Estamos ahora en fechas festivas y los estudiantes aprovechan para
descansar y reponer fuerzas de cara al trimestre próximo.
Después de los exámenes del primer
trimestre todo estudiante debería replantearse como le ha ido. Quizás bastaría
con mirar las notas, pero creo que sería un tanto más productivo mirar más que
el resultado, el proceso. Cuando digo proceso me refiero a la manera que cada
alumno ha vivido esta primera parte del curso.
Básicamente existen dos tipos de
estudiantes: los que se instalaron encima de la ola y los que fueron también en
la ola, pero arrastrados y dando vueltas. Ambos llegaron al mismo sitio pero
con diferentes resultados.
Si te instalas encima de la ola, y esto se
consigue simplemente aprovechando las horas de clase y organizando el trabajo
en casa día a día, te liberas del estrés que provoca el no llegar, el intentar
sacar un cinquillo para aprobar y todos los demás males que provoca el
suspenso: frustración, sentirse mal con uno mismo, sentirse poco reconocido...
Si decides así, equivocadamente, dedicar tus horas lectivas a otros
menesteres que nada tienen que ver con el tema tratado en clase y se te hace un
mundo organizarte en casa porque, ya de entrada, ni te enteraste bien en clase
de lo que tocaba hacer o mirar, el estrés, la frustración...están asegurados.
Quizás quede la salida de pasar de todo, cierto. Pero seguro que esta escapatoria
no será más que eso, una forma de huir de lo que toca que termina no siendo
casi nunca la mejor opción. Y las excusas son sólo eso, excusas. Yo también
padecí malísimos profesores.
La fórmula parece sencilla. Si estoy
obligado a permanecer un determinado número de horas en clase, parece estúpido
no aprovecharlas de la mejor manera posible. Simplemente este detalle te
permite dedicar menos tiempo en casa al estudio. Además, el tiempo que se le
dedique en casa será tremendamente más rentable. Creo que la apuesta es
sencilla porque es apuesta de ganador. Pero puede parecer fácil y no lo es.
Los que como dije están ya instalados en
la cresta de la ola, simplemente se dejan llevar por unas inercias que los
arrastran al éxito, dedicando el esfuerzo que saben se merece conseguir sus
metas. Los que al contrario siguen dando vueltas en la ola, aunque tengan la
sana intención de cambiar y subirse a la ola, difícilmente lo consiguen por una
razón muy simple: no consiguen modificar sus hábitos.
Pero tranquilos, estáis ahora en el mejor
momento para rectificar, nunca es tarde. Simplemente debéis buscar vuestras
propias estrategias para conseguir vuestro propósito y ponerlas en marcha. Los
hábitos nunca desaparecen, siempre son desplazados por otros que ocupan su lugar.
Cambiar vuestros hábitos y lo que ocurre a vuestro alrededor, por arte de
magia, cambiará. Si tenéis la costumbre de ocupar las últimas filas de la
clase, contemplar la posibilidad de ocupar las primeras. Mirar la posibilidad
también de relacionaros con los que os parezcan que están encima de la ola.
Organizar vuestras mesas de estudio en casa. No busquéis excusas para no hacer
lo que toca. Poco a poco veréis como os sentís mejor, como se os reconoce
vuestro esfuerzo y empezareis a sacar la cabeza, sin que os deis cuenta, hasta
que estéis sorteando las olas como el que más. Y esto con menos esfuerzo,
os lo aseguro. Por si nadie te lo había dicho, tú vales mucho.
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