Dentro de unos días estamos llamados a votar y vista le desgana de demasiados a ejercer su derecho ante el panorama de esta España, me gustaría lanzar una reflexión al respecto.
La Política es en última instancia el caldo de cultivo del que emanan nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos; no es la representación de demasiados señores y señoras, que dicen llamarse señorías, y no llegan ni a mequetrefes.
Con esto lo único que intento es evitar que caigamos en la poco sensata postura del desinterés por lo político. La política nos configura en nuestras relaciones como ciudadanos y le debemos el máximo interés. Confundirla con sus malos representantes nos hace un flaco favor a todos.
Personalmente iré a votar sin duda, lo contrario sería dejarme llevar por la corriente y pensar que todas las aguas están sucias. Hoy mi ideología, visto lo visto, es la decencia y la honradez. ¿Existen políticos honestos? Sin duda, proporcionalmente tantos como ciudadanos. Aquí todos estamos en el ajo.
Prescindir de votar nos aleja de nuestra mejor opción por contribuir a mejorar y mejorarnos. La implicación masiva en lo político de una ciudadanía denota su madurez democrática y compromiso. Sólo así las malas hierbas podrán ser estirpadas, al ser mayoritarías las consciencias honestas y cooperativistas frente a las interesadas y mezquinas.
Si consigo que con estas cuatro letras un solo demócrata desencantado aún crea en la política me daré por satisfecho. Si además decide ir a votar, le doy las gracias.
Hastahora
sábado, 12 de diciembre de 2015
martes, 17 de noviembre de 2015
La Lección del viejo Roble
Me gustaría recordar hoy la
historia de La lección del viejo Roble. Esta narración es válida tanto para mayores como
para pequeños, aunque me parece especialmente interesante para estos últimos,
ya que como bien sabemos, fácilmente se desaniman a la hora de hacer aquello que
"no les apetece", y de sobras creo que entendéis a lo que me refiero.
Además, una vez aprendida la moraleja de la historia, de mayores tendrán
muchísimos menos problemas y quebraderos de cabeza...ahí va!!!
Hace mucho menos tiempo del que te
puedas imaginar, un señor un tanto taciturno y gruñón vivía al final de una
bonita calle en una magnífica casa. Don Pere Zoso Vió, pues así se llamaba,
tenía en su casa un espléndido jardín coronado por un majestuoso roble. Era la
envidia de todos sus vecinos, pues además de ofrecerle una excelente sombra en
verano, le dejaba a Don Pere disfrutar de los rayos de Sol en invierno, pues
como buen roble perdía en otoño todas sus hojas.
Pero precisamente por esta razón,
cuando comenzaba el otoño, Don Pere se ponía especialmente gruñón. La verdad es
que siempre estaba malhumorado: en el trabajo, en el coche, en el supermercado,
incluso cuando salía con los amigos a tomar unas cervezas o cuando le invitaban
a comer sus familiares. Todo le cansaba, cualquier cosa le parecía un trabajo
enorme e inacabable.
Como decía, al comenzar el otoño se ponía todavía más cascarrabias porque al llegar cada día a casa, cansado desde que se levantó y sin parar de quejarse -parece que era lo único que no le cansaba-, se encontraba con un motón de hojas en el suelo, que día a día y sin descanso, iban acumulándose hasta el punto de esconder sus pies cuando las pisaba con desdén, al tiempo que no dejaba de despotricar y renegar de las pobres hojas.
Como decía, al comenzar el otoño se ponía todavía más cascarrabias porque al llegar cada día a casa, cansado desde que se levantó y sin parar de quejarse -parece que era lo único que no le cansaba-, se encontraba con un motón de hojas en el suelo, que día a día y sin descanso, iban acumulándose hasta el punto de esconder sus pies cuando las pisaba con desdén, al tiempo que no dejaba de despotricar y renegar de las pobres hojas.
Un sábado se levantó antes de lo
habitual y sacó su vieja motosierra del trastero. La guardaba en una caja de
madera de tamaño considerable que su padre, como buen carpintero que fue, le
había hecho hacía muchos años. Después de renegar y mal jurar durante más media
hora, tiempo que le ocupó conseguir arrancar la vieja máquina, se dispuso a
cortar de una vez por todas el viejo roble y zanjar para siempre el problema de
las hojas en su jardín. Justo en el momento en que la cadena de la motosierra
iba a rozar el roble, la máquina se paró. Era temprano y no hacía nada de
viento, pero de pronto empezaron a caer hojas del roble, dibujando en el cielo
figuras que nada tenían que ver con los sinuosos caminos que normalmente trazan
al caer al suelo. Pere se las quedó mirando, perplejo con la mano en la
motosierra, a punto de arrancarla, pero sin mover un solo músculo. Para su
total y absoluta sorpresa, todas y cada una de las hojas, después de volar
caprichosamente fueron cayendo, unas tras otra, dentro de la caja de la
motosierra que tenía abierta a su lado. Ni una sola hoja cayó al suelo, de tal
manera que cuando la caja de madera estuvo llena de hojas, dejaron de caer.
Pere miró el roble, resopló sin
entender en absoluto lo que acababa de pasar, y dejó la motosierra en el suelo.
Cogió la caja, la vació en una bolsa, guardó la motosierra y se metió en su
casa sin decir ni una sola palabra.
Al día siguiente decidió llenar una
caja de hojas del jardín y tirarla en el contenedor correspondiente. Así lo
hizo un día tras otro, tranquilo y sin aspavientos. La labor le ocupaba cada
día menos de cinco minutos, y pronto le encontró el gusto a hacerlo. Las hojas
de los robles seguían cayendo, pero Pere comprendió que más pronto que tarde
dejarían de hacerlo. Fueron pasando tranquilamente los días. Al cabo de tres
semanas los robles estaban totalmente pelados y en el jardín de Pere quedaban
poco más de cinco cajas de hojas por recoger. Sin darse cuenta y dedicando
con gusto muy poco tiempo cada día, había conseguido mantener su jardín limpio.
Antes de que acabase la semana, Pere había recogido absolutamente todas las
hojas de su parcela. Contemplando el viejo roble y con una sonrisa en los
labios, Pere le dio las gracias.
Solo habían pasado unas semanas pero
para nuestro amigo quizás habían sido las más importantes de su vida. Durante
este tiempo además de recoger su caja de hojas cada día, había aprendido una
lección que ya nunca olvidaría. Transformó sus quejas continuas en pequeñas
acciones cotidianas que le devolvieron con creces alegría y felicidad. El viejo
roble le enseñó que su continuo mal humor era fruto simplemente de su
predisposición a verlo todo negativamente y su falta de interés por hacer todo
aquello, que al fin y al cabo, terminaba dando sentido a su vida. Se trataba,
simplemente, de hacer todo lo que sabía que tenía que hacer con determinación y
sabiduría.
Para el asombro de todas las personas
que lo conocían, se transformó en una persona generosa y amable. No había
fiesta, comida o celebración en las que no estuviese invitado, y siempre
terminaba amenizando la reunión, desde antes de empezar ayudando a prepararla
hasta que terminaba, pues siempre se marchaba el último con una sonrisa en los
labios y muy seguro de sí mismo, como un viejo roble.
Hastahora
jueves, 12 de noviembre de 2015
El Mas más Absoluto
El señor Mas se ha convertido por imposición propia en el absolutista
que debe gobernar un pueblo de plebeyos. Seguramente habrá leído con profunda
simpatía obras de Maquiavelo en la cama que le habrán acompañado hasta justo antes de dormirse,
abocándolo a sueños que cuando despierta le siguen guiando para la desgracia de
todos.
Señor Mas, cuando Maquiavelo elogió la
figura del Absolutista no dude que lo hizo en un contexto muy determinado. Le
tocó vivir unos años en los que la frustración se apoderó de él al ver una sociedad con una cultura mediocre, por no decir inexistente, masivamente. Por si esto no fuese bastante, la degeneración y el envilecimiento
moral campaban a sus anchas y a los cuatro vientos. Nos habló, viendo lo que
veía y como no podía ser de otra manera, de Príncipes y Súbditos, siendo estos
últimos es más fiel reflejo de los borregos nietzscheanos. Apoyo sus reflexiones políticas en la figura del Príncipe.
El asunto estaba cantado: más vale un
Príncipe que no tenga que discutir con borregos o el camino será corto para el
Príncipe y muy largo y penoso antes de encontrarse la más mínima Justicia. De
este modo, su Príncipe separó Ética y Política porque la primera necesita una
cierta dosis de cordura entre los que dialogan que en esos momentos brillaba
por su total ausencia. Su Política entendía poco de empatía porque empatizar
era mal asunto en los tiempos que corrían.
La situación realmente ha cambiado, y sí,
le reconozco que somos demasiado corruptos y de cultura muy mejorable, pero las
cosas, le repito, han cambiado señor Mas. Y estoy bien seguro que los
postulados de un Maquiavelo aquí y ahora también lo harían. Pero Ud. no ha
entendido nada y sigue anclado en su cúspide, en su trono, creyéndose rodeado
sólo de borregos, que por otra parte, en eso no le llevaré la contraria, desde
luego los hay, pero por favor no confunda la parte con el todo.
Le repito, no es Ud. el Príncipe (ni de
lejos) que necesitaba Maquiavelo dadas las circunstancias de entonces, ni los
demás somos todos los borregos que le acompañaban.
Para colmo se habla de República Popular Catalana con un pseudoMonarca que se empeña en afianzarse a la inexistente posible futura corona...y entendiéndose con la CUP, desde luego, MÁS imposble
Haga el favor de bajarse del burro y deje
paso a nuevos vientos.
Hastahora
martes, 10 de noviembre de 2015
Jamones por Navidad en Cataluña
A jamonazos por Navidades van a acabar más de dos familias en las
fechas venideras. La sarta de políticos de tres al cuarto que nos gobiernan ha
conseguido afianzar una fractura social en Cataluña sin precedentes. Nunca
antes el pueblo catalán había estado tan dividido y el futuro, queridos amigos, no parece nada halagüeño.
Por poner un ejemplo, de los que ya son
pan de cada día, estoy personalmente en dos grupos de whatsapp totalmente
discordantes. Vamos, si algún día para mi desgracia mezclo los mensajes que leo
en ambos, se lía la de San Quintín...entonces también reinaba un Felipe en
España...ya veremos...
Lo realmente dantesco de toda esta locura
compartida y contagiosa es que responde a pensamientos estériles que atentan contra la más básica libertad de los individuos.
La libertad de todo individuo solo tiene
sentido plantearse dentro de un contexto social, compartido, y precisamente
este sistema de relaciones hoy es la Democracia y el Estado de Derecho que la ampara. A un ser a-social (piénsese en un posible Mas, o un Rajoy, o cualquier otro solitario políticucho en una isla) poco le importaría la
libertad individual, su única preocupación sería su subsistencia como individuo
individual. Pero la realidad es bien diferente. Somos un ser social, aunque demasiados no lo entiendan y se crean Robinsones entre multitudes.
Esta asociación irrenunciable entre
libertad del individuo y vida en comunidad se resuelve a partir de un pacto, de
un contrato, de una ley. Si pretendemos ejercer nuestra libertad como individuos más allá de la
ley establecida, aparece el conflicto. ¿Hay que ser esclavo de una ley eterna?
Por supuesto que no. Pero desde luego si son intereses partidistas y que
atenten contra la libertad de otros individuos los que abanderan la
desobediencia, hemos entendido muy poco de lo básico.
La ley establecida debe supeditarse tan
solo a otra ley, que por supuesto pugnará con la que intente derrocar, pero que
lo conseguirá con argumentos y razones infinitamente más contundentes que los
esgrimidos hasta hoy en Cataluña. Tenemos un problema de ajedrez y lo intentan
resolver jugando a damas. Triste y preocupante.
Hastahora
Hastahora
martes, 3 de noviembre de 2015
¿Por qué demasiadas mujeres dicen no cuando querrían decir sí?
Imaginaos por un solo instante un delicioso pastel rodeado de otros tantos tras el cristal de la mejor confitería que conozcáis. Y tras el cristal a alguna mujer golosa que se lanzaría sin pensar, pero se contiene porque no quiere tener que preocuparse por esos incomodos michelines que no la dejan lucir sus mejores prendas.
Por supuesto no voy a hablar hoy de pasteles, ni de michelines o moda. Voy a intentar esparramar unas letras sobre una cuestión bastante punzante en nuestra sociedad: la reiterada queja compartida entre demasiadas parejas sobre el desencuentro en cuanto a la frecuencia de las artes amatorias... vamos, de acostarse no precisamente para dormir.
La introducción del pastel creo que no es en vano y arroja bastante más luz de lo que parece a primera vista. Pero vayamos por partes.
Primero busquemos argumentos naturales o naturalistas que justifiquen de alguna manera tremendo desaguisado conyugal o de pareja. La naturaleza es muchísimo más sabía de lo que pensamos. Existe en diferentes especies eso que se llama celo y considerando que nosotros somos una especie más del montón, se podría argüir que posiblemente quede alguna reminiscencia de ese celo en la mujer que la lleva a controlar, por decirlo suavemente, el deseo desenfrenado del hombre, ya que éste parece que carece desde el origen de los tiempos de ese período concreto de excitación propicia para el apareamiento; para el macho cualquier periodo es propicio. Bueno. Podría ser. Aunque entonces, ¿porque las madres con la socialización consumada en la que vivimos han perdido el instinto materno tan presente en otras especies?, y en cambio este del celo lo conservan, nos podríamos preguntar. A una mamá humana en el momento del nacimiento le cambian su cría y nunca lo sabrá, a otros animales ni lo intentes...
Luego esta Dios. Ahí hay poco que contradecir. Podríamos decir: en su inmensa sabiduría legó a la mujer el don de controlar una muerte súbita de la especie humana. De diferente manera hoy no seriamos 7000 millones, sino tantos que ya habríamos acabado hace tiempo con este planetilla que habitamos. Además fijaos que todo cuadra. Primero creó al hombre y cuando vio la tremenda bestia sexual que había fabricado, tuvo tiempo de rectificar al crear a la mujer y configurarla de tal manera que pusiera orden al asunto. Qué lástima que no crea en Dios, el tema estaría más que resuelto...cómo casi todos. ¿Será por eso por lo que no creo?
Luego está la opción que puede ser más real de lo que parece. A lo mejor es posible que no exista tal desacuerdo en cuanto a lo sexual y las señoras apacigüen sus ansias con otras parejas...pero esto mejor dejarlo.
Los sabios sexólogos también apuntan al diferente estímulo necesario para levantar la libido de hombres y mujeres. Sí, claro, muy cierto. Pero sí sólo fuese eso tengo bastante claro que existirían academias para hombres, por supuesto, dónde se impartirían clases sobre el tema. Si los resultados fuesen garantizados, aseguro que estos centros de formación estarían llenos hasta la bandera... ¿alguien se quiere matricular? Ahí lanzó una idea de negocio si lo veis tan claro amigos sexólogos, o a vosotros si tenéis vuestras academias de artes varias vacías, reciclarse o morir...
Pero ahora ya en serio (no sé si podré), volvamos al comienzo de este zafarrancho de letras. Hablaba más arriba de ese delicioso pastel y los ojos golosos que lo contemplaban. Si bajamos a las cavernas del conocimiento y analizamos la secuencia del pastel con detenimiento observamos lo siguiente: una mujer deseosa que mide, a saber; si me como este pastel que me ofrecerá verdaderos momentos de éxtasis, tendré que pagar una factura muy alta cuando me ponga mi magnífico bikini y parezca que lleve un flotador tatuado en la cintura. Automáticamente da un paso al frente, se aleja de la tienda de los pecados y se sumerge en sus quehaceres cotidianos, no sin mala cara y un cierto grado de estrés añadido.
Ahora transportemos esto a nuestro tema central. Imaginar a ese misma mujer (y cuidado que no se comió el pastel y tiene cierto enojo ya instalado) delante de su cama. Sabe perfectamente que momentos también de éxtasis se dibujan bajo esas sábanas, pero mira a su alrededor y ve lo siguiente: unos calzoncillos arrugados al lado de la mesita, arropados cariñosamente por unos pantalones enmarañados aún cogidos a unos calcetines, al lado de unos zapatos boca abajo y sucios. Levanta la cabeza y oye, para su horror, un estruendoso pedo que sale del baño y un gruñido que la asustaría si no supiese perfectamente a que animal pertenece. El resto del día imaginarlo como queráis pero el resultado está cantando. Esta pobre mujer mide y por supuesto actúa en consecuencia.
Seguramente la próxima tarde cuando pase por la pastelería entrará sin levantar la cabeza y se sumergirá en las delicias del chocolate para elevar su ánimo, porque su libido necesitará toneladas de lo que no encuentra en casa para florecer como merece.Gestos pequeños tienen resultados asombrosos. Probarlo.
Normalmente todo es más fácil de lo que parece.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Amistad en conserva
Hablar de amistad es algo así como hablar de la vida
misma. Como seres que nos relacionamos necesitamos saborear la
amistad, sentirla, compartirla, sufrirla e incluso perderla para aprender a
valorarla. Y cuando digo aquí perderla no me refiero únicamente a transformarla en enemistad u odio, sino a lo que ocurre en muchas ocasiones
cuando la mantenemos en conserva por no vivirla, bien sea por motivos de
distancia, falta de tiempo...
Y se me antoja que es esta una característica que nos
permite conocer el verdadero grado de relación entre dos personas para que
podamos hablar de verdadera amistad. Me explico. Está muy claro que los
intereses de las personas van cambiando a lo largo de la vida al tiempo que se
van sucediendo etapas que imposibilitan mantener ciertas relaciones con la
asiduidad que nos gustaría. Pero ni el tiempo ni la distancia pueden
desvalorizar una amistad auténtica, ésta seguirá su curso cuando los caminos se
vuelvan a cruzar. Es precisamente en este momento de reencuentro cuando puedes
medir con bastante certeza el grado de amistad que te unía con esa determinada
persona. Llegada la ocasión sabrás si realmente se trataba de amistad
verdadera. Si lo era el resultado es obvio: intentarás dentro de las posibilidades que
la vida y situación te permita, acentuarla al máximo para así disfrutarla. De
diferente manera, dejarás que la situación siga su curso tal y como pasaba
hasta ese momento.
Disfrutar de una relación que no responde a intereses,
que te ayuda a duplicar las alegrías y a dividir las angustias, que no viene
impuesta, que no entiende de contratos, que comparte la alegría y actúa en la
desgracia, que respeta los silencios y no conoce la envidia es un don que si
tienes la suerte de compartir debes “impedir que crezca la hierba en su camino”,
como nos decía el sabio Platón, regándola tanto como puedas: no hay
mejor cosecha que una buena amistad.
Hastahora
martes, 20 de octubre de 2015
Independentistas no entiendo nada
Pasadas las elecciones catalanas el desconcierto provocado por los
resultados cada día me llama más la atención. Si bien fueron unas elecciones en
toda regla, en carácter plebiscitario que le otorgaron los catalanistas está
quedando a día de hoy en un "cuento chino". Estos comentarios,
lamentablemente, van a disgustar tanto a los separatistas como a los que
votaron a partidos ajenos a esta idea. Pues bueno, me quedaré solo.
Por una parte, si las elecciones para
Junts pel Si y la CUP tenían un marcado talante plebiscitario ya que se ponía
en juego el inicio imparable del "full de ruta" hacía la
independencia, no entiendo ahora en absoluto el desencuentro para tirar
adelante su proyecto. Si eran unas elecciones con un talante muy determinado,
éste debería estar muy por encima de todo lo demás en estos momentos. Lo demás,
señores de la CUP, ERC i Convergència son cuentos chinos. Inicien su proyecto
si lo tienen tan claro y después hagan sus propias elecciones para votar
proyectos. Ahora no hay proyecto unitario…bueno sí, el de su independencia.
Por qué me pregunto, si no fuera así, ¿habría siso necesario
celebrar estas elecciones? Cuantas cosas mal hechas y que malas soluciones,
señores. ¿O es todo un cuento chino? Repito.
Está meridianamente claro que los intereses de ERC y Convergència
son diametralmente diferentes en casi todo menos en el tema de la
independencia. ¿Es tan difícil de entender esto?, señores de la CUP. Yo no
entiendo nada. Cuanta tontería en tan poco espacio.
Para colmo proponen, a ver qué pasa, como presidenta del Parlament
a una persona totalmente ajena a los intereses de media Cataluña. Cuantos despropósitos
seguidos. No se preocupen señores políticos, no pasará nada. Este país está a
años luz de tener criterio. Aquí vale todo. ¿Hasta cuándo? Ya veremos.
Estoy convencido que muchos independentistas entenderan perfectamente lo que aquí expongo, razón por la cual aquellos que no votaron a partidos que estaban por la labor verán estas letras como apologéticas del independentismo. Me gustaría aclarar esto. Son solamente ideas que buscan razones, no razonamientos amparados en ideas absurdas por fuera de tiempo y lugar. Señor President en funciones, ahora "no tocaba".
Hastahora
jueves, 15 de octubre de 2015
Sociedad estresada
Hace unos días oí un comentario que decía algo así como que vivimos en una sociedad estresada. Lo cierto es que razones no faltan para pensarlo y ahora
voy a tratar de apuntar una de las mil y una que lo justifican.
La generación inmediatamente anterior a la nuestra gozaba de un privilegio
que a día de hoy, sin lugar a dudas, hemos perdido. En casa, como norma
general, el padre trabajaba fuera y la madre se ocupaba de las labores del
hogar. Esto hoy parece pertenecer al pasado e incluso para muchos perfectamente
superado. Supuso la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral. Hasta
aquí todo perfecto.
Pero me da la impresión que nadie puede negar que se rompió cierto
equilibrio familiar. Había un orden del que se carece hoy y nos precipita a una
carrera continua por conseguir llegar al final del día con todas las tareas
hechas. No pretendo ser tachado de machista, mis intenciones van por un camino
muy distinto. De hecho yo mismo preferiría sin lugar a dudas poder ocuparme de
la familia y de todas las tareas relacionadas. Pero hoy la situación obliga en
la mayoría de los casos al trabajo externo de ambos progenitores.
Lo que intento decir es que nos guste o no, la dedicación y el tiempo que
se podía otorgar a los hijos y al hogar propiciaban una armonía familiar mucho
más relajada y organizada. En este sentido no podemos considerar una conquista
social la situación actual, más bien al contrario.
Para complicar aún más las cosas, y aunque hay de todo, todavía en la
mayoría de los hogares el mayor peso de las ocupaciones de casa recae en las
mujeres. Es muy bonito pensar en la pareja que se reparte los trabajos del hogar, o incluso en las que el hombre ejerce un mayor porcentaje, pero lo
cierto es que la cruda realidad dibuja una situación bien diferente. Y lo
curioso es que son las propias mujeres, en muchas ocasiones, las que desdibujan
la realidad encumbrando a sus parejas absurdamente. Supongo que no querrán
pasar por tontas…o demasiado tontas. Mujeres
al borde de un ataque de nervios es lo que otorga a nuestra sociedad ese
toque de estrés que todos llevamos dentro. La mamá que siempre estaba en casa,
que se ocupaba de que todo estuviese a punto y que el hogar oliese a más hogar, se esfumó. Los
tiempos cambian y es lógico que la mujer reclamase su lugar en el mundo
laboral, con todas las connotaciones positivas, sin lugar a duda, que supuso para
ellas: libertad, elección, autosuficiencia…
Lo cierto es que seguiremos evolucionando e intentaremos conciliar mejor la
incorporación de la mujer al mundo laboral externo, -por suerte para ellas,
sobre todo-, con medidas que ya se vislumbran. Entre ellas, la que parece más
cercana es la exención del trabajo pero no del sueldo para uno de los
progenitores. Y ojalá llegue a durar hasta los 12 años del hijo, por el bien de
nuestra sociedad estresada.
Hastahora
Estupideces organizadas
No deja de llamarme la atención la cantidad de cosas
que hacemos cada día por la simple razón de que las hacen otros. La cosa no
iría más allá si además tuviesen sentido y fuesen razonables. Pero no, siento
comunicar que no es así en demasiadas ocasiones. Es decir, el simple hecho de
hacer algo porque muchos otros lo hacen ya lo justifica. ¡Tremendo criterio de autoridad! Somos unos borregos,
no cabe duda señor Nietzsche.
Las modas podrían ejemplificar claramente lo que aquí
digo. Esos zapatos que ahora tienes en los pies mientras lees esto, seguramente
los dejarás de lucir cuando casi nadie los lleve. Pero bueno, esto de las modas es hasta
rentable para una sociedad como la nuestra, pero ahí no queda la cosa, por
desgracia. Hubo un tiempo -no hace mucho- en el que hipotecarse hasta las cejas estaba de moda,
todo hijo de vecino lo hacía. A nadie se le ocurría imaginar que hipotecas que
superasen los 12 años y un tercio de sus ingresos eran una auténtica ruina para
su bolsillo... éste no tenía fondo. ¿Y cómo no?, si mi vecino lo puede hacer y
además se compra un coche nuevo, que cojones¡… al lío. Y así nos va.
Luego vinieron las quejas y las seguidas culpas, que
como siempre eran del otro, en este caso de los bancos. Pues no señores, no
eran de los bancos. Por lo menos yo no recuerdo que nadie me obligase a firmar
una hipoteca que era más una sentencia de ruina que otra cosa. Por
ello necesitamos ciudadanos y ciudadanas maduros, formados y sobre todo, con
criterio propio. Pero eso es un tema muy extenso para otro rato, y se llama
educación.
Circunstancias como esta aquí descrita en nuestra
sociedad son incontables, así que no aburriré a nadie más de la cuenta...si no
dirán que hago esto porque muchos otros lo hacen.
Los que hayáis sido papás o visitéis parques
infantiles, fijaos la cantidad de veces que a un niño se le dice: Pepito, no
hagas eso, ¿no ves que Juanita no lo hace?...Y entonces los niños se hicieron
hombres...
Simplemente os invito a observar a aquellas personas
que habitualmente sus círculos las describen como auténticas. No es que el resto
sean de mentira, quizás simplemente es que tamizan toda la información que
reciben y actúan con criterio propio. Vamos, que no necesitan mirarse en el
espejo de los que les rodean para tomar sus decisiones. Normalmente, este
simple y sano ejercicio les conduce a razonar y reflexionar, que no es poco. Y
normalmente, aciertan.
Hastahora..
lunes, 5 de octubre de 2015
Depencia de la Independencia
Si somos
capaces de mirar con frialdad todo lo que nos rodea e intentamos analizar
objetivamente lo que vemos, sin pasiones, sin sentimientos, sin sumas o restas
que nos arrastren a planteamientos parciales, el resultado que obtenemos creo
que nos pondrá a la inmensa mayoría en la misma dimensión. Me explico. Para el
caso lo mismo dará que seamos catalanes -como soy- que extremeños, murcianos o
gallegos. Partamos de la base que somos simplemente habitantes de un espacio
geográfico determinado, institucionalmente llamado España como forma de Estado.
Nada más, no pido nada más hasta aquí. No es lo que uno siente, sino lo
reconocido legalmente: España, autonomías y DNIs, aunque no lo reconozcamos
como propio.
Pues bien,
ante este panorama aséptico la realidad que contemplamos todos es la misma y
unánime: una España que deja muchísimo que desear. Sea cual sea tu lugar de
nacimiento, si miras con ojos sinceros verás una realidad social y política
bastante despreciable. Hemos llegado a un punto de incomprensión de lo que
significa democracia y ciudadano difícil de superar.
Cuando dije
un poco más arriba España, me refería a la realidad que se da, día a día, en
Cartagena, Besalú, Antequera o El Ferrol. Es decir, en cualquier punto de
nuestra geografía se respira este ambiente caótico y aprovechado, desleal e
hipócrita. Desde luego no será yo quien diga que no tenemos una clase política
deshonrosa; lo es y mucho. Pero lo es y mucho aquí y allí, al norte y al sur,
al este y al oeste, y por supuesto en el centro. Y también es justo decir que no
lo son todos, pero sí demasiados.
Pero no por
ello debemos obviar que tenemos la clase política que nos merecemos. Extraño
sería pensar que siendo como somos, -una ciudadanía mediocre, que deja mucho
que desear en demasiados aspectos-, gozáramos de unos políticos de altos
vuelos. Eso no puede ser ni aquí ni en ningún sitio.
Si en otras
latitudes, y está claro que la perfección no existe, los dirigentes practican
un hacer más honrado y responsable, éste es el resultado de todo un proceso que
engloba a toda la sociedad en su conjunto. Ni nuestros políticos cabrían allí,
ni ellos como ciudadanos entenderían ni tolerarían a nuestros políticos.
Y lo dicho
es absolutamente cierto para todos, sin excepciones. Una mirada honesta es
imposible que pueda negar esta premisa.
De aquí se
extraen dos conclusiones bastante interesantes. Por una parte, la solución a
esta situación que nos engloba a todos no está en partir la manzana ya podrida
en toda su circunferencia. Pensar a estas alturas que el gusano sólo asoma por
un agujerito y que nuestra zona de la manzana esta indemne es ser muy iluso. O
pensar que si nos quedamos con un trozo de manzana ya llena de gusanos
tendremos más fácil el camino, es como mínimo sospechoso. Y por otra, la
premisa nos debería obligar, sin excepciones, a replantearnos de manera global
la solución a tremendo desaguisado.
El borrón y
cuenta nueva es poco efectivo por imposible, pero siempre nos quedará la opción
de refundarnos desde donde más efecto tendrá aunque el camino sea lento y en
principio aparentemente poco rentable, y hablo de educación. En nuestra
situación sólo un planteamiento que supere ideologías, partidismos, intereses
de poder o de cualquier tipo en una reformulada Educación Reglada nos
catapultará hacía un nuevo escenario tan necesario. Posiblemente será una
solución que requiera muchos años, casi un cambio generacional, pero sólo si se
comienza ahora y no se sigue parcheando la situación saldremos de este bucle
inacabable y pernicioso.
Todos los
políticos, y no me refiero ahora a los gobernantes, deben ser capaces de
formular con la ayuda de los que conocen mejor que ellos la materia, un Sistema
Educativo con miras globales, por encima de partidismos e intereses mezquinos,
dónde un proyecto de ciudadano cooperativista y democrático sea capaz de desarrollarse
sin sucumbir a postulados pedagógicos deshonestos y desleales. Esto no es una
utopía, es una realidad que necesita ser implantada con carácter de urgencia si
queremos salir de la parálisis en que nos encontramos.
Si se
intenta solucionar el problema desde perspectivas restringidas, unilaterales o
parciales, como la dependencia de la Independencia que se propone en Cataluña
para solucionar la situación, la guerra está perdida antes de empezarla. Hay un
aspecto importante que debemos tener en cuenta todos: de ESTA España es lícito
que un catalán quiera independizarse, como también lo es que quieran hacerlo un
manchego o un asturiano. Pero aquí el problema no es España, sino el ESTA que
la precede del que todos formamos parte, como señalaba más arriba.
El problema
de Cataluña no es España, o si lo es lo tiene tan arraigado es su ser como la
misma España.
No es este
un panfleto en contra de la independencia, sino más bien un recordatorio de las
miserias que nos han llevado a dónde estamos y de su única e ineludible
solución.
En otro
contexto podríamos hablar de independencia, de manera honesta y consensuada, en
la que un pueblo realmente democrático ejerciese con criterio unas demandas no
basadas en oportunismos y la total ciudadanía ejerciese su derecho, con criterio
y sensatez.
Nuestros
problemas actuales van mucho más allá de la situación-relación en que se
encuentra el pueblo catalán (realidad, por otra parte, que hay que abordar).
Atañen a toda España y su solución requiere otros planteamientos mucho más
lúcidos, juiciosos y reflexivos a la luz de la realidad actual.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Comienza el curso...y algo más
Un año más nos encontramos de nuevo con el nuevo curso escolar.
Este año se presenta en Cataluña de la mano de unas elecciones que
pretenden solucionarlo todo apostando por nada. Ya veremos.
Pero vayamos al caso y empezaré con un
ejemplo culinario. Imaginemos que queremos preparar un buen plato, para el caso
da igual cual, y por supuesto pretendemos que nos salga sabroso y apetecible.
Lo primero que tendremos que hacer es elegir bien nuestros ingredientes y en
las proporciones oportunas. Luego la maña y el buen hacer harán el resto.
Traspasando ahora el ejemplo a la educación que tanto preocupa pero de la que
nadie se ocupa, vemos claramente que los ingredientes fallan y las proporciones,
si cabe, todavía más.
Si perdemos un segundo de nuestro preciado
tiempo y miramos a nuestro alrededor buscando que hacen por ahí, lo primero que
observamos es que los ingredientes que conforman el guiso educativo son muy diferentes de los que
tenemos en nuestras despensas. Y estos ingredientes, no lo perdamos de vista,
son la propia y total ciudadanía.
En materia de educación cargar las culpas
contra profesorado, administración, inversión, alumnos, padres o lo que sea por
separado es tremendamente erróneo. Éste, el educativo, es un proyecto integral
en el que hacemos aguas por todos los frentes y atacarlos unilateralmente, como normalmente hacemos, es tarea estéril y nada más ayuda a esconder las propias vergüenzas.
No es casualidad que en Finlandia las
familias visiten en masa las bibliotecas los fines de semana, su departamento
de educación elija a lo más granado y mejor para desarrollar la labor docente y
la Administración considere absolutamente prioritaria la educación para el
desarrollo social y económico del país. Todos forman parte del sistema
educativo y se responsabilizan de manera activa en su desarrollo hasta
convertirlo en la espina dorsal de su sociedad. Esto es lo que tenemos que
copiar de su hacer; no el cómo lo hacen, sino por qué lo hacen. Seguramente tenemos
aquí personal cualificado para encontrar la manera de darle buen gusto y sabor
a la educación, pero para ello todo el mundo debe aportar sus ingredientes
indispensables. Me podría extender aquí al respecto, pero creo que ya hay en estas cuatro líneas carga suficiente como para preocuparnos, aunque la mayoría ni tan sólo llegaría a sonrojarse. Será por el Sol, que nos tiene curtidos... creo que más bien es porque siempre hay otro al que poder echar la culpa...aunque sea el mismo Sol.
Si estas cuatro letras hablasen del
peinado de un futbolista o de la manera de vestir de algún personaje de la
televisión masiva, por poner algún ejemplo, seguramente tendrían muchísimo más
eco del que tendrán por hablar de educación. Para ello creo que no me quedaría
más remedio que subirme en pelotas a la Sagrada Familia y vociferar lo que aquí
digo incansablemente; quizás entonces, cuando todo el mundo se cansara de
verme, empezarían a escuchar lo que digo y alguien se pondría las pilas. Ojalá que, -sin esta parafernalia en la que sinceramente no me veo- estas letras levantaran ampollas a su
favor o en su contra, para el caso daría igual, pero seguramente como mínimo serviría para
que nos empezáramos a preocupar de lo verdaderamente importante, señores y señoras votantes, señores y señoras votados.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Fútbol Base en Cataluña...me da que pensar
En más de una ocasión nos encontramos con medidas que atentan
contra el sentido común pero que perduran porque nadie las cuestiona: se
convierten en norma por la sencilla razón de que siempre ha sido así...ya nos
vale.
El caso que quiero hoy poner sobre el
tapete es un poco diferente, pero simplemente porque es la antesala de lo que
menciono más arriba.
La temporada pasada la Federació Catalana
de Futbol se sacó de la manga un pago de 10 euros(o algo más) por afiliado en
concepto de gestión de la nueva página del federado del fútbol base. Se oyeron
voces (incluso de políticos) reclamando el sentido y justificación de algo tan anómalo y extraño, pero
no pasó de ahí. Si se hacen números se verá que es un dineral, -hablamos de
millones de euros-, que poco tienen que ver con la potenciación de actividades
deportivas. Simplemente había una posibilidad magnífica de conseguir dinero
fácil y se puso en marcha. Miles de niños y niñas juegan a fútbol es igual a
aprovechemos la ocasión y saquemos tajada, sin más.
En la temporada que ahora empieza el tema se
ha refinado un poquito más: ahora no se pagan gastos de gestión, claro que no,
ahora se paga la afiliación al futbol.cat y son más de 12 euros. Magnífico.
Ole, ole y ole... ya está instaurado un pago que recoge cerca de 10 millones de
euros y que irá subiendo y que nadie se atreverá a cuestionar por la sencilla
razón de que es ASÍ...YA NOS VALE.
Pero lo que más me llama la atención no es
que algunos se aprovechen mientras pueden, eso lo vengo viendo desde que
aprendí a conjugar el verbo aprovechar, sino la impasibilidad total del pelotón. Eso sí, se vocifera en las gradas o bares de los clubs de fútbol sobre el tema, pero se paga cual corderitos entran al matadero, todos en sus casitas delante del ordenador, tarjeta
en mano y robo consentido.
De todas formas, seguramente estoy
profundamente desinformado y alguien tendrá la gentileza de informarme y
ponerme al corriente de este nuevo pago, supongo que irrenunciable e
incuestionable. Doy las gracias por anticipado...mientras pago si quiero que mi
hijo juegue. Alguien habló de chantaje?
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Tribunal PPcional
Lo menos importante es que se intente "dotar" al Constitucinal de una mayor operatividad, lo grave es la actitud de un formación política que día tras día aumenta el sentir independentista de muchos habitantes de Cataluña. No somos hijos de la tierra, somos el resultado de todo un proceso madurativo de luchas y muertes, de avances y sufrimentos de muchos que pronto olvidamos y culmina en lo que llamamos Estado de Derecho. Que no se les llene la boca de memeces a cuatro desautorizados con poder por defender algo que no tienen ni la más remota idea de su significado y trascendencia.
Y por Dios, la virgen o la Santa Inquisición, más cerca hoy que nunca de todos nostros, que alguien modere a un señor Albiol y tantos otros que se convierten en el estandarte de la decadencia política más profunda que nos rodea.
Si la autoridad se reconoce y se respeta, desde Madrid se gana el gobierno el desprecio con medidas de poder que sólo sirven para fortificar el doliente independentismo catalán.
No existe mayor mal y desprecio hacía un Estado que parte del mismo no desee formar parte de él. Es como el padre que ve como parte de su familia desea estar cuanto más lejos, mejor. No me siento independentista, o lo siento en la medida que otros de otras parte de España se sientan avergonzados de sus vergonzantes mandatarios. Con medidas como estas, -y repito no por ellas en sí mismas sino por las formas que rezuman-, es por lo que incluso un extremeño podría terminar deseando la independencia. Que triste señorías...indignas.
martes, 14 de julio de 2015
Estúpidas exigencias
La exigencia siempre debe ir unida a la idea de necesidad; de
cualquier otra manera se convierte en una especie de tormento (estúpido) que
nos convierte en seres abocados a la infelicidad.
Es perfectamente saludable que seamos
exigentes con todo aquello que nos hace necesariamente ser mejores personas en
busca de la excelencia. En nuestros estudios, en nuestro trabajo, en nuestro
día a día es lícito y obligado que intentemos hacerlo cada vez mejor. Ser buen
estudiante, compañero de trabajo, amigo y pariente son premisas que sin dudarlo
harán nuestro recorrido por la vida muchísimo más grato y amable. Las
exigencias desde este punto de vista, que nos imponemos con el fin de ser mejor
persona en nuestra relación como ser humano que convive, son garantía de éxito
personal. Y aquí éxito no hace sólo referencia a la meta individual que pasa
por encima de lo colectivo; más bien se refiere al éxito de cada uno de
nosotros como ciudadanos, como seres que convivimos más allá de intereses
personales que no contemplen la mirada hacía el otro.
Pero hoy aquí pretendo hacer una llamada
de atención hacía aquellas exigencias absolutamente innecesarias que nos
imponemos: a las temibles y terribles estúpidas exigencias.
Demasiadas veces nos mostramos
inconformistas, arrastrados por una exigencia con poco o nulo fundamento (es
decir, totalmente innecesaria), que de manera patológica y por hábito, nos
arrastra hasta estados de sufrimiento gratuito y muy dañino. O sea, nos
convierte en seres infelices.
Cada cual puede hacer un recorrido por
todas y cada una de las exigencias que se autoimpone y/o impone a los que le rodean, con el fin de analizar hasta qué punto son necesarias y le reportan
algún tipo de beneficio. Seguramente este sano y sencillo ejercicio librará a
más de uno o una de unas cadenas de tormento estúpidas y francamente dañinas.
Por poner algunos ejemplos, podríamos
pensar en la temible exigencia que nos impone el archiconocido consumismo. Todo
lo material adquiere un valor superlativo que nos EXIGE consumir más allá de la
necesidad: móviles, ordenadores, coches, electrodomésticos...se convierten en
el opio que nos mantiene contentos...durante un rato. Otra de las terribles
exigencias podría ser la moda. Que algo esté de moda no tiene ningún
inconveniente, el problema aparece cuando la moda en cuestión te aboca a exigir
lo que no toca o es innecesario. ¿Si no estuviese de moda, me habría
interesado? Hay que ser como mínimo cauteloso con las modas, simplemente te
ahorras muchas exigencias estúpidas.
Luego están las mil y una exigencias
estúpidas que nos hacemos cada cual, sin saber bien porque, pero que en la
mayoría de las ocasiones la costumbre, el hábito, se encarga de recordarnos sin
falta: la exigencia de pesar x, la exigencia de visitar cada año tal o tales
sitios como mínimo, la exigencia de procurar ser feliz aunque el hecho de
exigírmelo me haga totalmente infeliz, la exigencia de ser simpática con la
suegra que termina convirtiendo la relación en un postín, la exigencia de
exigir sin saber bien que exijo...sería inacabable.
Merecen mención aparte las exigencias
conyugales. Muchas relaciones se fundamentan en un continuo exigir al otro.
Pero además, no se exige cualquier cosa, precisamente se exige lo que se sabe a
ciencia cierta que el otro nunca tendrá o te dará o lo que más le jode. Como es
lógico, si no se recibe lo que de manera sistemática se pide o te piden lo que
te joroba, ya la hemos liao. Si tu marido es torpe, se le exige que arregle lo
que sabes que romperá. Si es hábil, se le exige que colabore más en casa. Si
colabora, lo hace porque no sabe hacer nada. Si es cariñoso, se le exige que no
lo sea tanto porque seguro que busca algo más. Si no es cariñoso, se le exige
que lo sea si quiere algo más. Si tu mujer trabaja fuera de casa, se le exige
que la casa no la olvide, como si viviera sola. Muchos se acuerdan a menudo de
lo bien que cocinaba su madre, pero tú a la cocina, nena. Algunos incluso hacen
una paella el domingo y ya son los reyes de la cocina: y el lunes, el martes,
el miércoles...exigen que por mandato divino su mujer esté a la altura
culinaria de su única receta (que además les enseñó su madre, para desconsuelo
de la nuera). Cada pareja tiene sus estúpidas exigencias que seguro que si se
analizan conjuntamente, serán motivo de risas compartidas que harán mucho más
grata la velada...Por supuesto existen parejas que han superado esta guerra de
trincheras, faltaría más. Y me atrevo a decir que son éstas precisamente las que
todavía no forman parte de esa estadística creciente de parejas separadas...o
como mínimo ayuda para que así sea.
Y ojo, las estúpidas exigencias pueden no dejarte apreciar el verdadero valor de lo que tienes.
Pues eso, hay que ser exigente, pero solo
lo necesario...que no es poco.
lunes, 11 de mayo de 2015
Año de Elecciones
Se acerca el comienzo de un año marcado por elecciones. Desde este modesto y pequeño rincón de la red os invito a ejercer vuestro derecho a elejir entre las tristes opciones que tenemos.
Digo triste como podría haber dicho cualquier otra cosa. De todas formas no dudo que puedan haber sanas intenciones entre bastantes de los que se presentan, pero son demasiados los que enturbian nuestro panorama electoral.
Y es esto último lo que más me entristece, pues no son otra cosa que el fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, ni más ni menos.
Así que te invito también a reflexionar y a que te plantees cada vez que digas que no hay opción buena tu parte de responsabilidad en ello. Duele responsabilizarse de lo mal que lo hacen aquellos, pero todavía es más triste y mezquino pensar que nada tenemos que ver con toda esta historia.
Es precisamente la basura que arrastra la sociedad en su conjunto la que no deja limpiar la escoria política que nos rodea, que como digo es demasiada.
La coartada de muchos para comportarse de una manera más que cuestionable al alegar que los políticos roban más o son menos éticos, es la razón que alimenta el ansia de estos y los salvaguarda de tener que rendir cuentas ante un pueblo demasiado viciado.
Es la maldita pescadilla que se muerde la cola. ¿Cómo se rompe este ciclo?
Digo triste como podría haber dicho cualquier otra cosa. De todas formas no dudo que puedan haber sanas intenciones entre bastantes de los que se presentan, pero son demasiados los que enturbian nuestro panorama electoral.
Y es esto último lo que más me entristece, pues no son otra cosa que el fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, ni más ni menos.
Así que te invito también a reflexionar y a que te plantees cada vez que digas que no hay opción buena tu parte de responsabilidad en ello. Duele responsabilizarse de lo mal que lo hacen aquellos, pero todavía es más triste y mezquino pensar que nada tenemos que ver con toda esta historia.
Es precisamente la basura que arrastra la sociedad en su conjunto la que no deja limpiar la escoria política que nos rodea, que como digo es demasiada.
La coartada de muchos para comportarse de una manera más que cuestionable al alegar que los políticos roban más o son menos éticos, es la razón que alimenta el ansia de estos y los salvaguarda de tener que rendir cuentas ante un pueblo demasiado viciado.
Es la maldita pescadilla que se muerde la cola. ¿Cómo se rompe este ciclo?
domingo, 3 de mayo de 2015
Deporte Nacional
Hace unos días leí en un diario que el deporte nacional era el
fútbol. Posiblemente sea el deporte más seguido por el conjunto de los
ciudadanos españoles, eso no lo pongo en duda, pero lo que si cuestiono es que
sea el deporte más practicado.
Si recogemos la acción que más se repite entre el conjunto de
pobladores de nuestra querida España, sin lugar a dudas tendremos que rendirnos
ante la supremacía del engaño compartido.
Cuando hablo de engaño
compartido se puede leer como
picaresca, estafa, "tonto el último", aprovechamiento del sistema,
defraudador... vamos, cualquier acción ajena a la propia de unos verdaderos
ciudadanos.
Con estas palabras no intento restar importancia a la falta
absoluta de toda ética de nuestros dirigentes políticos o demás poderes del
sistema. Pero lo que de ninguna manera podemos hacer es usar como coartada la
existencia indeseable de estos para salvaguardar o justificar nuestras
vergüenzas, que no son pocas.
Yo os invito desde aquí a mirar a vuestro alrededor más cercano y
evaluar lo que veis. La trampa tanto al prójimo como al sistema es el deporte
nacional que practicamos de forma magistral sin inmutarnos, casi sin darnos
cuenta por tenerla tan interiorizada, pero ello no nos coarta lo más mínimo
para demandar que los otros lo hagan todo bien... que digo bien, perfecto.
Defraudar a Hacienda, aprovecharnos de las ayudas del sistema,
aportar lo mínimo y exigir lo máximo, buscar culpables ajenos de males
propios...lástima que siempre exista un otro cuya mera existencia esconda todas
las miserias del primero, y viceversa. Tremenda y dañina estupidez.
La obra picaresca por excelencia, El Quijote, lo único que ponía
de manifiesto era lo loco que estaba el mundo a los ojos de un loco
absolutamente cuerdo de honestidad y honorabilidad. Nos hemos quedado en la picaresca
que nos transmitió Cervantes haciéndola baluarte nacional, sin evaluar o
considerar lo que nos quería transmitir: un mundo de vergüenzas compartidas que
un loco de honestidad absoluta quería transformar.
De alguna manera, y volviendo ahora a nuestros dirigentes, tenemos
los políticos que nos merecemos, ni más ni menos. ¿O acaso alguien piensa que
son seres alienígenas que vienen de no se sabe donde? Pues no: son personas que
nacen de un caldo de cultivo poco trabajado y todavía menos honesto.
La salida a tremenda situación viene desde las bases, desde una
educación que mire más allá de la inmediatez y del éxito individual. El éxito de
un grupo de ciudadanos solo se consigue si se trabajan cuestiones tan básicas
como la cooperación, la tolerancia, el respeto a lo ajeno como si fuese propio
y tantas otras consideraciones que hoy brillan por su ausencia.
Señores y señoras que mandan, señoras y señores que no mandan...NO
LO VEN¡¡¡
martes, 21 de abril de 2015
Me crispa y me hastia
Está claro que en este país no importa lo que se diga sino quién lo diga.
Son más importantes los personajes que los mensajes. Las verdades sólo tienen
valor depende de quien las diga. Vamos listos.
Esto tiene un nombre muy antiguo que es argumento ad hominem, y
es una falacia que consiste en presentar como falsa una argumentación o
afirmación por el simple hecho de ser de tal o cual persona. Vamos, que ni se
molestan en rebatirlo o considerarlo por pertenecer a una boca de poca
autoridad en la materia por los entendidos de tres al cuarto que así lo
manifiestan.
¿Y quiénes son estos entendidos de tres al cuarto? Está muy claro también:
son nuestros políticos mequetrefes y el periodismo basura que les acompaña;
entre ambos se reparten insensateces propias de miopes neuronales profundos. Y
además son capaces de darle la vuelta a la argumentación ad hominem para
hacernos creer que por ser quienes son tienen razón. Benditos cuentistas y
panda de botarates. Y lo penoso es que lo consiguen en gran medida.
Un caso concreto de lo que escribo son los acoso y derribo que han
manifestado a mandíbula batiente contra Willy Toledo, actor y más intelectual
que muchos de ellos, que por no pertenecer ni congregar con su rebaño, no ha
sido merecedor de ser escuchado, no hacía falta...
Señores políticuchos y periodistillas, no veis que otros han dicho lo mismo
pero todavía con más fuerza y calláis solemnemente. Sinceramente dais pena y
asco.
Pasen, vean y juzguen ustedes mismos.
VOCACIÓN Y PROFESIÓN EN LA ENSEÑANZA
Seguramente en más de una ocasión habréis oído esa
cantinela según la cual el que no vale para… se mete a maestro. Y seguramente
su parte de verdad tendrá, como casi todo, aunque convendréis conmigo que es bastante
iluso pensar que siempre es así. Bien al contrario la mayoría de nuestros maestros
y maestras lo son porque así lo decidieron y por supuesto, querían.
De todas formas, aunque nada más ocurra en contadas
ocasiones, lo cierto es que el desperdicio de energías que provoca cuando se da
es enorme. El docente que no sienta, aunque sólo sea en una medida razonable,
cierto “amor” por su profesión, está condenado a un infortunio considerable
además del añadido de sus alumnos, que dicho sea de paso, es el que más me
preocupa.
Pongamos por caso que aquella mente lúcida aspiraba a
ser una bióloga enfrascada en investigaciones más que sugerentes para ella.
Pero no, no era tan lúcida como pensaba o la suerte no le acompañó, y acabó
dando clases en no sé qué centro de algún pueblo cualquiera.
La propuesta aquí es muy simple: cuando te falte
vocación para enseñar, tira de la profesionalidad. Quizás si estos entienden, aunque sea desde una posición aséptica, la importancia sublime que
tiene para todo pueblo la formación y educación de sus menores, provocará menor descalabro el docente que acabó dando clases por
ganar un sueldo si consigue implicarse totalmente aunque sólo sea por defender su profesionalidad.
Y con suerte, si todo va bien, tal vez incluso algún día entre en su aula un alumno que se llame Vocación.
martes, 14 de abril de 2015
Disciplina y Hábito...extraña pareja...y potente.
Estas letras van dirigidas a vosotros estudiantes, a vosotras
mujeres trabajadoras, a vosotros papás, a vosotras mujeres que gobernáis, a
vosotros que ya no trabajáis, a los jóvenes, a los ancianos, a...a todo el
mundo.
Los hábitos son aquellas cosas que como
dice la palabra hacemos habitualmente. Aunque sólo sea por esta incansable
repetición se convierten en acciones que requieren un esfuerzo mínimo, vamos,
que las hacemos sin sentir, como se dice. Eso está bien, pero claro, como todo
tiene sus contraindicaciones.
Fácilmente nuestros hábitos terminan
perfilando nuestra manera de ser, y eso es muy lógico, pero estamos tan
habituados a llevar a cabo determinadas acciones que pasamos por alto
cuestiones a las que deberíamos prestar, como mínimo, más atención.
Hablemos ahora de disciplina. Ésta sería
llanamente la capacidad de hacer lo que no nos gusta. Es decir, una persona
golosa por disciplina no se come un pastel trufado, sino que más bien dejaría
de hacerlo. Así, ¿qué pasaría si con un gran esfuerzo y la enorme disciplina
que requiere realmente dejará de comer pasteles y golosinas? Dicen los
entendidos en la materia que pasado un tiempo, que incluso son capaces de
datar, la disciplina se transformaría en nuevo hábito.
Está bastante claro que los hábitos, que
nos resultan cómodos y conocidos, no los vamos a abandonar sin más, son parte
de nuestro patrimonio personal... Pero claro, los hábitos no aparecieron de la
nada. Antes de instalarse y hacernos la vida un poco más cómoda, tuvieron que
pasar su prueba de fuego, es decir, nos tuvimos que habituar a ellos. En otras
palabras, tuvimos que disciplinarnos hasta asumirlos como propios.
Lo verdaderamente interesante de todo esto
no es que sea así, eso es lo que menos me importa ahora, sino las
contraindicaciones que mencioné más arriba y que no debemos pasar por alto.
Contraindicaciones de los
hábitos: que una vez
instalados en ellos confortablemente no seamos capaces de ver más allá de la
inmediatez a la que nos pueden someter.
Mundo en general, no debemos ser tan
miopes que no veamos que nuestros hábitos, buenos y necesarios, deben estar en
continua revisión y pasar por el tamiz de la poco deseada disciplina, llegado
el caso, que aunque dura y angulosa, nos permitirá aposentarnos en confortables
nuevos hábitos, seguramente más convenientes y provechosos para todos.
La mala disciplina, ojo, da sus frutos: malos
hábitos. Pero esa es otra historia.
Sólo la buena disciplina es capaz de conseguir que algo que en un principio
nos resultó tedioso se convierta en provechoso hábito.
Estudiantes, gobernantes, jubilados, amos de casa, políticos,
empresarias, jueces, barrenderos… ¿tenéis hábitos por revisar?
jueves, 9 de abril de 2015
¿Qué harías si te quedara sólo un hora de vida?
Ante esta fatídica pregunta, la respuesta arroja más luz si no estás en esa crítica situación que si realmente lo estuvieses.
Si nos encontraramos realmente alguna vez en esta situación, creo que todo sería ya tan relativo que pasaría a un segundo plano de manera automática.
De diferente manera, si nos hacemos esta pregunta sin encontrarnos en semejante tesitura, adquiere de pronto un valor que la hace especialmente interesante. Me explico.
Si te la haces y ves urgencia en hacer cosas tremendamente interesantes o importantes que no has hecho o te maldices por no haber llevado a cabo todo aquello que querrías, es que algo falla soberanamente en tu vida.
Si de diferente forma, al hacerte esta pregunta tu respuesta es asumirla con resignación y todo el fastidio que conlleve, pero no sientes una urgencia imperiosa por hacer todo aquello que no hiciste, lo cierto es que tu vida está lo suficientemente surtida hasta ese momento.
En ambos casos, por supuesto, aparecerá el fantasma de todo lo que me queda por hacer en ese futuro del que ya no formaré parte, pero la importantísima aunque sutil diferencia, es que en el primer caso lo hecho no llena, mientras que en el segundo la vida vivida está mucho más en concordancia con los anhelos del que la vivió.
Moraleja: el tiempo tiene un valor inconmensurable, no lo malgastes, no tiene recambio ni se puede comprar.
Si nos encontraramos realmente alguna vez en esta situación, creo que todo sería ya tan relativo que pasaría a un segundo plano de manera automática.
De diferente manera, si nos hacemos esta pregunta sin encontrarnos en semejante tesitura, adquiere de pronto un valor que la hace especialmente interesante. Me explico.
Si te la haces y ves urgencia en hacer cosas tremendamente interesantes o importantes que no has hecho o te maldices por no haber llevado a cabo todo aquello que querrías, es que algo falla soberanamente en tu vida.
Si de diferente forma, al hacerte esta pregunta tu respuesta es asumirla con resignación y todo el fastidio que conlleve, pero no sientes una urgencia imperiosa por hacer todo aquello que no hiciste, lo cierto es que tu vida está lo suficientemente surtida hasta ese momento.
En ambos casos, por supuesto, aparecerá el fantasma de todo lo que me queda por hacer en ese futuro del que ya no formaré parte, pero la importantísima aunque sutil diferencia, es que en el primer caso lo hecho no llena, mientras que en el segundo la vida vivida está mucho más en concordancia con los anhelos del que la vivió.
Moraleja: el tiempo tiene un valor inconmensurable, no lo malgastes, no tiene recambio ni se puede comprar.
miércoles, 8 de abril de 2015
¿Por qué demasiadas mujeres dicen no cuando querrían decir sí?
Imaginaos por un solo instante un delicioso pastel rodeado de
otros tantos tras el cristal de la mejor confitería que conozcáis. Y tras el
cristal a alguna mujer golosa que se lanzaría sin pensar, pero se contiene
porque estamos en abril y dentro de poco no quiere tener que preocuparse por
esos incomodos michelines que no la dejan lucir sus mejores prendas.
Por supuesto no voy a hablar hoy de
pasteles, ni de michelines o primavera. Voy a intentar esparramar unas letras
sobre una cuestión bastante punzante en nuestra sociedad: la reiterada queja
compartida entre demasiadas parejas sobre el desencuentro en cuanto a la
frecuencia de las artes amatorias... vamos, de acostarse no precisamente para
dormir.
La introducción del pastel creo que no es
en vano y arroja bastante más luz de lo que parece a primera vista. Pero
vayamos por partes.
Primero busquemos argumentos naturales o
naturalistas que justifiquen de alguna manera tremendo desaguisado conyugal o
de pareja. La naturaleza es muchísimo más sabía de lo que pensamos. Existe en
diferentes especies eso que se llama celo y considerando que nosotros somos una
especie más del montón, se podría argüir que posiblemente quede alguna
reminiscencia de ese celo en la mujer que la lleva a controlar, por decirlo
suavemente, el deseo desenfrenado del hombre, ya que éste parece que carece desde el origen
de los tiempos de ese período concreto de excitación propicia para el
apareamiento; para el macho cualquier periodo es propicio. Bueno. Podría ser.
Aunque entonces, ¿porque las madres con la socialización consumada en la que
vivimos han perdido el instinto materno tan presente en otras especies?, y en cambio este del celo lo conservan, nos podríamos preguntar. A una
mamá humana en el momento del nacimiento le cambian su cría y nunca lo sabrá, a
otros animales ni lo intentes...
Luego esta Dios. Ahí hay poco que
contradecir. Podríamos decir: en su inmensa sabiduría legó a la mujer el don de controlar una
muerte súbita de la especie humana. De diferente manera hoy no seriamos 7000
millones, sino tantos que ya habríamos acabado hace tiempo con este planetilla
que habitamos. Además fijaos que todo cuadra. Primero creó al hombre y cuando vio
la tremenda bestia sexual que había fabricado, tuvo tiempo de rectificar al
crear a la mujer y configurarla de tal manera que pusiera orden al asunto. Qué
lástima que no crea en Dios, el tema estaría más que resuelto...cómo casi
todos. ¿Será por eso por lo que no creo?
Luego está la opción que puede ser más
real de lo que parece. A lo mejor es posible que no exista tal desacuerdo en
cuanto a lo sexual y las señoras apacigüen sus ansias con otras parejas...pero
esto mejor dejarlo.
Los sabios sexólogos también apuntan al
diferente estímulo necesario para levantar la libido de hombres y mujeres. Sí, claro, muy
cierto. Pero sí sólo fuese eso tengo bastante claro que existirían academias
para hombres, por supuesto, dónde se impartirían clases sobre el tema. Si los
resultados fuesen garantizados, aseguro que estos centros de formación estarían
llenos hasta la bandera... ¿alguien se quiere matricular? Ahí lanzó una idea de
negocio si lo veis tan claro amigos sexólogos, o a vosotros si tenéis vuestras academias de artes varias vacías, reciclarse o morir...
Pero ahora ya en serio (no sé si podré),
volvamos al comienzo de este zafarrancho de letras. Hablaba más arriba de ese
delicioso pastel y los ojos golosos que lo contemplaban. Si bajamos a las
cavernas del conocimiento y analizamos la secuencia del pastel con detenimiento observamos
lo siguiente: una mujer deseosa que mide, a saber; si me como este pastel que
me ofrecerá verdaderos momentos de éxtasis, tendré que pagar una factura muy
alta cuando me ponga mi magnífico bikini y parezca que lleve un flotador
tatuado en la cintura. Automáticamente da un paso al frente, se aleja de la
tienda de los pecados y se sumerge en sus quehaceres cotidianos, no sin mala
cara y un cierto grado de estrés añadido.
Ahora transportemos esto a nuestro tema
central. Imaginar a ese misma mujer (y cuidado que no se comió el pastel
y tiene cierto enojo ya instalado) delante de su cama. Sabe perfectamente que
momentos también de éxtasis se dibujan bajo esas sábanas, pero mira a su
alrededor y ve lo siguiente: unos calzoncillos arrugados al lado de la mesita,
arropados cariñosamente por unos pantalones enmarañados aún cogidos a unos
calcetines, al lado de unos zapatos boca abajo y sucios. Levanta la cabeza y
oye, para su horror, un estruendoso pedo que sale del baño y un gruñido que la
asustaría si no supiese perfectamente a que animal pertenece. El resto del día
imaginarlo como queráis pero el resultado está cantando. Esta pobre mujer mide
y por supuesto actúa en consecuencia.
Seguramente la próxima tarde cuando pase
por la pastelería entrará sin levantar la cabeza y se sumergirá en las delicias
del chocolate para elevar su ánimo, porque su libido necesitará toneladas de lo
que no encuentra en casa para florecer como merece.Gestos pequeños tienen resultados asombrosos. Probarlo.
Normalmente todo es más fácil de lo que parece.
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