que le apoyan
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