sábado, 9 de septiembre de 2017

FUNDAMENTOS DE LA NUEVA REPÚBLICA CATALANA

FUNDAMENTOS DE LA NUEVA REPÚBLICA CATALANA



Los políticos catalanes favorables a un referéndum unilateral en Cataluña precipitan a España a una situación, como mínimo, delicada.

Como aún quedan unos días me voy a permitir imaginar que este referéndum se lleva a cabo y la opción del sí es la más votada. 

A partir de aquí, y esta sería la opción ideal más propicia al independentismo catalán, la situación creo que merece ser analizada con cierto detenimiento.



Acaba de nacer un nuevo Estado, La República Catalana, que de entrada e inexorablemente no formará parte de la Unión Europea. Podrá solicitar su adhesión si se ponen de acuerdo los gobernantes catalanes. Bien es sabido que desde la CUP no estarán por la labor y chocará frontalmente con el resto de las fuerzas políticas de la recién nacida República. Pero más allá de esto, no será tarea fácil ni de dos días conseguir integrarse si así se lo proponen finalmente. Quizás estemos hablando del lapso de una generación para lograrlo. 

Luego está el tema de articular todo el andamiaje que supone fundar un Estado. Aquí hay tanto de qué hablar...

Y todavía más importante: el mundo de la Empresa. La que quede tendrá que asumir un coste de supervivencia complicado, por no decir muy complejo, arduo y en momentos de dificultad titánica.

Pero todo esto, fíjense, se me antoja que no es nada comparado con lo que ahora voy a decir.




FUNDAMENTOS DE LA NUEVA REPÚBLICA

La nueva República habrá nacido bajo el amparo del digno derecho a votar, que como predican hoy, es el baluarte de la soberanía de todo pueblo y el ejemplo más ilustre de lo que representa la palabra democracia.

En principio esto puede sonar muy bien, pero olvida o menosprecia algo absolutamente irrenunciable para todo ciudadano que se digne de serlo: la Ley y todo lo que ello implica.

Lo diré más claro: votar menospreciando la Ley nos aboca al más profundo de los sinsentidos y a la más aberrante situación política, social y moral.

Pondré un ejemplo que suelen ser bastante clarificadores. Imaginemos que un grupo radical reivindica un referéndum para preguntar si la opción que le interese puede llevarse a cabo bajo el pretexto de que votar es un derecho inalienable incluso en el caso de situarse al margen de la Ley. Y añadiré más: no hace falta que voten todos los implicados (en el caso de la secesión de Cataluña serían todos los españoles, no sólo los catalanes como fundamentan los independentistas) sino solo los radicales que reclaman su referéndum unilateral y al margen de la ley. Cuando digo radicales me refiero a cualquier agrupación con intereses propios y ajenos a la ley vigente, imaginen ustedes lo que quieran.

Pero hombre, dirán algunos, estás comparando el noble ejercicio de la autodeterminación con radicalismos ilegales y perniciosos. No soy tan burdo. Estoy comparando la "legitimización" que provoca saltarse a la torera el orden más básico de todo Estado de Derecho y las consecuencias que derivan de ello, se reclame lo que se reclame.



Todo ciudadano tiene derecho a votar, pero siempre dentro de un marco de Derecho. 
La desobediencia institucional sobre el que supuestamente te oprime o maltrata, solo está legitimada cuando los Derechos Fundamentales de las personas se vulneran. En el caso que nos ocupa no está justificada lo más mínimo.



La comunidad internacional no se permitirá el lujo de reconocer un nuevo Estado fundado en estas condiciones. 



La demanda  en Cataluña es absolutamente legítima; el modo en que se está llevando a cabo la deslegitima por completo. Y la razón es muy simple: conseguir derechos legítimos no puede nunca llevarse a cabo al margen de los legítimos derechos establecidos. Y repito, si estos últimos no lo fueran la cuestión sería radicalmente diferente. Pero no es el caso ni nadie sensato debería ni tan solo planteárselo.

Y además, si queremos seguir rizando el rizo, cualquier parte de la nueva República podría en cualquier momento reivindicar su secesión, al margen del nuevo orden o Constitución de la misma, alegando como único pretexto ejercer el mismo derecho a "decidir" que tuvo en su fundación antilegal esta supuesta Republica Catalana que ahora le ampara. Y así hasta el infinito y más allá...

Si algún independentista catalán lee estas cuatro letras y piensa que soy un españolista acérrimo, además de equivocarse por completo, no habrá entendido nada de lo que pretendo señalar. Saludos.






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