viernes, 26 de diciembre de 2014

Estudiantes desencantados

Estamos ahora en fechas festivas y los estudiantes aprovechan para descansar y reponer fuerzas de cara al trimestre próximo.
Después de los exámenes del primer trimestre todo estudiante debería replantearse como le ha ido. Quizás bastaría con mirar las notas, pero creo que sería un tanto más productivo mirar más que el resultado, el proceso. Cuando digo proceso me refiero a la manera que cada alumno ha vivido esta primera parte del curso.
Básicamente existen dos tipos de estudiantes: los que se instalaron encima de la ola y los que fueron también en la ola, pero arrastrados y dando vueltas. Ambos llegaron al mismo sitio pero con diferentes resultados.
Si te instalas encima de la ola, y esto se consigue simplemente aprovechando las horas de clase y organizando el trabajo en casa día a día, te liberas del estrés que provoca el no llegar, el intentar sacar un cinquillo para aprobar y todos los demás males que provoca el suspenso: frustración, sentirse mal con uno mismo, sentirse poco reconocido... Si decides así, equivocadamente, dedicar tus horas lectivas a otros menesteres que nada tienen que ver con el tema tratado en clase y se te hace un mundo organizarte en casa porque, ya de entrada, ni te enteraste bien en clase de lo que tocaba hacer o mirar, el estrés, la frustración...están asegurados. Quizás quede la salida de pasar de todo, cierto. Pero seguro que esta escapatoria no será más que eso, una forma de huir de lo que toca que termina no siendo casi nunca la mejor opción. Y las excusas son sólo eso, excusas. Yo también padecí malísimos profesores.

La fórmula parece sencilla. Si estoy obligado a permanecer un determinado número de horas en clase, parece estúpido no aprovecharlas de la mejor manera posible. Simplemente este detalle te permite dedicar menos tiempo en casa al estudio. Además, el tiempo que se le dedique en casa será tremendamente más rentable. Creo que la apuesta es sencilla porque es apuesta de ganador. Pero puede parecer fácil y no lo es.
Los que como dije están ya instalados en la cresta de la ola, simplemente se dejan llevar por unas inercias que los arrastran al éxito, dedicando el esfuerzo que saben se merece conseguir sus metas. Los que al contrario siguen dando vueltas en la ola, aunque tengan la sana intención de cambiar y subirse a la ola, difícilmente lo consiguen por una razón muy simple: no consiguen modificar sus hábitos.


Pero tranquilos, estáis ahora en el mejor momento para rectificar, nunca es tarde. Simplemente debéis buscar vuestras propias estrategias para conseguir vuestro propósito y ponerlas en marcha. Los hábitos nunca desaparecen, siempre son desplazados por otros que ocupan su lugar. Cambiar vuestros hábitos y lo que ocurre a vuestro alrededor, por arte de magia, cambiará. Si tenéis la costumbre de ocupar las últimas filas de la clase, contemplar la posibilidad de ocupar las primeras. Mirar la posibilidad también de relacionaros con los que os parezcan que están encima de la ola. Organizar vuestras mesas de estudio en casa. No busquéis excusas para no hacer lo que toca. Poco a poco veréis como os sentís mejor, como se os reconoce vuestro esfuerzo y empezareis a sacar la cabeza, sin que os deis cuenta, hasta que estéis sorteando las olas como el que más. Y  esto con menos esfuerzo, os lo aseguro. Por si nadie te lo había dicho, tú vales mucho.

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