lunes, 7 de noviembre de 2016

Amor e Infidelidad

Hace unos días leí las declaraciones de un presunto enamorado que se consideraba infiel por naturaleza. Quería muchísimo a su compañera pero le resultaba imposible no compartir cama con otras. Por supuesto su pareja no lo sabía, no se trataba de una relación de amor libre que habría eliminado su dilema de un plumazo.


Este “engaño” quizás es fácilmente reprochable en nuestra sociedad, pero lo que más me llamó la atención fue el porcentaje de la población que según estudios es infiel. Dejaré el número para el final y ahora me centraré no tanto en juzgar la infidelidad, si no en intentar vislumbrar porque esto es así, según dicen…


Benjamin Franklin, ese político-filósofo-científico que la mayoría reconoce por salir en los billetes de EEUU, nos dejó muchas frases célebres que han pasado a la posteridad. Se le atribuye una que decía algo así como: “donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio”. Todos hemos visto alguna película romántica en la que la “chica” está profundamente enamorada del “chico” pero casada con el “malo”. El final no os lo cuento porque es siempre el mismo.


Ahora se trata de quitar todo el romanticismo a la frase del señor Benjamin y sustituir amor por sexo. Si una persona es infiel a su pareja por simple sexo, es decir, no existe mayor afán amatorio, ¿lo hace porque le faltaba algo en casa? ¿Lo habría hecho igualmente si la relación sexual con su pareja fuese plenamente satisfactoria? ¿Tienen culpa los dos?...se abren aquí mil preguntas que en cada caso concreto tendrían sus respuestas y no siempre serían las mismas. Conclusión: seguramente cada caso es un mundo.


Pero no. No me conformo y me gustaría llegar a un mínimo común múltiple en el que de alguna manera todos estuviésemos un poco identificados.


Me parece que hay algo que a todos nos ocurrió al enamorarnos. Son un mundo de sensaciones que no voy ahora a relatar y de impulsos compulsivos que nos hacían hacer…eso, nos hacían hacer lo que no hacíamos si no estuviéramos enamorados, nos hacían volvernos un poco locos… Y por mucho romanticismo, enamoramiento o llamarlo como queráis, siempre acababa con sexo. Vamos, recordando nuestra peli, cuando el “chico”, conseguía acabar con el “malo” y besaba a la “chica”. THE END. Lo que venía luego no se veía, pero era sexo, seguro.

Vayamos al infiel. Hace algo que normalmente no haría saltándose la parte romántica para ir directamente al sexo. La parte amorosa ya la tiene (en casa y a lo mejor durmiendo o qué sé yo) pero necesita el impulso, el arrebato, el latido acelerado, el rubor…que le empuja locamente a hacer lo que no haría. Como cuando conoció al que duerme en casa (o la) y se atrevió a invitarla al cine o ella le dijo que no se fuera aún y le invitó a pasear un rato más…aquí había amor, allí sólo tetas y culos.

¿Qué pasó? ¿Se gastó el arrebato? ¿Lo novedoso es más sugerente?... Si os fijáis bien lo único que hemos quitado de la ecuación en el caso del infiel es el amor. Cuando nos enamoramos teníamos: amor, locura y sexo. Ahora, se conforman con la locura y el sexo. El amor, en casa.


Yo sólo sé que no sé nada, como decía el viejo Sócrates. Por esta razón cuando me pierdo miro a mí alrededor y observo la naturaleza. Y hay una cosa innegable: todo tiende a equilibrarse. La madre naturaleza busca el equilibrio: lo frío tiende a calentarse, lo caliente a enfriarse, lo duro se hace blando y lo blando, se endurece…esto es así, comprobado.


Pues el asunto está claro. Formamos parte de la naturaleza y en la cuestión de mundo de la pareja se busca también el equilibrio: cuando a alguien le falte sexo y rubor, no dudéis que lo buscará donde sea. Franklin os diría: “donde hay matrimonio sin sexo, habrá sexo sin matrimonio”.

No es que yo quiera acabar con los infieles, faltaría más, pero si tenéis pareja, que sea otra la razón por la que os sea infiel. Hacerle caso a Franklin. Además, que narices, tampoco es una labor tan desagradable: ruborizar a vuestra pareja, volverla loca…

Ahhh… el porcentaje dicen que pasa del 30%, así que tres de cada diez personas que se lo piensen esta noche en casa cuando vayan a la cama…

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