miércoles, 17 de diciembre de 2014

Gestión Directiva

Estoy absolutamente sorprendido por la mala Gestión Directiva que llevo a cabo en mi propia empresa o microempresa.
Para mi consuelo no soy el único, sino uno más de los muchísimos que crean su propia empresa y la sufren, la padecen...y todo  por su gestión, digámoslo suave, poco apropiada. Pero esto no se si es consuelo o más bien desconsuelo...

Un poco por casualidad contacte con una empresa que se dedica a ofrecer asesoramiento en gestión empresarial y planes de acción. Al principio, como es lógico, me generó desconfianza. Pero bueno, decido probar, a ver que me cuentan...y que me contaron...

Lo primero es hacerte una radiografía para verte bien visto, desde fuera. Y te reconoces. Terminas diciendo: cierto, ese soy yo. Claro, soy yo y la inmensa mayoría de empresarios, grandes y pequeños, aquí no hay quien se salve (así nos va) que sufrimos día a día nuestra empresa en lugar de, simplemente, dirigirla. Pero claro, dirigirla ya es hacerse cargo de una parte del problema -que muchos ni tan sólo vemos- pero luego viene el resto. Los que realmente se han puesto el nudo de la corbata y la chaqueta y deciden tomar las riendas directivas, gerenciales de su empresa...madre mía, que lejos están (y estoy) de hacerlo medianamente bien.

Fallamos en la gestión del tiempo y no me refiero aquí a algo ambiguo, sino a una cuestión muy concreta que se identifica con unas acciones también muy concretas, que a su vez se traducen en unos resultados también muy concretos, es decir, en euros.
Pero no acaba aquí la cosa, sino que además de euros se habla de vida, y vida con mayúsculas. Quiero decir que la buena plantificación de la acción empresarial tiene que compaginarse perfectamente con la vida personal y aquí el tema también da para mucho. Acaso no conocéis a empresarios que sufren jornadas larguísimas. Pues yo sí. Pues no, resulta amigos que no es necesario emplear horas y horas  para conseguir que la historia funcione. Y digo la historia, porque al fin y al cabo la empresa se acaba convirtiendo en la historia de nuestra vida cuando sólo debería ocupar un capítulo. El resto de la historia de nuestra vida lo tenemos que llenar de otros capítulos ineludibles (que cada cual busque los suyos) y precisamente, mira por donde, cuando aparecen el capitulo del trabajo funciona mejor. Así es amigos, así es.

Y todo por pura casualidad. Bueno, quizás no. El tema del tiempo siempre fue para mi algo bastante importante en mi vida. Y cuando digo tiempo me refiero concretamente a la forma de repartirlo en esto que llamamos vida: un poco para esto, otro tanto para aquello... Y está fue la casualidad que me llevo a conocer a estos señores que me han hecho recapacitar sobre lo obvio, pero no por ello poco importante y, sobretodo, porque al fin y al cabo se trata de un programa de cambio: resintonizar mi vida laboral, que no es poco. Muchas gracias señores, gracias por su ayuda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario