jueves, 23 de febrero de 2017

Santa Clarita Diet...confuso

Hoy las series de TV se han convertido en las reinas de nuestros salones y hacen sombra descaradamente a la gran pantalla. El salto de los seriales al cine pasó a la historia; actores de peso se bajan a la pequeña pantalla en busca del dólar perdido. 

Todo esto no sería posible sin los mejores guionistas que hacen horas extras para que las series salgan como churros o en manada. Y lo curioso es que lo hacen con unos guiones y puestas en escena sorprendentes. 

No me voy a entretener en nombrar ninguna porque son muchas, pero hoy quiero dedicarle un corto comentario a una serie de reciente factura: Santa Clarita Diet.



Sencillamente: me tiene desconcertado. Después de dedicarle unas horas, todavía no sé si es buena o mala, comedia o drama, ficción tétrica o realidad hilarante, si me gusta o no, si sabe a dónde va o es pura improvisación, pero sea como sea, la veo.

Recuerdo ahora un sueño que me contó cuando yo era niño un amigo que nunca olvidaré. Resumidamente, él estaba en su cama y oía en el salón un ruido gutural, dantesco, monstruoso y, acurrucado debajo de su manta, llamaba a su madre para que viniera en su auxilio. Entonces vio como la sombra de ésta se acercaba por el pasillo y se sintió aliviado. La sombra cada vez era más grande y para su sorpresa, aunque reconocía la silueta de su madre, se le antoja que algo era diferente. Cuando apareció delante de la puerta de su habitación vio algo que le dejó mudo, clavado en su cama sin poder mover un músculo mientras temblaba mientras quería despertarse a costa de lo que fuese. Y así fue, abrió los ojos, recobró el aliento sobresaltado pero no se atrevió a llamar a su madre. La imagen de su mamá en el sueño fue aterradora. Era ella, no le cabía ninguna duda, pero transformada en el engendro más espeluznante que su imaginación era capaz de dibujar.

¿Qué pasó? Pues que la máxima salvadora, la madre que siempre está ahí para lo que sea y cuando sea, se había convertido en la peor aberración para su hijo. Realmente aterrador.

En Santa Clarita Diet pasa algo parecido, pero se lo toman como un dolor de muelas. Lo que más me chirría de la serie es como normalizan una situación tan dantesca. Es esquizofrenia en estado puro pero servida con manzanilla.  

Por momentos piensas que él acabará con la vida de ella de una vez como la razón más básica haría o ella, en un ataque visceral, se comerá las vísceras de él como la que come palomitas viendo la Casa de la pradera.

Todos los valores morales se suben en una montaña rusa endemoniada: por momentos ves un corazón tierno y empático y, segundos después, al mismo demonio con zapatillas y en pantalón corto: tanto él como ella.

El cielo y el infierno se han fusionado en esta serie, haciendo arder al primero y congelándose el segundo. 

Creo que es una serie de poco recorrido y pienso que podrían haberle sacado mucha más presentación como serial corto o película larga. Tres o cuatro episodios nos habrían dejado más que satisfechos.

Ahora han presentado la primera temporada, pero en este caso intuyo que más es menos. Es como cuando quieres probar algo fuerte, pero poquito; más me haría no desearlo.

Entiendo perfectamente que a personas le incomode terriblemente y a otras les satisfaga muchísimo.

Pues eso. Le pondría un cero y un diez y me quedaría igual. Quizás aún no la haya digerido…






No hay comentarios:

Publicar un comentario